Sinopsis:
«Esta novela me hizo vivir una de las aventuras literarias más ricas y exaltantes.»
A finales del siglo XIX, en las tierras paupérrimas del noreste del Brasil, el chispazo de las arengas del Consejero, personaje mesiánico y enigmático, prenderá la insurrección de los desheredados. En circunstancias extremas como aquéllas, la consecución de la dignidad vital sólo podrá venir de la exaltación religiosa -el convencimiento fanático de la elección divina de los marginados del mundo- y del quebranto radical de las reglas que rigen el mundo de los poderosos.
Así, grupos de miserables acudirán a la llamada de la revolución de Canudos, la ciudad donde se asentará esta comunidad de personajes que difícilmente desaparecerán de la imaginación del lector: el Beatito, el León de Natuba, María Quadrado... Frente a todos ellos, una trama político-militar se articula para detener con toda su fuerza el movimiento que amenaza con expandirse.
La primera novela que Mario Vargas Llosa situó fuera del Perú es un prodigio de expresión de mentalidades profundas, de pasiones irracionales y desbocadas fuerzas sociales. Un relato exhaustivamente documentado, tanto a través de lecturas como de viajes sobre el terreno en el que tuvo lugar este acontecimiento histórico. Un libro fundamental en la historia literaria del siglo XX.
Crítica:
El título escogido por el autor para este relato parece muy acertado. Se trata efectivamente de la guerra del fin del mundo, puesto que los yagunzos han escuchado al Consejero referirse repetidas veces a la proximidad del fin de los tiempos. Ellos creen ver en esas batallas el cumplimiento de ciertas profecías anunciadas en el Apocalipsis. Han tenido lugar el hambre y la peste en esas últimas décadas del siglo XIX. La rivalidad con el Ejército de la República les ha llevado a considerar a esos soldados como instrumentos diabólicos. El Anticristo se hallaba ya sobre la tierra.
Por otro lado, está el hecho geográfico de las distancias. El lugar donde se habían refugiado los discípulos del Consejero resultaba muy apartado y con grandes dificultades de viaje, no sólo para Río de Janeiro, sino también para la misma capital del Estado de Bahía. Era como ir a guerrear hasta los confines de la tierra, allí donde los yagunzos se habían retirado esperando precisamente encontrar la paz.
El libro está dedicado a Euclides da Cunha en el otro mundo; y, en este mundo, a Nélida Piñón. El autor había llegado a conocer el tema de este relato a través de "Os sertões" de Euclides da Cunha.
Hay indudables méritos en la superposición de distintos planos que se entrecruzan, confluyen unos con otros, se van acercando cada vez más y se funden violentamente en una única narración de hechos sangrientos, sobre todo en el relato de la cuarta expedición militar, la más larga de todas.
Muy frecuentemente el autor se detiene a considerar un pequeño detalle que podría parecer fuera de lugar, pero que contribuye a dar colorido y realismo a la escena: un rasgo físico, un gesto, un paisaje...
Las situaciones paralelas se manejan con gran dominio: la enfermedad y la muerte lenta del Consejero guarda relación con el desmoronamiento de las defensas que protegen el poblado de Canudos: poco a poco se van extinguiendo las esperanzas de ambos, y así en otros casos.
La novela se nos presenta como una descripción literaria de las consecuencias — ¿el fin del mundo? — de un enfrentamiento entre actitudes. Su denuncia del fanatismo no perdona a nadie. Sólo se salvan los escépticos o quienes carecen de firmes convicciones. La guerra del fin del mundo es una crítica sutil y acertada del error del fanatismo. Vargas Llosa muestra todos los errores y los horrores a los que puede llevar la intolerancia en todos sus aspectos.
Por esta razón, los personajes de la novela pueden ser perfectamente clasificados en fanáticos y no fanáticos. La ignorancia, tanto religiosa como política, es la causa de ese fanatismo irracional, mientras que —por el contrario— los personajes cultos no son fanáticos: parece imposible que puedan serlo.
Podemos recomendar esta novela, pero no a cualquiera.
La guerra del fin del mundo en pdf
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