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Domingo, 19 de Mayo de 2013
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Gran Enciclopedia Rialp: Humanidades y Ciencia. Última actualización 1991
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El Salvador. Geografía.
Categoria:
Geografía
Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A.
Propiedad de esta edición digital: Canal Social. Montané Comunicación S.L.
Prohibida su copia y reproducción total o parcial por cualquier medio (electrónico, informático, mecánico, fotocopia, etc.)
    El más pequeño de los países centroamericanos y el único entre ellos que sólo tiene costa en el océano Pacífico; su debatida extensión superficial ha sido estimada por los cartógrafos nacionales en 21.393 Km2.

      1. Medio físico. Relieve. En contraste con el de otros vecinos, el territorio de El S. no sufrió serios movimientos epirogenéticos; las rocas de origen marino localizadas en el nordeste, correspondientes a la región de Metapán, atestiguan hundimientos en los periodos jurásico y cretácico, de la era Mesozoica; al originarse por plegamiento los sistemas montañosos de Guatemala y Honduras durante el oligoceno superior y el mioceno, se elevaron rocas con nummulites y otros fósiles de origen marino de los periodos eoceno y oligoceno, que ahora aparecen en regiones erosionadas de las montañas de Chalatenango y otros departamentos del norte de El S.; los hundimientos más recientes en el sur del país, que corresponden al plioceno, fueron seguidos por levantamientos del pleistoceno que han dado lugar a la formación de la llanura costera de la región.

      Desde el punto de vista geomorfológico se reconocen las regiones que siguen: 1) Los plegamientos de los países vecinos dieron lugar en el norte a la formación de las montañas cubiertas con materiales volcánicos cenozoicos de Montecristo (2.500 m.), Esesmiles, Chalatenango y Torola, así como a las estribaciones vecinas meridionales de Esesmiles, Chalatenango, Cabañas y Anamorós.

      2) Entre ese sistema de montañas-estribaciones y las montañas del sur del país se halla la depresión tectónica, conocida como Valle Interior, donde se encuentran las mesetas de Candelaria y Atiquizaya, al O, en los límites con Guatemala; el extenso valle del río Lempa, situado de O a E y de N a S, las llanuras a ambos lados de su afluente el río Sucio y las hondonadas de otro tributario, el río Titihuapa; el escalón cortado por fallas de Cojutepeque; el valle de Cacahuatique y la llanura de San Miguel; la penillanura con colinas de Santa Rosa de Lima; la llanura de La Unión, y el valle, de N a S, del río Goascarán, en los límites con Honduras.

      3) Las montañas del sur del país, que son contemporáneas de las del norte, formadas también por plegamientos y vulcanismo posterior: cumbres de Tacuba (1.400 m.), del Bálsamo y lucuarán. Las altitudes de las montañas y estribaciones del norte, del Valle Interior y de las montañas del sur, disminuyen todas desde la región que limita con los Altos de Guatemala hasta las llanuras del sur de Honduras.

      4) Las cordilleras volcánicas modernas: a) La del norte, formada a lo largo de fracturas en declives, de O a E, abiertas recientemente, pero que se han cerrado, por lo que el vulcanismo no es realmente activo: cuenca volcánica del lago Güija, Chingo y volcanes al SE del mismo, Guazapa Tecomatepe y Cacaguatique. b) La del sur, desarrollada en una fosa de afallamiento o graben de ONO a ESE que puede reconocerse en la depresión de Zapotitán, los lagos Coatepeque, llopango y Olomega, el golfo de Fonseca y los lagos Managua y Nicaragua. Las fracturas de esta fosa están aún abiertas, y el vulcanismo es activo, con edificios de tobas y corrientes de lava: Santa Ana -Izalco, San Salvador, San Vicente, Tecapa-, San Miguel y Conchagua. A estas dos regiones volcánicas corresponden los numerosos manantiales de aguas termales y a veces sulfurosas, así como los ausoles, que son principalmente solfataras, que emiten, por grietas o canales, vapores sulfurosos de calor moderado.

      5) Las llanuras costeras, originadas por levantamientos pleistocénicos de calizas y margas cubiertas por materiales aluviales, situadas entre los ríos Paz y Sonsonate, el delta del río Lempa, Usulután y el golfo de Fonseca. En el litoral de la llanura costera y como consecuencia de recientes levantamientos se encuentran esteros (zonas pantanosas) correspondientes a las barras (bancos de arena) de Santiago y Salada, los extensos de laltepeque y de Jiquilisco, de Intipucá, del río Goascorán y del golfo de Fonseca; y al E de dicha llanura, como una extensión de la misma, se localizan en dicho golfo las islas salvadoreñas: Meanguera, Conchagüita, Punta Zacate y Martín Pérez; en el litoral correspondiente a la cumbre del Bálsamo y de Jucuarán, las montañas erosionadas han dado lugar a playas. El litoral de El S. tiene 296 Km. de largo; al S de las costas el país cuenta, hasta los 200 m. de profundidad, con una plataforma continental casi tan extensa como su territorio; mar adentro y a poca distancia del límite de dicha plataforma se halla una fosa o graben submarino, originada por una falla, con más de 5.000 m. de profundidad y un abismo de 5.442 m., correspondiente a una región sísmica donde se localizan los epicentros del fondo del océano.

