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09/05/2009
El éxito de un libro esperado
¿Fue posible un romance épico en medio de la tragedia española del siglo XX? La apasionada y trágica historia de amor que viven Elvira y Ventura, está marcada por el contexto bélico en el que transcurren los acontecimientos. "La hija del ministro" es un libro esperado desde hace tiempo. Asi lo demuestra Aranguren con su frescura y original planteamiento.

La memoria es una habilidad del hombre con la que somos capaces de enaltecernos o de envilecernos en el momento del recuerdo. La literatura tiene también ese poder. Miguel Aranguren ha sido capaz de transmitirnos un recuerdo, que si bien no esconde horrores y errores sin fin, transpira frescura, esperanza, grandeza humana. Aranguren ha logrado hacer una epopeya de la familia.  Ha sido audaz al emplazar la trama en algo tan “políticamente” incorrecto como era la rancia aristocracia española de principios de siglo. En un mundo actual, globalizado, materializado, tecnificado, etc. etc. es casi imposible imaginar una familia coherente, llena de vida y de ilusiones, sin caer en concesiones fáciles a un “realismo irreal” en el que muchos escritores contemporáneos caen. Estamos acostumbrados a una literatura que trata de convencer de que la vida real -para vender- tiene que estar llena de bajezas, miserias personales, vicios, retorcimientos. No ha sido así el planteamiento de “La hija del ministro”. Novela en la que todo, la grandeza y la miseria,  tienen cabida, pero que en la comparación se descubre el atractivo del amor, la lealtad, el compromiso.

A continuación se cuenta la trama tal y como la describe la editorial “La esfera de los libros”:

La novela arranca muchos años después de los hechos que se narran. Elvira Bossana, una anciana aristócrata, fallece en su casa de Las Arenas, en Bilbao. Viuda desde hacía ya tiempo, su vida esconde un secreto que nadie conoce con claridad: ni su hijo, ni sus vecinos, ni la criada ecuatoriana que se ha encargado de cuidarla en los últimos años. Pero, tras su muerte, aparecen unos cuadernos en los que narra los sucesos más relevantes de su existencia, entre los que destaca ese misterioso “secreto”. El padre de Elvira, duque del Paraná, es un hombre de prestigio, íntegro, de convicciones humanas y religiosas muy profundas –uno de los personajes más atrayentes de la novela–, cercano a una corte que atraviesa sus peores momentos. El rey le nombra ministro durante el gobierno de Berenguer. La llegada de la República acaba con su carrera política. Honrado padre de una familia muy numerosa, Pablo Bossana nunca se ha aprovechado de su condición para medrar ni para conseguir favores de Alfonso XIII, con el que le une una sólida amistad. De alguna manera, “La hija del ministro” refleja lo que es una familia en sus momentos de rutina y naturalidad, en aquellos que empujan al heroísmo y también en sus debilidades. La novela nos enseña que la familia es el lugar natural al que todos necesitamos volver. Por otra parte, los Bossana son espejo de las muchas familias que sufrieron persecución a causa de su fe en el Madrid de los años 30. Pero también es una familia que vive y habla del perdón.

La novela se extiende en las actividades de los hijos de don Pablo, que viven de manera apasionada la situación española, con sucesivos enfrentamientos entre los partidarios de la Monarquía y de la República. Elvira asiste como testigo de esta encrespada situación que nos habla de las grandezas de las que los hombres somos capaces, así como de las atrocidades a las que conduce el odio. La protagonista se enamora apasionadamente de uno de los protegidos de don Pablo, Ventura Ortuño. Como Elvira es adolescente, aplazan la boda hasta unos años después. Cuando llega el momento, estalla la Guerra Civil y los dos enamorados –y sus familias– ven cómo todos sus planes se desmoronan. La historia entre Elvira y Ventura debería formar parte de los grandes romances de la Literatura universal.

La novela tiene una factura realista. Los hechos históricos se cuentan desde la perspectiva de la familia de don Pablo. La apasionada y trágica historia de amor que viven Elvira y Ventura, está marcada por el contexto bélico en el que transcurren los acontecimientos. La resolución del ya citado “secreto” conmoverá, de seguro, a los lectores.


Aranguren expone la fe de los padres de Elvira de una forma muy atractiva: se habla de Dios, se reza en familia, se cuenta con la Iglesia con la misma naturalidad que realizan las demás actividades cotidianas o extraordinarias de la vida, lo divino y lo humano se entrelaza en cualquier charla, es de admirar cómo el padre no abandona sus principios morales ante las inquinas políticas y palaciegas. A fin de cuentas, la fe les ofrece muchas respuestas, incluso ante aquello que humanamente no tiene explicación.

No se trata de una novela de aire religioso. Es una novela profundamente humana y con un planteamiento tremendamente original. Pocos autores describen así la realidad con la que muchos humanos se identifican profundamente. Y con la que muchos otros desearían identificarse si tuvieran más ocasiones de leer novelas como ésta.

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