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Miercoles, 22 de Mayo de 2013
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Gran Enciclopedia Rialp: Humanidades y Ciencia. Última actualización 1991
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Suelo II
Categoria:
Geología
Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A.
Propiedad de esta edición digital: Canal Social. Montané Comunicación S.L.
Prohibida su copia y reproducción total o parcial por cualquier medio (electrónico, informático, mecánico, fotocopia, etc.)
    EDAFOLOGIA. El estudio científico del s. ha recibido distintos nombres: unos, como Bodenkunde, Science du Sol, coinciden con el apelativo, y otros que parten de una raíz griega para expresar su contenido: Pedology (pedon, suelo) o Edafología (edafos, suelo). La Edafología se ocupa del estudio teórico del s., de sus constituyentes, tanto orgánicos como inorgánicos, de su dinámica y de su vida, como ente natural. Concepto. El desarrollo histórico de la Edafología y sus relaciones con otras ciencias están condicionados al concepto de suelo. Así, mientras el s. se consideró como material residual de la alteración de las rocas, la Edafología no pasó de ser una rama de la Geología; se ocupaba del estudio de depósitos sedimentarios que cubrían e incluso molestaban para el estudio de rocas más interesantes. Esta consideración puramente estática del s., como un material geológico más, se revela en las clasificaciones de s. que llevan implícito el material a partir del cual se desarrollan; se habla de s. de silicatos, s. de calizas, etc. A medida que se profundiza en el estudio del s. se pueden reconocer una sucesión de capas, no geológicas, los denominados horizontes, originados por un movimiento, una traslocación de diferentes sustancias transportadas generalmente por el agua. Adquiere de este modo el s. un carácter dinámico y un desarrollo que se manifiesta en la especialización del llamado perfil del suelo. Por otra parte, la existencia en la parte superior del s. de ciertos restos vegetales, que sufren una descomposición y alteraciones fundamentales, con formación de productos nuevos, indica la presencia de organismos capaces de realizar estas transformaciones, con lo cual el s. tiene un carácter de cosa viva. El estudio científico del s. se refiere en último extremo al del perfil, que pasó de puramente morfológico y descriptivo a analítico. Pero el análisis, únicamente, no da conocimientos seguros e incluso, en algunos casos, diferenciadores. Hay que adentrarse más en el estudio y considerar el dinamismo del perfil para tener un conocimiento más profundo; hay que considerar la génesis y el desarrollo del perfil y, para ello, conviene conocer los factores de formación, su manera de actuar y el desarrollo al cual conducen. En principio, esto se manifiesta de un modo más simple en los s. no cultivados, objeto de mayor interés para la Edafología que los s. en los que el hombre ha modificado fuertemente algunas características, hasta tal punto que en la clasificación americana de s. existe la tendencia a prescindir del horizonte superficial sujeto a acciones independientes del desarrollo normal. Ciencias auxiliares. La complejidad del s. y de los procesos que en él tienen lugar hace que la Edafología sea una confluencia de ciencias. Participa de la Geología en cuanto hay un material original a partir del cual se forma el s. y aquél es objeto de estudio geológico. Tiene representación la Biología en sentido amplio, pues en el s. existen y ejercen acciones organismos vivos, tanto vegetales como animales. Los materiales transformados y de nueva formación son motivo de estudio de la Química, y el estudio de los sistemas dispersos, coloidales, que existen en el s., compete a la Coleidoquímica y a la Físico-Química. La estructura del s., el movimiento del agua, la densidad y otras características necesitan del auxilio de la Física para mejor comprensión. Esta convergencia de ciencias corresponde a la dificultad del problema, y así se explica que a este campo acudan científicos de distintas ramas, atraídos por los problemas que se presentan. El estudio analítico del s. dio buenos resultados y se sigue empleando, pues da cuenta de la movilización de determinados componentes característicos de la diferenciación de horizontes en el perfil y de gran importancia para el conocimiento de la génesis y el grado de desarrollo del suelo. Pero con ello sólo tenemos un conocimiento parcial y quedan fuera de estudio otras propiedades de gran importancia para la representación del s. como ente natural, tales como el volumen y naturaleza de los poros, la disposición y tamaño relativo de las partículas, los elementos