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1. Concepto. La palabra método (v.) procede de un término griego que significa camino. En el terreno pedagógico, la cuestión metodológica adquiere gran complejidad. Obtenida una clara idea de los contenidos educativos, de los fines que deben lograrse y un conocimiento lo más aproximado posible de los sujetos que recibirán la educación, le queda al educador dominar los instrumentos que le ayuden a alcanzar esos objetivos en los alumnos. En el orden de los conocimientos suele hablarse de métodos de investigación, cuando lo que se pretende es avanzar o conquistar nuevos campos culturales, y de métodos pedagógicos, cuando lo principal que se busca es comunicar a los demás, por medio a veces de un laborioso proceso de enseñanza, esos contenidos culturales conseguidos. Con el predominio de la actividad del estudiante se van borrando las diferencias entre métodos de investigación y métodos pedagógicos.
Siguiendo a Schmieder, podemos decir que «método educativo es la reunión y síntesis de medidas educativas que se fundan sobre conocimientos psicológicos, claros, seguros y completos, y sobre leyes lógicas, y que realizadas con habilidad personal de artista alcanzan sin rodeo el fin previamente fijado» (v. o. c. en bibl.). Esta definición resulta acertada y completa por contener los caracteres fundamentales del método: carácter lógico (deberá responder a las leyes del pensamiento), carácter psicológico (se adecuará continuamente a los escolares), carácter económico (producirá efectos importantes con poco esfuerzo), carácter ético-estético (se ejecutará con la habilidad del artista), carácter personal (será concorde con la personalidad del educador). De sumo interés también es el concepto de método pedagógico que nos da John Dewey (v.): «El método es el orden del desarrollo de las capacidades e intereses del niño». Observemos cómo el pedagogo norteamericano repara en las capacidades e intereses de los educandos, destacando de este modo el orden de la actividad educativa, denominador común de todo su pensamiento pedagógico. Los métodos pedagógicos, en fin, dan sentido de unidad a los distintos momentos de la enseñanza y del aprendizaje, sobre todo en lo que se refiere a la presentación y elaboración de los contenidos educativos.
Antes del s. xvll se emplearon métodos de muy diversas clases; pero es en esa centuria y a partir de ella cuando al método pedagógico se le presta una atención fundamental. Con Montaigne, Ratke y Comenio se realiza la permuta del método de investigación al método propiamente pedagógico. Puede afirmarse que a Comenio (v.) se debe el establecimiento de la metodología pedagógica moderna. El pedagogo moravo está convencido de que hay una dependencia natural entre todas las ramas del saber y piensa que si la enseñanza fracasa es por no saber relacionarla y acomodarla a los hombres. Conviene caminar de lo fácil a lo difícil, afirma Comenio, de lo concreto a lo abstracto, ascendiendo pausada y gradualmente, repitiendo frecuentemente lo averiguado con anterioridad. En el s. xviii, la preocupación por el alumno es mayor y entonces aparecen los métodos psicológicos. Locke, Rousseau, Pestalozzi y Fróbel son sus mejores defensores. Como el discente se ha erigido en centro de toda la tarea educativa, a su alrededor giran los métodos utilizados en esa época. A principios del s. xix, Herbart (v.) y sus discípulos aspiran a colocar el método en un lugar quizá excesivamente alto (metodismo extremado). Hoy día parece ser que el método pedagógico ha quedado definitivamente afianzado en un lugar seguro, pero las críticas surgidas ante las opiniones herbartianas y ante otras opiniones anteriores no han hecho justicia a estas posturas, verdaderos fundamentos de lo que hoy es el método educativo.
¿Cuál es eJ verdadero valor del método pedagógico? Frecuentemente, se escucha que más importante es un buen maestro que un buen método, y que, sea cual fuere el método usado por el buen educador, los resultados son necesariamente buenos. Esto, que puede ser cierto, no quita sentido al método. Cuando el profesor o maestro haya adquirido los principios generales de algún método deberá preocuparse de buscar los modos que mejor se adapten a su personalidad para aplicarlos. Sin forzar de esta forma su naturaleza es indudable que obtendrá mayores resultados aún.
