Sinopsis: Atormentado por un desengaño amoroso, el príncipe Stepán Kasatski abandona el regimiento de la guardia del Zar Nicolái I e ingresa en un convento para hacerse monje con el nombre de Sergio. Lev Tolstói escribió esta novela entre 1890 y 1898, aunque no sería publicada hasta 1911, un año después de su muerte. El padre Sergio es una obra de madurez, una profunda reflexión psicológica donde analiza con un estilo directo y poderoso la sinceridad de la fe y la búsqueda desesperada de la libertad. Apasionado lector y traductor de los Evangelios, lo que le costaría la expulsión de la iglesia ortodoxa, Tolstói ofrece un final con moraleja no exento de ironía, de un sentido del humor profundo y sordo que late en cada una de las páginas del relato.
Crítica:
Lev Tolstói (Yásnaia Poliana, 1828 - Astápovo, 1910) es uno de los novelistas rusos que más contribuyó a modernizar la literatura universal durante el siglo XIX. Hijo de una aristocrática familia de terratenientes, en 1852 se alistó en el Ejército y participó como oficial en la guerra de Crimea. En 1856 abandona la milicia, regresa a Petersburgo e inicia una serie de viajes por Europa en busca de nuevas experiencias pedagógicas que plasmaría posteriormente en la revista mensual Yásnaia Poliana, nombre de su localidad natal, en donde también abrió una escuela para niños.
Intelectual comprometido con la sociedad de su tiempo, intentó que sus campesinos se hicieran con la propiedad de las tierras que trabajaban, aspiración frustrada que reflejaría en su última gran novela, Resurrección (1899). Entre sus obras destacan las monumentales Guerra y paz (1865-1869) y Ana Karenina (1876-1877). Maestro de la novela corta, es autor de títulos excepcionales como Felicidad conyugal (1859), La muerte de Iván Ilich (1886) o El padre Sergio, publicada póstumamente en 1911
El padre Sergio, englobada en el último ciclo de sus novelas cortas, destila, en la pureza de su prosa, esa sencilla perfección exclusiva de un maestro capaz de insuflar vida a sus personajes en unas pocas páginas. Tolstoi aborda de nuevo uno de sus temas favoritos, el de la espiritualidad del hombre contemporáneo.
El protagonista del relato, Stepán Kasatski, obedece, en los primeros capítulos de la novela, al canon del típico oficial ruso, disciplinado y caballeroso, aunque con un gramo de locura. Una mujer, Mary, le robará el corazón, pero, poco antes de casarse con ella, Kasatski sospechará que tiene o ha tenido un amante al que desde ese momento pasa a considerar un rival. Ese amante, como sabrá, poco después, y por boca de la propia Mary, el infortunado novio, será, nada menos, el Zar. A partir de ahí, la crisis y el desarrollo de la novela. "Kasatski se lo tomó como una ofensa que le condujo a la desesperación y luego hasta Dios, a la fe de la infancia que permanecía intacta en su interior".
Despechado, el protagonista abrazará la clausura de un convento. Durante los primeros años de retiro vencerá la tentación, pero al cuarto año la lujuria regresará como un tigre con las garras bien afiladas y Kasatski, en una nueva renuncia, asumirá la soledad del anacoreta. "A la entrada de su cueva había un nicho con un colchón de paja para dormir, una mesita y una estantería con iconos y libros. En la puerta de entrada, que permanecía cerrada, se veía una estantería; una vez al día un monje del monasterio depositaba en ella la comida".
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