Sinopsis:
En este libro, Maeztu se propone recordar el papel jugado por España en la Historia universal, y la necesidad de un proyecto nacional para recuperar ese papel.
Por un largo y complejo proceso que tiene mucho de conversión espiritual, Maeztu repudió a su generación, antitradicional y europeizante, rectificó su liberalismo anticristiano y afirmó rotundamente los que él definió como valores eternos de la raza. En su Defensa de la Hispanidad (1934), alegato en pro de la civilización hispánica y católica, a los principios revolucionarios de «Libertad, Igualdad y Fraternidad» contrapone los de «Servicio, Jerarquía y Humanidad».
Crítica:
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