cementantes que contribuyen a la formación de la estructura. De aquí que haya direcciones de trabajo en las cuales se tiende a modificar el s. lo menos posible, estudiar su morfología y no tanto macroscópicamente; penetrar en el interior del s. sin deshacer su estructura. Así nace la Micromorfología del s., con Kubiena, que mediante tomas adecuadas del material sin perturbar y cortes delgados análogos a los que se hacen en las preparaciones microscópicas de las rocas, permite el estudio del s. tal y como se presenta en el terreno. Un paso adelante en esta técnica es la Micromorfometría, que mediante dispositivos adecuados permite reconocer la extensión de poros, su naturaleza, sus contornos y deducir consecuencias acerca de la formación del s., de su estructura, posibilidades de drenaje y otras características de gran importancia para el conocimiento científico del mismo. El desarrollo de la Edafología ha permitido una consideración nueva del suelo. Frente a una concepción estática del mismo, hoy día predomina un concepto dinámico. El s. se caracteriza por una atmósfera interna, una economía de agua particular, una flora y fauna determinadas y elementos minerales propios. Como decía Mastson, el s. se forma con la intervención de la atmósfera, hidrosfera y biosfera. Pero el dinamismo del s. se acusa en que sus propiedades se adquieren progresivamente bajo la acción combinada de los factores del medio: nace y evoluciona; la roca madre se altera bajo la influencia del clima y la vegetación; el medio biológico produce una materia orgánica, el humus, de propiedades determinadas, que se incorpora al s.; se establecen uniones más o menos internas entre la materia mineral y la orgánica. Cuando la evolución se ha terminado, se obtiene un medio equilibrado, estable, donde estos complejos órgano-minerales, dotados de propiedades físicas, químicas y biológicas bien definidas, confieren al s. una individualidad propia. Este equilibrio no es estático sino dinámico, ya que, en el transcurso del tiempo, el s. recibe nuevos aportes de sustancias que a su vez se transforman, pero, para unas determinadas condiciones del medio ambiente, este s. presenta unas características y propiedades definidas: se dice que el s. está en clímax. La diversidad de sustancias que existen en el s., como consecuencia de su evolución y desarrollo, hace necesaria una diversidad de técnicas para su estudio. La Botánica, la Zoología y la Mineralogía, con sus técnicas, tienen que ser empleadas en el estudio del s.; y, al mismo tiempo, hay que aplicar las correspondientes a la Geología, microscopio petrográfico, análisis térmico diferencial, rayos X. microscopio electrónico, etc. Medidas físicas permiten reconocer la capacidad de retención del agua y la naturaleza de su retención por las partículas inorgánicas u orgánicas del s.; se emplea la cromatografía para reconocer las sustancias húmicas procedentes de la descomposición de la materia vegetal; el análisis químico es un elemento valioso de trabajo en la consideración del balance de las sustancias en el proceso de desarrollo del suelo. La identificación y correspondencia de los diversos tipos de s. se plasma en la Cartografía, en sus acepciones de cartografía de los tipos de s., agrogeológica, clases de s., etc. Edafología experimental. El desarrollo del s., su evolución hasta el equilibrio con el medio ambiente, requiere un tiempo que está fuera de la escala humana, si bien no llega a adquirir la duración desmesurada de los procesos geológicos. De cualquier manera, no se puede conocer directamente el desarrollo de un s., desde su nacimiento, a partir de la roca desnuda, hasta su equilibrio dinámico con el ambiente. Esto hacía pensar que el proceso de formación del s. era demasiado difuso para permitir un estudio experimental. Debido a la dificultad de establecer parámetros de medida, la aproximación ha sido casi invariablemente subjetiva y, teniendo en cuenta la multiplicidad de factores que tienen lugar en el s., se pensó en la dificultad de adscribir éstos a los procesos ordinarios de la Química y la Física. El enorme avance de la ciencia en los últimos 20 años ha podido, sin embargo, exponer y medir, incluso los procesos vitales, en términos físicos y químicos. Los avances de la Física del s. permiten determinar con precisión el grado de humedad y el movimiento del agua en el mismo; se conoce mucho acerca de las características y bioquímica de la microflora y se comienza a estudiar la microfauna. La precisión de las técnicas analíticas permite caracterizar productos en muy pequeñas cantidades, y de este modo seguir el desarrollo de reacciones que son muy lentas. Todo esto significa que se puede actualmente en