      Hidrografía. 360 ríos.

      Los lagos corresponden en general a fosas tectónicas cubiertas con materiales volcánicos,: el Güija, formado por lava del volcán San Diego, tributario de corrientes en parte salvadoreñas, que por medio del río Desagüe vierte sus aguas en el río Lempa; el Coatepeque, cercano al volcán Santa Ana y rodeado de materiales también volcánicos, que es cuenca endorreica; el llopango, correspondiente a una fosa que sufrió tres hundimientos y está rodeado de materiales volcánicos, tributa sus aguas por medio del río Desagüe al río Jiboa; Olomega, también cuenca de hundimiento y rodeada de materiales volcánicos, tributaria del río Grande de San Miguel. El lago de la Chorrera del Guayabo, en la cuenca del río Lempa, se ha formado por la presa 5 de Noviembre, y se halla a 182 m. de altitudClima, vegetación y suelos. Los climas del país están determinados por la altitud, que influye en el régimen térmico, así como por las masas de aire relacionadas con los vientos alisios en el verano y los ciclones tropicales en el otoño, que dan lugar a la lluvia; según tradición centroamericana, en el país se llama «invierno» a la época de lluvia y «verano» a la seca. El clima es frío por la altitud (17-10°), con lluvia en verano, en las montañas del norte en las que el vulcanismo es antiguo y con Inás de 1.800 m. de altura (Montecristo, Esesmiles y Torola); es templado (22-17,,) en las laderas de dichas montañas, con 800 a 1.800 m. de altitud; también varía de frío a templado, con las mismas altitudes e iguales regímenes térmicos, en las más elevadas montañas originadas por vulcanismo moderno (Santa Ana, San Salvador, San Vicente y San Miguel). En la mayor parte del país, con altitudes inferiores a 800 m., el clima es tropical (26-22°); en el norte de El S. llueve de 5 a 6 meses, y en el centro y sur de 7 a 9.

      La vegetación tiene una estrecha relación con esa frecuencia de la lluvia: es de bosque seco y sabana con plantas herbáceas en el norte, y de bosque lluvioso y sabana en el centro y sur. En los bosques de tierra fría es característica la conífera Podocarpus; en los de tierra templada, los pinales de Pinus sp. y los robledales de Quercus sp.; en los bosques mixtos se presentan el liquidámbar Liquidambar stirasiflua, el capulín Trema micrantha y el bálsamo Toluifera pereirae; en las sabanas son característicos el morro Crescentia a lata, el jiote Elaphriun simaruba, el ujushte Brosimum terrabanum; en los manglares de la costa el Rhizophora mangle.

      Los suelos de las montañas y mesetas antiguas del norte y este son rocosos y talpetosos (con tepetate), rojos arcillosos, y arenosos, altos o en los valles, en esta región la densidad de población es de 125 hab/Kmz. Los de las montañas y mesetas modernas, formados a base de materiales volcánicos, son pardos o blancuzcos, arenosos, rojos, arcillosos y aluviales en los valles, correspondiendo los mismos al centro del país, con una densidad de 317 hab/Km2. Los de algunas llanuras costeras en el sur, son en parte aluviales y corresponden a una región con una densidad de 117 hab/Km2.

      2. Poblamiento y población. El territorio actualmente salvadoreño ha sufrido grandes cambios en su población a través de la historia (v. III). 1) Originalmente en todo el país y Honduras vivían de pueblos paya-lentas, cuya economía se basaba en una agricultura primitiva y que carecían de desarrollo cultural. 2) La influencia de los chortíes de la familia lingüística maya (v. MAYAS III), de Copán (hoy en Honduras), ciudad del llamado Viejo Imperio, se hizo sentir del 455 al 800, en Chalatenango, en el nordeste del país, en donde aun hoy día se habla el idioma de ese pueblo. También habitan pocomanes, de la familia lingüística maya, en Santa Ana; éste pueblo nunca llegó a tener alto nivel cultural. 3) La tercera y más importante influencia indígena es la de los llamados pipiles (que hablaban nahuatl, v. v), pueblo éste que llegó a ocupar regiones del este de Guatemala y gran parte de El S. actual, hasta la margen izquierda del río Lempa; desde la margen derecha o cerca de ella en algunas regiones, el país estaba ocupado por lentas a la llegada de los españoles. A raíz de los estudios lingüísticos de W. Lehmann nahua (pipil) sobre América Central, pudo comprobarse que esta lengua fue hablada no sólo en dichos países sino también en Honduras, Nicaragua y Costa Rica.