2. Clasificación de los métodos de enseñanza. Intentar clasificar de un modo ordenado todos los métodos de enseñanza que se utilizan resulta una labor sumamente ardua. Sin pretender realizar un minucioso análisis lógico -la Didáctica contemporánea ha suprimido ya la clásica distinción entre métodos, procedimientos y formas de enseñanza- tomaremos más bien en consideración diferentes aspectos de índole pedagógica, contenidos algunos de ellos en la propia dinámica escolar. De este modo, los métodos pedagógicos pueden clasificarse así (v. I. G. Nerici, o. c. en bibl.):1) Según la forma de razonamiento empleada: a) Método deductivo. Pasando de la ley general al caso particular, utilizamos el método deductivo. Se presentan en clase principios o definiciones y con ellos se realizan diversas comprobaciones en casos particulares. Toda deducción (v.), sobre todo en los primeros años, debe apoyarse en una inducción anterior, pues, como asegura Piaget, en los niños se da primero la consideración del caso concreto que la del caso abstracto. b) Método inductivo. En este método, el pensamiento parte de los hechos particulares para llegar hasta la ley general, o hasta el significado, como diría John Dewey. El método inductivo, que se basa en la observación y en la experiencia, es muy indicado para la enseñanza de las ciencias. Es un medio que estimula la autoactividad de los educandos. Si se hace intervenir a los alumnos es eminentemente activo. La inducción (v.), ciertamente, debe utilizarse en cualquier área de la instrucción educativa.
2) Según la forma de trabajo en clase: a) Método verbalista. La clase se realiza gracias al continuado uso del lenguaje (oral o escrito). El exceso de palabra en clase llega a cansar y deja de motivar a los alumnos. Es imposible que éstos puedan pasar muchas horas tratando de dar forma en su mente a las constantes explicaciones del profesor, con niños que carecen de las nociones básicas, sobre todo cuando ni siquiera conocen bien el idioma en que se les habla. Será, empero, bueno cuando se utiliza con jóvenes o con personas maduras, cuya mente está bien preparada por largos años de estudio, y con alumnos más jóvenes si se hace con discreción y oportunidad. b) Método intuitivo. Ha sido considerado como uno de los más importantes en Didáctica. La palabra intuición (v.) procede del verbo latino intueor, que significa mirar. El profesor o maestro se sirve en este caso de objetivaciones, de cosas concretas que pueden ser directamente observadas por los alumnos; pero, como no es posible siempre presentar ante éstos los objetos reales, hay que valerse frecuentemente de grabados, láminas, dibujos, etc., que los suplan. Los elementos intuitivos más comúnmente usados son: experiencia directa, material audiovisual (V. AUDIOVISUALES, MEDIOS), grabados y láminas, visitas, excursiones, etc. Las notables «lecciones de cosas» del pedagogo suizo Pestalozzi pueden ser consideradas como el primer gran impulso dado a la intuición como método pedagógico.
3) Según la actividad de los alumnos: a) Método receptivo. En este método, que algunos llaman pasivo, es el profesor el mayor actuante de la clase, mientras losalumnos toman una actitud meramente receptiva o pasiva. Procedimientos tales como el dictado, estudio individual y silencioso de la lección del texto que luego será tomada, explicación frecuente del profesor, etc., condenados por las modernas corrientes pedagógicas, son claras demostraciones de este medio. Frutos de este método son la multitud de estudiantes y profesionales sin aptitudes específicas de iniciativa y creatividad, que los hacen prácticamente nulos en ciertos trabajos y profesiones. b) Método activo. Se da cuando la participación de los alumnos en la clase supone un factor esencial de la misma. Realmente, en este método la actuación del maestro queda limitada a los estrechos márgenes de la insinuación o la supervisión. El activismo surgió como oposición a los métodos tradicionales pasivos. Los representantes principales son John Dewey en Estados Unidos, y Claparéde (v.), Decroly y Montessori en Europa.
4) Según la presentación de los contenidos: a) Métodos sistemáticos. El desarrollo del correspondiente tema se ha de ajustar a un planteamiento establecido con anterioridad y, de acuerdo con un índice, no se olvidará ninguna cuestión de las que allí figuren. b) Método ocasional. Se aplica cuando se aprovecha algún acontecimiento de actualidad, alrededor del cual se plantea y desarrolla el tema. El interés de los alumnos está garantizado y sus opiniones resultan muy valiosas. El acontecimiento o motivo central viene a significar aquí lo que el «centro de interés» de la enseñanza globalizadora (V. DIDÁCTICA I, 3). Este método puede adaptarse a todos los grados de enseñanza, pero su frecuente uso es más propio de la enseñanza primaria.
