Sinopsis:
Años después de su muerte, Josemaría Escrivá, el fundador del Opus Dei, sigue despertando entusiasmo y rechazos. Quizá sea un signo de los hombres que dejan huella; quizá es un indicio de que aún no es bien conocido por la opinión pública, aunque se han publicado ya varias biografías.
Este nuevo libro sobre Josemaría Escrivá no tiene el corte de una biografía clásica. En primer lugar, porque no abarca toda la vida del personaje, sino los años que van desde su instalación en Roma en 1946 hasta su muerte en 1975. Casi treinta años en los que, desde Villa Tevere, Mons. Escrivá consolida la situación del Opus Dei en la vida de la Iglesia y dirige su expansión internacional.
¿Cómo era Josemaría Escrivá de puertas adentro? ¿Algunos se preguntan: fijó su residencia en Roma por alejarse de Franco? ¿Cuál fue su relación con los judíos? ¿Influía en el Vaticano, o le consideraban un proscrito? ¿Daba consejos a los miembros del Opus Dei que se dedicaban a la política? ¿De qué hablaban en sus almuerzos privados Escrivá, fundador del Opus Dei, y Arrupe, general de los jesuitas? ¿Por qué tiene la Obra esa fuerza imparable? Este libro es mucho más que una satisfactoria respuesta a esos y a otros interrogantes.
Con su riguroso periodismo investigador y su afilada intuición, Pilar Urbano afrontó la tarea de levantar la corteza del personaje, romper el cartón piedra del mito y dejarnos ver al hombre, al insospechado y desconocido hombre: «Alguien puesto en una escarpada disyuntiva: o era un santo, o era una rémora para su misión. Quizá por eso, Escrivá era a la vez un hombre en guerra consigo mismo y un hombre que... bailaba con Dios». La autora de Con la venia, yo indagué el 23-F, La Reina, Yo entré en el Cesid, Garzón, el hombre que veía amanecer y Jefe Atta –títulos que han sido fenómenos de ventas– afirma sin vacilar: «El hombre de Villa Tevere es el mejor trabajo de mi vida».
Crítica:
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