      Es posible establecer tres migraciones principalmente de nahuatl, que son las que forman el pueblo pipil: la de cohuixcas de Guerrero y Morelos al departamento de la Paz antes del 650, la de olmecas de Cholula a la región chuluteca del golfo de Fonseca después del 800 y la de nonohualcas después de 1117, que correspondió a ü    los actuales departamentos de Chalatenango, Cuzcatlán, La Paz y San Vicente y que fue la decisiva, ya que el reino de Cuzcatlán perduró hasta 1524.

      Los anteriores datos estadísticos demuestran que la población mestiza, llamada ladina hasta nuestros días (v. LADINOS), es la que ha absorbido a los dos troncos étnicos originales, especialmente al indígena (v. III, 3). Por otra parte, El S. es uno de los países de Hispanoamérica, y en general del mundo, en el que actualmente es más elevado el crecimiento de la población: a un aumento demográfico lento durante la colonia le siguió otro más alto en el s. XIX, a partir de la independencia; en el presente siglo se ha desorbitado este crecimiento.

      A pesar de que la tasa de aumento anual de la población ha sido muy alta durante los últimos 70 años, se nota un descenso de aquélla hasta 3,4 en el último decenio. Del total de la población en 1965, el 34,2% era urbano y el 65,8 rural. El S. es el país centroamericano que cuenta con mayor número de localidades urbanas (alrededor de 90), así como con dos ciudades de más de 100.000 hab., Santa Ana (162.000) y San Miguel (104.000), y una con más de 500.000, San Salvador (v.), la capital del Estado. El país es, además, el de mayor densidad entre las regiones continentales de Hispanoamérica, es decir, exceptuando a las Antillas (164 hab/Km2, en 1970), lo cual explica por qué hasta 1969 había 300.000 inmigrantes salvadoreños en Honduras.

      3. Economía.    La economía de El S. Depende de la agricultura, principalmente del cultivo, beneficio y exportación de café, desde mediados del s. XIX; 458 dueños de fincas (4%) poseen propiedades con 62.000 Ha. (58%), mientras otros 11.000 dueños (96%) cuentan con 45.000 Ha. (42%). La técnica agronómica que se emplea para el cultivo del cafeto es de las mejores en Hispanoamérica, pues las fincas cuentan con una cubierta de árboles de sombra que mantiene condiciones adecuadas de radiación solar, temperatura y humedad para el desarrollo de la planta; la mayor parte de la cosecha es procesada en grandes beneficios, como el de Río Zarco, Santa Ana, y sólo algunos pequeños y medianos propietarios preparan el café por sí mismos. El cafeto se cultiva en todos los departamentos del país, especialmente en Santa Ana, La Libertad, Usulután, Ahuachapán, Sonsonate, San Miguel, San Salvador y La Paz, es decir, en el centro-sur del país; las ventas de café al exterior representan entre el 70 y el 80% del total de la exportación. El segundo cultivo del país es el algodón, introducido desde 1922, que se produce en el este y sur, y se desmota en beneficios (Soyapango, Usulután y Santa Fe); es la principal materia prima de la industria de aceite (San Miguel) y también constituye el segundo producto de exportación, representando del 15 al 25% .cje la misma. La caña de azúcar se cultivó desde los comienzos de la colonia para ser beneficiada en trapiches a fin de producir aguardiente y panela, que hoy día se siguen consumiendo principalmente en regiones rurales. En la actualidad, la mayor parte de la cosecha de caña se destina a la elaboración de azúcar en más de 20 ingenios, que se localizan en las márgenes de las zonas cafeteras; abastece al país y a mercados del exterior, ya que es el tercer producto de exportación, con el 10% de la misma. El henequén (Agave letonae) que data de los tiempos indígenas, se cultiva en San Miguel, Morazán y La Unión, en el este, así como en Chalatenango; es el cuarto cultivo del país y se beneficia para confeccionar lazos, cordeles y hamacas, así como en la fábrica de costales (de Cuzcatlán), los cuales en parte se exportan. Los principales cultivos nacionales de manutención son los de maíz, fríjol, yuca y maicillo; también es importante la producción de arroz (San Miguel) y de bálsamo en el sur, que es singular producto del país. El riego sólo tiene importancia en el departamento de Sonsonate.