Edafología sentar una hipótesis y someterla a la misma clase de investigación experimental que tan buen resultado ha dado en otras ramas de la ciencia. Se desarrolla de este modo la Edafología experimental. Todos los trabajos de Edafología experimental tienen en cuenta la importancia del factor tiempo y la necesidad de precaución en la interpretación de resultados. Sin embargo, la realización de experimentos permite comprender muchos hechos que posteriormente pueden aplicarse al estudio del s. en condiciones naturales. El problema fundamental de la investigación experimental es descubrir condiciones que simplifican el objetivo, pero no lo privan de sus condiciones esenciales. De este modo, el método de ensayo tiene gran importancia sobre el resultado. En la Edafología experimental pueden utilizarse métodos reconstructivos y constructivos. En los primeros se atiende a las características actuales del s., acompañadas de los análisis necesarios para comprender el fenómeno que ha tenido lugar, y la condición de factor tiempo se puede tener en cuenta comparando perfiles que corresponden a series genéticas. Con estos métodos reconstructivos se puede llegar a comprender lo que ha sucedido, mientras que a la cuestión de cómo ha sucedido sólo aportan paralelismos y, todo lo más, dan alguna idea de la causalidad. Por otra parte, los métodos reconstructivos sugieren hipótesis para los métodos constructivos. Éstos pueden realizarse mediante experimentos en el campo, complicados; en macetas y con experimentos modelo. Estos últimos no pertenecen estrictamente al dominio de la ciencia del s., sino a la Física, a la Química, etc., y son necesarios únicamente cuando faltan las correspondientes investigaciones en estas disciplinas y cuando la reacción no es previsible sobre las bases de la teoría. Tales experimentos permiten claras aserciones sobre los factores que gobiernan una reacción, sobre los otros componentes que participan en ella y cómo se produce. La única desventaja es, probablemente, que estos otros componentes no se encuentran en el s. o participan más en otras reacciones. Pese a las dificultades en los experimentos y a las diferencias con lo que ocurre en la Naturaleza, la Edafología ha entrado en un camino que la convierte de una ciencia descriptiva, en una ciencia experimental, que intenta profundizar en cómo se producen los distintos procesos que conducen a la diferenciación del perfil y la formación del suelo. Desarrollo de la Edafología. La Edafología se ha desarrollado a partir de mediados del s. XIX. En España, aparte de los trabajos de Huguet del Villar, el impulso fuerte provino de 1. M. Albareda (v.), y hoy se cultiva ampliamente a través de los centros del CSIC y del Inst. Nac. de Investigaciones Agronómicas (INIA). En Iberoamérica se empezó por su estudio aplicado, pero cada vez más se generaliza el estudio científico con su introducción, como asignatura, en distintas carreras universitarias y técnicas. En España, la asignatura de Edafología se cursa en las Facultades de Farmacia, en las Secciones de Biológicas y Geológicas, en las Escuelas Especiales de Ingenieros Agrónomos y de Montes. Como centros de investigación más importantes existen los de Madrid, Granada, Sevilla, Murcia, Barcelona, Zaragoza, Salamanca, Badajoz, Santiago y Pontevedra del CSIC y los pertenecientes al INIA. Entre los trabajos de equipo importantes están la publicación del mapa de s. 1: 1.000.000 y los estudios agrobiológicos provinciales, con mapas de s. 1:250.000. Los centros de enseñanza e investigación en el extranjero son numerosísimos. Los científicos del s. están asociados en la Soc. Int. de Ciencia del Suelo, que celebra un congreso general cada cuatro años, una vez en Europa y la siguiente fuera de ella. El desarrollo rápido de la Edafología en todo el mundo se concreta en numerosas publicaciones de libros y revistas. Algunas importantes son: «Anales de Edafología y Agrobiología», «Boletín» y «Anales del INIA», españolas; «Soil Science» y «Soil and Fertilizers», inglesas; «Science du Sol», francesa; «Pédologie», belga; «Pochvovedenie», rusa; «Zentralblat ftir Bodenkunde, Düngung und Pflanzenernahrung», alemana; y otras muchas.
A. HOYOS DE CASTRO..
    BIBL.: 1. M. ALBAREDA y A. Hoyos, Edalología, 3 ed. Madrid 1961; P. DuCHAUFOUR, Précis de Pédologie, 2 ed. París 1965; F. SCHEFFER y P. SCHACHTSCHABEL, Lehrbuch der Bodenkunde, 6 ed. Stuttgart 1966; E. G. HALISWORTH y D. V. CRAWFORD, Experimental Pedology, Londres 1965; Soil Classilication, ed. U. S. DEPARTMENT oF AGRICULTURE, Washington 1960.

     

Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A. Gran Enciclopedia Rialp, 1991.
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