Sinopsis:
Despacio, tranquila y delicadamente el autor va cerrando en esta novela todos los hilos argumentales que dejaba abiertos en Jean de Florette, pero no es algo que se perciba como forzado sino más bien como una concesión generosa del autor. Manon, la hija de Jean, ve vengada en esta novela la injusticia cometida contra su padre.
Manon es casi Marcela, la pastora quijotesca. Vive en la ladera de las montañas cuidando cabras, no se acerca a nadie y la fama de su belleza es conocida por todos en el pueblo. Luego de la tragedia familiar, su madre ha debido volver a su profesión de cantante para ganarse la vida. Y Manon ha quedado al cuidado de una viejita piamontesa que su padre Jean había beneficiado con su generosidad, permitiéndole a ella y su marido permanecer en sus tierras, en lo alto de la montaña, allí donde Jean diariamente iba por agua.
Manon ha planeado su venganza. Descubre el manantial que da agua al pueblo y lo bloquea, como hicieron Cesar y Ugolin con el de su padre, sumiendo a todos en el desastre. Manón es montaraz pero educada. Ha leído mucho, conserva una gran admiración por su padre y sus ideales. Planea racionalmente su revancha.
Crítica:
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