3. Modernas directrices metodológicas. La diversidad de posturas metodológicas actuales es más aparente que real. Los mejores pedagogos contemporáneos se han aproximado en sus opiniones de tal modo que a veces sólo difieren en el nombre que dan a sus reflexiones. Los principios pedagógicos comunes a todas las directrices son el de la acción o activismo y el del trabajo. Proceso autoeducativo, enseñanza adaptada a los alumnos, educación total y socialización del aprendizaje son otros tantos elementos esenciales de la nueva P.
Los métodos pedagógicos actuales pueden agruparse ordenados de este modo: 1) Globalizadotes: Son «una aplicación en el orden perceptivo visual-verbal de la actividad globalizadora» (0 ' Decroly). Esta actividad se basa en el modo de ser sincrético de las percepciones durante los primeros años de vida, en que los niños tienden a integrar más que a separar los conocimientos. Surgen así los «centros de interés» de O. Decroly (v.), con los que se pretenden eliminar los compartimentos inconexos que suponen las asignaturas científicas, haciendo girar el trabajo escolar (v.) alrededor de un tema que despierte interés; el «método de proyectos», creado por W. H. Kilpatrick, cuya finalidad es que el alumno realice ciertas actividades hasta que lleve a cabo una tarea propuesta; el «método de los complejos», debido a la P. rusa, que agrupa el aprendizaje (v.) alrededor de tres tipos de manifestaciones: naturaleza, trabajo productivo y contacto social.
2) Métodos de enseñanza individualizada. La evidente diversidad de los alumnos de cualquier centro ha movido a los pedagogos a buscar un tipo de enseñanza ajustada lo más posible a cada uno. Es lo que muchos han llamado «escuela a la medida». Con ella cada cual podrá seguir el ritmo que permitan sus aptitudes e intereses. Entre los ensayos con éxito de enseñanza individualizada están: el «método Montessori» (V. MONTESSORI, MARÍA); el «plan Dalton» (V. PARKHURST, HELEN), que pretende conseguir una mayor autonomía y responsabilidad en el trabajo de los educandos; el «sistema Winnetka» (v. WASHBURNE, CARLETON); el «método MacKinder», el «plan Howard», el «sistema de fichas», etc.
3) Métodos socializadores. El móvil teórico se encuentra en las ideas pedagógicas del filósofo alemán Paul Natorp (v.), quien propugna un tipo de educación notoriamente social. Sólo participando en la vida social, afirma, se es verdaderamente hombre.
4) Métodos de trabajo en grupo. Su principal objetivo es el desenvolvimiento en los alumnos de la aptitud de acción en equipo y del sentimiento comunitario. Si la escuela (v.) es de verdad para la vida, no puede estar ajena a este tipo de perfeccionamiento. La labor del grupo encuentra su principal empuje en la acción recíproca de los miembros y en los logros obtenidos. El «método Cousinet» y el «plan Jena» son sus más concretos ejemplos.
Como síntesis de la individualización y socialización docente se puede hablar de métodos personalizados en los que el aprendizaje individual y el cooperativo se complementan mutuamente. |
BIBL.: G. PALMADE, Los métodos en Pedagogía, Buenos Aires 1964; R. TITONE, Metodología didáctica, Madrid 1966; V. ARROYO, Métodos de enseñanza, en Enciclopedia de la nueva educación, Madrid 1966, 785-799; E. HERNÁNDEZ, El método: ojeada histórica y enfoque actual, en Cuestiones generales de Didáctica y organización escolar, Madrid 1964; S. HERNÁNDEZ Ruiz, Metodología general de la enseñanza, México 1949; F. MONTILLA, Metodología y organización escolar, Madrid 1963; 1. G. NERICI, Hacia una Didáctica general dinámica, Buenos Aires 1969; A. y 1. SCHMIEDER, Didáctica general, Buenos Aires 1942; A. GONZÁLEZ ALVAREZ, Principio fundamental de la Metodología, «Rev. Española de Pedagogía» 17, Madrid 1947, 7-22; A. C. BASSI, Principios de Metodología general, Buenos Aires 1939; C. V. GOOD, The methodology of educational research, Nueva York 1941; l. FERNÁNDEZ HUERTA, Libertad e isomorfismo de métodos didácticos, «Rev. Española de Pedagogía», 40, Madrid 1952, 503-515; W. A. KELLY, Psicología de la educación, Madrid 1964.
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