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11/07/12
9 de julio: Primer cumpleaños de Sudán del Sur
Cada vez hay más refugiados en los campos y los niveles de agua no paran de subir en el campo de Jammam. Los niños duermen con la ropa y las sábanas mojadas en suelos de barro o inundados. Los equipos de MSF se ven al límite de su capacidad por el aumento de los casos de diarrea, enfermedades respiratorias, malaria y ahora hipotermia.

En el pasado mes de marzo a unos 700.000 cristianos de Sudán les dieron tres semanas para abandonar el país "estrictamente islámico" que los privó de la ciudadanía. En caso contrario, serían tratados como extranjeros, una situación peligrosa bajo el actual régimen, que es extremadamente hostil hacia los no musulmanes y no árabes.

Según destacaba el sitio de la organización Barnabas Fund, los cristianos que permanecieran en Sudán después del 8 de abril, se enfrentarían a persecuciones o repatriaciones forzosas. Al mismo tiempo, los expertos advertían que un éxodo masivo podría causar una catástrofe humanitaria, ya que la situación tanto en Sudán como en la recién formada República de Sudán del Sur sigue siendo muy complicada.

"A pesar del hecho de que la larga guerra civil terminó y Sudán del Sur se separó, los cristianos siguen sufriendo en ambos países", destacó el director de Relaciones Internacionales de Barnabas Fund, Patrick Sookhdeo. 

En Sudán del Sur continúa aumentando la tensión porque siguen llegando cientos de miles de personas que huyen de Sudán donde el régimen de Omar al-Basir,  que busca islamizar y arabizar totalmente al país, continúa cometiendo atrocidades.

Gran parte de los cristianos tuvieron que desplazarse durante la prolongada guerra civil que mutiló al país y que condujo a la división de su territorio y al establecimiento de la República de Sudán del Sur, proclamada el 9 de julio del año pasado.

Este joven Estado sufre una crisis alimentaria agravada por la sequía que destruyó todos sus cultivos. Según la ONU, unos 6 millones de personas podrían verse afectadas por la escasez de alimentos en Sudán del Sur.

En los campos de refugiados Jammam, Batilo y Doro, y en el punto de tránsito Km 18 encuentran seguridad muchas familias,pero también hacen frente a muchas dificultades, entre las cuales la principal en la falta de agua potable, que causa numerosas muertes, sobre todo en niños. Para los más de 35.000 refugiados en Jammam, es un reto encontrar agua: perforan y perforan sin éxito.

En Doro la situación no es tan dramática: allí hay algo de agua y palmeras con las que hacer trabajos de artesanía para vender. La reubicación en Doro ha mejorado la situación en Jammam, pero no por mucho tiempo, porque sigue habiendo muchas personas en camino, huyendo del país del Nilo Azul.

ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados) ha enviado una sofisticada perforadora para que pueda excavar el terreno a más profundidad, con tuberías más largas para llevar el agua a la superficie y trasladarla a más lugares. Con todo, la esperanza de encontrar agua es escasa: una carrera contrarreloj a medida que crece el número de refugiados.

Éstos son algunos de los informes que transmite Médicos Sin Fronteras:

Los equipos de MSF han estado trabajando en varios puntos de esta zona fronteriza donde las necesidades son mayores, gestionando más de 15 hospitales y clínicas de campaña en ocho estados de Sudán del Sur y en la conflictiva zona de Abyei, y enviando clínicas y equipos móviles a algunas de las comunidades más remotas del país.

Cada día, los equipos médicos son testigos de las necesidades no cubiertas, prestando servicios de salud reproductiva, salud primaria y secundaria, atención a víctimas de la violencia y a desplazados, y tratamiento de la malaria el kala azar, la desnutrición y otras enfermedades.

La respuesta a esta crisis supone un reto excepcional. La zona donde han llegado los refugiados no está preparada para acomodar a tal número de personas. En la temporada de lluvias, el terreno se convierte en un gran pantano con pequeñas islas de tierra seca.

Cada vez hay más refugiados en los campos y los niveles de agua no paran de subir en el campo de Jammam. Los niños duermen con la ropa y las sábanas mojadas en suelos de barro o inundados. Los equipos de MSF se ven al límite de su capacidad por el aumento de los casos de diarrea, enfermedades respiratorias, malaria y ahora hipotermia.

El primer año de independencia se cierra con la incertidumbre sobre el futuro de la atención sanitaria en Sudán del Sur y el futuro de los refugiados sudaneses. “Estas personas han huido de una terrible violencia en Sudán y han perdido a familiares durante el duro camino en busca de seguridad”, cuenta Tara Newell, coordinadora de emergencias de MSF en el campo de refugiados de Jamam. “Ahora están en campos de refugiados inundados, muriendo de enfermedades prevenibles por las duras condiciones de vida. Estamos respondiendo en condiciones de extrema urgencia”.

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