Sinopsis:
Ryszard Kapuscinski realizó entre 1989 y 1991 un largo viaje por los vastos territorios de la Unión Soviética. En esos años decisivos, cuando el imperio presentaba ya síntomas de derrumbe, este implacable cronista de su siglo visitó quince repúblicas y habló con cientos de ciudadanos acerca de las extraordinarias experiencias que les había tocado en suerte vivir, y el terror del cual estaban saliendo. Este libro (donde también se relatan las primeras incursiones de Kapuscinski en la Unión Soviética, entre los años 1939 y 1967) es el producto de una carrera para atrapar las memorias de los anónimos protagonistas de la Historia antes de que los terribles y pasmosos acontecimientos de esos años entren para siempre en el pasado. Kapuscinski nos cuenta el derrumbe de este imperio con el íntimo conocimiento que le otorga ser un ciudadano polaco cuyo propio país fue una de las colonias periféricas de dicho imperio.
Crítica:
Libro testimonio del afamado periodista Ryszard Kapuscinski (Polonia 1932-2007), corresponsal en el extranjero hasta 1981. Entre sus muchos galardones figura el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, concedido en 2003.
En el Imperio narra su visión acerca del derrumbamiento de la Unión Soviética y registra testimonios de primera fuente sobre los crímenes contra la humanidad cometidos por el estalinismo; aunque el propio autor diga al inicio que no se trata de una historia de la caída del comunismo en Rusia, en realidad termina por serlo. Gracias a sus viajes entre 1989 y 1991, pudo recoger distintas anécdotas de gran parte de la URSS.
El libro abarca relatos desde el antiguo imperio de los zares hasta la caída de la URSS. Evidentemente, el grueso de la obra se detiene en el período final de la URSS, entre 1987 y 1992, sobre todo con un interés político. Trata también las tensiones étnicas y nacionalistas entre las repúblicas que no son rusas, por ejemplo entre Azerbaiyán y Armenia.
Por supuesto no falta la crónica sobre Kolymá, desierto helado de Siberia nororiental, con el horror del Gulag, los campos de concentración... con los millares de víctimas del régimen.
Todo desde la perspectiva de un observador que no es neutro, sino que toma posición. He aquí una de sus pensamientos:
“Al mundo lo amenazan tres plagas.
La primera es la plaga del nacionalismo.
La segunda es la plaga del racismo.
Y la tercera es la plaga del fundamentalismo religioso.
Las tres tienen un mismo rasgo, un denominador común. La irracionalidad, una irracionalidad agresiva, todopoderosa, total. No hay manera de llegar a una cabeza tocada por una de estas plagas. En una cabeza así arde constantemente una santa pira en espera de víctimas. Todo intento de entablar una conversación serena está condenado al fracaso. Aquí no se trata de una conversación sino de una declaración. Que asientas a lo que él te dice, que le concedas la razón, que firmes tu adhesión”.
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