Sinopsis:
«La última vez que vi a Miguel Desvern o Deverne fue también la última que lo vio su mujer, Luisa, lo cual no dejó de ser extraño y quizá injusto, ya que ella era eso, su mujer, y yo era en cambio una desconocida…»
Así comienza Los enamoramientos, la nueva novela de Javier Marías, consagrado como uno de los mejores novelistas contemporáneos. María Dolz, la narradora y protagonista, sólo supo su nombre «cuando apareció su foto en el periódico, apuñalado y medio descamisado y a punto de convertirse en un muerto: lo último de lo que se debió de dar cuenta fue de que lo acuchillaban por confusión y sin causa».
Con una prosa profunda y cautivadora, esta novela reflexiona sobre el estado de enamoramiento, considerado casi universalmente como algo positivo e incluso redentor a veces, tanto que parece justificar casi todas las cosas: las acciones nobles y desinteresadas, pero también los mayores desmanes y ruindades.
Los enamoramientos es también un libro sobre la impunidad y sobre la horrible fuerza de los hechos; sobre la inconveniencia de que los muertos pudieran volver, por mucho que se los haya llorado y que en apariencia nada se deseara tanto como su regreso, o al menos que siguieran vivos; también sobre la imposibilidad de saber nunca la verdad cabalmente, ni siquiera la de nuestro pensamiento, oscilante y variable siempre.
Crítica:
Novela de intriga cuya trama se basa en la muerte, por apuñalamiento múltiple, de un empresario madrileño relacionado con la industria cinematográfica. El asesino, vigilante de un aparcamiento donde la víctima había dejado su coche, lanza, al agredirle, acusaciones incoherentes sin la menor base real, que hacen suponer que se trata de alguien mentalmente enajenado.
La obra no se centra en la investigación del delito sino en las relaciones que vinculan a la víctima con su mujer y su mejor amigo. Como personaje clave aparece una mujer que todos los días desayunaba en el mismo bar donde lo hacían el empresario y su esposa, y que les observaba con interés porque la pareja le parecía formar la imagen de matrimonio perfecto. Al saber lo ocurrido, un día se acerca a la viuda para darle el pésame y así entra en el entorno cercano al difunto. Sobre este trío el autor apoya una historia de enamoramientos y encaprichamientos, sentimentales y eróticos que se desarrolla sobre todo en el plano del análisis psicológico. Casi más próxima al ensayo que a la narrativa y escrita con estilo indirecto de corte intimista, la obra tiene muy poca acción externa y su dinamismo es radical en el terreno del pensamiento antes que en el de los hechos materiales. La envidia, la traición, la impunidad del crimen perfecto, gracias a un encargo bien planeado, y lo efímero de la memoria y del dolor de la ausencia, son objeto aquí de una reflexión filosófica impregnada de alusiones metaliterarias, con especial referencia a W.Shakespeare y H. de Balzac. Así planteada, la novela es de lectura compleja y destaca sobre todo por lo barroco de su construcción gramatical y la profunda intelectualización del argumento, que lo inclina más a lo erudito que a lo ameno dentro siempre de un apreciable nivel de calidad literaria.
Sin embargo, El mejor Marías no está aquí sino en novelas como Todas las almas, Corazón tan blanco o Negra espada del tiempo
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