      La ganadería de bovinos, tiene mayor significación en Sonsonate y Santa Ana, y en el este se desarrolla la industria lechera (mantequilla, queso y crema) cuyas plantas en San Salvador alcanzan importancia; existe una fábrica de forraje en La Ceiba, cerca de esa ciudad. Desde 1929 comenzó a desarrollarse la industria de hilados y tejidos de algodón, la más importante entre las de transformación; existen una gran refinería de azúcar y fábricas de alcohol, industria de productos farmacéuticos, embotelladoras de refrescos, fábricas de cerveza, cigarrillos, cemento y de la industria química (insecticidas, fósforos, jabón, etc.), radicadas principalmente en San Salvador. La industrialización se ha fomentado por la Comisión Hidroeléctrica del río Lempa, que ha establecido y administra la estación hidroeléctrica de la Chorrera del Guayabo, cuya capacidad es de 60.000 Kw.

      El sistema bancario está constituido por el Banco Central de Reserva de El S. y ocho bancos privados (de los cuales uno sólo es extranjero), que ofrecen crédito a la agricultura, comercio, industria y a otras actividades económicas. El país cuenta con 1.000 Km. de carreteras pavimentadas, incluyendo la Interamericana con 317 Km. y la del Litoral con 306 Km.; con 3.000 Km. de caminos transitables todo el año y 4.500 Km. en época seca. Los Ferrocarriles Internacionales de Centro América tienen 479 Km., desde la frontera con Guatemala a Cutuco-Unión, y el ferrocarril de San Salvador a Santa Ana y a Acajutla, 164 Km. Las empresas aéreas comunican el país con México, América Central y del Sur, Estados Unidos y Francia; Transportes Aéreos Nac. (TAN) es internacional además de empresa local. El aeropuerto internacional de Ilopango, está a 9,1 Km. de la capital. Los puertos nacionales de Acajutla, con un muelle de 800 m. La Libertad y Cutuco-Unión, sirven a empresas navieras de Estados Unidos, América Central y del Sur, México, Francia, Italia, Alemania, Holanda, Israel y Japón. El S. es una República unitaria unicameral.

      A pesar del reciente progreso logrado por el país, subsiste una gran diferencia entre los niveles de vida de los trabajadores y de los dueños de empresas. El 8% de las familias obtienen el 51% del ingreso total del país, el 31% de las familias el 29% y el 61% el 20%.

      4. División político-administrativa. El S. se divide en departamentos. En la pág. siguiente se exponen los datos referentes a superficie y población de los mismos, así como también el número de habitantes de sus respectivas capitales (datos de 1968).
J. A. VIVÓ ESCOTO.
    BIBL.: CH. SCHUCHERT, Historical Geology of the Antillean-Caribbean Region, Nueva York 1935; K. SAPPER, Mittelamerika, en Handbuch der Regionalen Geologie, Heidelberg 1937; R. WEYL, Die Geologie Mittelamerikas, Berlín 1961; J. LARDÉ Y LARÍN, Geología salvadoreña, San Salvador 1952; H. G. GIERLOFF-EMDEN, Erhebungen und Beitráge zu den physikalish-geographischen Grundlagen von El Salvador, Hamburgo 1958; ÍD, Sobre la morfología de El Salvador, San Salvador 1956; W. LAUER, Esbozo geográfico del volcán San Vicente, San Salvador 1956; H. MEYER-ABICH, Los Ausoles de El Salvador, San Salvador 1953; H. WILLIAMS y H. MEYER-ABICH, El origen del lago llopango, San Salvador 1953; H. G. GIERLOFF-EMDEN, Der Kiistenschelf von El Salvador, Hamburgo 1958; ÍD, Lagunen, Nehrungen, Stradwálle und Flussmündungen ¡in Geschehen tropischer Flechlandküsten, Berlín 1959; W. LAUER, Probleme der Vegetationsgliederung auf der Mittelanzerikanischen Landbrücke, Berlín 1959; J. A. Vivó ESCOTO, La integración de Chiapas y su agregación a la nación mexicana, México 1954; W. JIMÉNEZ MORENO, Historia antigua de México, México 1956; ÍD, Síntesis de la historia pretolteca de México, México 1959; R. BARÓN CASTRO, La población de El Salvador. Estudio de su desenvolvimiento desde la época prehispánica hasta nuestros días, Madrid 1942; H. G. GIERLOFF-EMDEN, La densidad y distribución de la población en El Salvador, San Salvador, 1956; A. CARDONA LAZO, Diccionario geográfico de la República de El Salvador, San Salvador 1945; R. GONZÁLEZ SOL, Indice geográfico de la República de El Salvador, San Salvador 1948; W. CLINTON BOURNE y OTROS, Investigación preliminar de las posibilidades de conservación del suelo y del agua en El Salvador, San Salvador 1946; R. GONZÁLEZ RUIZ, El Salvador de hoy, San Salvador 1952; W. J. FEUERLEIN, Suggestions for the Further Economic Development ol El Salvador, San Salvador 1953; J. A. VIVÓ ESCOTO, Estudio geográfico económico de la América Central, México 1956.

     

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