El pasado miércoles dos de diciembre el senado neoyorquino vetó el matrimonio gay por 38 votos contra 24. Los promotores de “la unión” creía que tenían la victoria asegurada pues la Asamblea dominada por el Partido Demócrata había aprobado hasta en tres ocasiones sin problemas la ley que permite los matrimonios entre homosexuales, pero esta legislación no había llegado al Senado hasta ahora. En esta ocasión varios senadores demócratas se alinearon con los republicanos, donde además nadie votó a favor.
"Esta es una enorme victoria", dijo Maggie Gallagher, la líder de la Organización Nacional para el Matrimonio, grupo que se opone al matrimonio entre homosexuales. "Lo que ustedes vieron fue la voluntad del pueblo. La cultura no ha cambiado realmente respecto al matrimonio gay", añadió. Iowa, Connecticut, Massachusetts, New Hampshire y Vermont han legalizado el matrimonio gay, mientras que 40 estados estadounidenses tienen leyes específicas que prohíben el matrimonio homosexual.
El Gobernador del Estado, David Paterson, un demócrata que sí que apoya expresamente las bodas gays, y Michael Bloomberg, alcalde de Nueva York se han sentido decepcionados por el resultado final de la votación.
Por otro lado, el senador republicano puertorriqueño Rubén Díaz, reverendo evangelista y presidente de la Organización de Ministros Hispanos, argumentó que "no sólo los evangélicos, los judíos, los musulmanes y los católicos, sino que también la sociedad en general, se opone" a este tipo de enlaces.
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