Sinopsis:
El descubrimiento de un tremendo asesinato en el romano parque de Villa Borghese une a un sacerdote con un glamouroso pasado y a un viejo policía de deprimente presente al que la vida le ha ido apartando de su religión. En China, una iglesia renacida a pesar de las persecuciones espera ilusionada la visita secreta de un enviado del Papa. En París, un brujo convertido en estrella mediática se proclama el verdadero representante del único Dios en un espectáculo que siguen millones de personas. Mientras, en el Albaicín granadino unas monjas de clausura sufren una serie de ataques y amenazas en su convento...
Tras los sagaces pasos del policía Luigi Monticone y el sacerdote Albertino Guiotta, el lector se implica directamente. Satanás actúa. Y es un hecho que desea la perdición de las almas y la destrucción de la Iglesia. Pero en esta trama la perspicacia policial debe necesariamente contar con la fe para desbaratar los pérfidos propósitos del maligno, que se sirve de falsos profetas, brujas y demás sicarios de la magia negra.
Su autor ha querido tratar las cuestiones religiosas desde el respeto a lo sagrado, donde Dios es Dios y no esa especie de ridículo entramado esotérico a lo que últimamente nos estan acostumbrando. Utilizando cinco tramas que se desarrollan en Granada, París, Roma, Cantón y Nueva York, los dos personajes principales son el comisario Luigi Monticone y el sacerdote Albertino Guiotta. El demonio ha vuelto para vengarse del padre Guiotta con una serie de asesinatos en el que coincidirán la visión del mundo desde la fe, y por parte del policía desde su aliento como investigador.
El bien y el mal trenzan una intriga que, salvando los necesarios elementos de ficción, es la que se mueve a nuestro alrededor. Parece estar asistiendo al suspense de nuestra propia alma.
Aranguren ha conseguido volver del revés tanta estupidez como se escribe a veces sobre la Iglesia. Con una gran coherencia narrativa, con un estilo vivaz y muy cuidado. Es posible escribir una buena novela desde el respeto. Sólo hace falta talento literario e imaginación. E información. La sangre del pelícano es la prueba palpable.
Su autor, Miguel Aranguren, es un joven renacentista que pinta y escribe y dirige un interesante proyecto de excelencia literaria en el que participan varios colegios de enseñanza media. A pesar de su juventud, Aranguren ha conseguido hacer de la cultura, sin subvenciones, su forma de vida. Ésta es su séptima novela, y en ella demuestra dominar las lecciones que imparte a sus alumnos.
Crítica:
Algo que se agradece en el libro es la claridad de ideas. La espiritualidad es intrínseca al hombre, así que su sed de Dios puede ser motivo de una novela. Esa espiritualidad es la dimensión más profunda del ser humano y, por tanto, la más apasionante ya que ilumina el resto de nuestro actuar. Eso sí, en esta novela se habla de fe, no de una caricatura más cercana a la superstición o a la superchería. Así el libro es una obra de suspense, policiaca, pero de una envergadura muy superior a la común del género.
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