Sinopsis:
En vísperas de la Primera Guerra Mundial, una niña es abandonada en un barco con destino a Australia. Una misteriosa mujer llamada la Autora ha prometido cuidar de ella, pero la Autora desaparece sin dejar rastro…
Un terrible secreto sale a la luz…
En la noche de su veintiún cumpleaños, Nell O’Connor descubre que es adoptada, lo que cambiará su vida para siempre. Décadas más tarde, se embarca en la búsqueda de la verdad de sus antepasados que la lleva a la ventosa costa de Cornualles.
Una misteriosa herencia que llega en el siglo XXI…
A la muerte de Nell, su nieta Casandra recibe una inesperada herencia: una cabaña y su olvidado jardín en las tierras de Cornualles que es conocido por la gente por los secretos que estos esconden. Aquí es donde Casandra descubrirá finalmente la verdad sobre la familia y resolverá el misterio, que se remonta un siglo, de una niña desaparecida.
Crítica:
10ª edición. 100.000 ejemplares vendidos. Novela de secretos familiares bien escrita y muy trabajada en cuanto a la estructura ya que entrelaza tres líneas temporales que, poco a poco, se van engarzando para coordinarse entre ellas y dar sentido las unas a las otras. Es una obra que ha llegado a ventas millonarias pero que, al contrario de muchos best-sellers, tiene un nivel de calidad notable en su prosa.
Novela romántica que narra, en tres momentos diferentes, las peripecias de una familia inglesa en la que abundan las pasiones (y los hijos ilegítimos). La prosa es cuidada y preciosista, deteniéndose especialmente en las descripciones. La trama resulta intrincada y, aunque en general está bien etructurada, presenta algunos saltos que tal vez podrían haberse pulido mejor.
La autora combina varios estilos: el de la novela romántica victoriana con sus amores desdichados, aristócratas perversos, y pobres de solemnidad redimidos; la trama negra detectivesca; los cuentos de hadas (y hay varios inmersos en el texto- cuentos dentro de otros cuentos); la literatura de viajes, las leyendas populares y la novela gótica. Los personajes están bien construidos, con personalidades diferenciadas y marcadas. La prosa es cuidada, poética en muchos pasajes, con abundante uso de metáforas y comparaciones muy del estilo anglosajón, y los escenarios en que transcurren las tres historias están bien construidos históricamente aunque quizá la descripción de los barrios pobres de finales del siglo XIX sea demasiado melodramática.
No se trata de una novela de densa reflexión ni ambiciosa en su alcance moral. Es más, desde el punto de vista moral, aunque en general el tratamiento es delicado, no faltan las referencias a comportamientos gravemente inconvenientes (aborto incluido) y se desliza alguna alusión sensual breve y poco descriptiva. Más bien es un cuento de toda la vida, espléndidamente relatado, de esos que se cuentan en una velada cerca del fuego, que se escuchan con agrado y atención, y que quedan en la memoria.
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