Litus nació en el seno de una familia católica y, bien temprano, a la edad de cinco años, comenzó a desarrollar la afición por el hokey hierba, deporte que en su casa ya habían practicado tres generaciones.
Litus despuntó pronto, llegó a jugar en el club más importante de España y de los más punteros de Europa.
Triunfador, deportista, buen estudiante, juerguista.Todo empezó a los cinco años, cuando empezó a jugar al Hockey, aunque al principio tuvo muchos problemas porque era asmático. Lleguó a tener tres cuartas partes de un pulmón inutilizado, no ya para hacer deporte, sino para cualquier cosa. Después de muchos tratamientos y consultas médicas, por fin se pudo reconducir la enfermedad de Litus y su carrera como jugador de hockey. Su carácter rebelde le jugó malas pasadas: Se gún él mismo cuenta: »Me llegaron a echar de la Selección Catalana por mal comportamiento con quince años. Me vino muy bien para madurar«.
Litus fichó por el mejor equipo español de hockey hierba, el Atlético Tarrasa, club con el que llegó a ganar cinco ligas y una Copa del Rey. Además, fue dos veces subcampeón de Europa y otras dos veces tercero.
Y he aquí que una peregrinación a Medjugorje cambió sus planes para siempre. Todo sucedió como cuenta el propio Litus: »La cosa es que mi padre se estaba leyendo un libro sobre Medjugorje, un pequeño pueblo de Bosnia al que peregrinan miles de personas de todo el mundo. Él me propuso ir y a mí no me atrajo para nada la idea. Aquel verano de 2005 jugamos el Mundial Sub’21 y empezamos muy mal la competición. Iba tan mal que un domingo fui a Misa y le ofrecí un pacto a Dios: le dije que si Él arreglaba ese Mundial, yo iría a Medjugorje con mi padre. Y así fue. Hicimos historia. Nunca antes una Sub 21 había hecho medalla y nosotros quedamos terceros. De modo que al volver me marché con mi padre y con mi hermano a Medjugorje«
Su conversión no fue de la noche a la mañana, porque nada más volver Litus reconoce que volvió a »hacer el ‘capullo’, a salir de fiesta, chicas, derrochar dinero, estar todo el día de amiguetes y nada de rezar… antes de Medjugorje era así y yo no le daba importancia. Pero a partir de ese viaje, a la vuelta, yo notaba algo dentro de mí que me decía: “Litus, eres libre y puedes hacer lo que quieras, pero así no eres feliz«.
Litus volvió a Medjugorje en el verano de 2006, después de haber ganado una liga más y seguir creciendo en el Hockey. Y resultó que aquel año fue su mejor año como jugador, tanto que el mejor equipo de Europa, un conjunto alemán, le hizo una oferta.
Litus tenía ante sí el primero de sus dos sueños a punto de ser cumplido. “Él lo cuenta así: »Se puede decir que en ese momento yo tenía todo, me podía sentir pleno y realizado. Fue justo en ese momento, cuando yo estaba en la cresta de la ola, cuando empecé a recibir algún mensaje sutil sobre el plan que Dios tenía para mí: ser sacerdote«, aunque aún Litus no lo veía de forma suficientemente clara como para dar el paso siguiente.
De ese modo llegó el verano 2007. Ese verano anterior a los Juegos de Pekín, era el verano de las decisiones. Sobre la mesa estaba tanto el marcharse a Alemania como el prepararse para los Juegos, y en una semana de descanso Litus decidió hacer algo impensable: »Me ofrecí a Dios«.
El próximo lunes 30 de julio, la Selección Española de hockey hierba debuta en los Juegos Olímpicos de Londres contra Pakistán, y uno de los jugadores será Litus Ballbé, seminarista de Barcelona. Seguramente, al volver de los Juegos, el propio Ballbé peregrine hasta Medjugorje para dar gracias a Dios por haberle dejado cumplir su sueño
Entrevista en RTVE
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