| La Escuela Superior de Artes Escénicas de Nueva York ha recibido miles de solicitudes. Los nervios, la competitividad, el talento por explotar, las inseguridades y los sueños son las bazas con las que cuentan los jóvenes aspirantes a artista. Sólo unos cuantos serán admitidos y, de ellos, no todos alcanzarán la fama. A lo largo de los cuatro años que compartirán, perfeccionarán sus habilidades, pero también descubrirán sus debilidades y miedos.
Primera incursión como director cinematográfico del coreógrafo y bailarín Kevin Tancharoen. El reto era difícil. Hacer un remake de una película que forma parte de la cultura popular y que, desde que se estrenó hace 20 años, se ha adaptado como serie de televisión, musical e, incluso, como reality show. Una fórmula que dos décadas más tarde sigue arrastrando a masas.
A diferencia del reality, que a veces da más importancia a las relaciones sentimentales de los concursantes o a las broncas de los profesores, en la película, los docentes remarcan a sus alumnos que para triunfar es necesario trabajar duro, disciplina y dedicación. Hábitos que sustentan la cara amable de la fama, que a veces parece alcanzarse -así lo demuestra la televisión- sólo con una cara bonita o un affaire.
Un ecléctico grupo de actores jóvenes, poco conocidos y de distintas disciplinas artísticas, dan vida a estos personajes a los que se les alerta del precio que pueden pagar por el éxito, y de que éste puede encontrarse en lo más cotidiano y cercano. No sólo la fama está presente en la historia, sino también la aceptación de las propias limitaciones.
“Fama” se aleja del estilo de “High school musical”, mucho más simplón y dirigido a un público más joven y que tampoco contiene la carga sensual que aflora en algunos números de la presente película. El discurso, aunque con muy buenas ideas, a veces puede parecer un tanto lineal y le falta garra, quizá por la formación como bailarín del director. Sin embargo, es una película que invita a soñar con las habilidades artísticas y recuerda que el éxito va acompañado del trabajo duro. |