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Gran Enciclopedia Rialp: Humanidades y Ciencia. Última actualización 1991
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África X. Música.
Categoria:
Música
Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A.
Propiedad de esta edición digital: Canal Social. Montané Comunicación S.L.
Prohibida su copia y reproducción total o parcial por cualquier medio (electrónico, informático, mecánico, fotocopia, etc.)
    A diferencia de los estudios musicales concernientes a la zona árabe (v. ÁRABES V), la música del A. negra está aún muy insuficientemente estudiada. Sin embargo, puede citarse una serie de cualidades que se dan como constantes a lo largo de todo el continente.

      El elemento básico de la música africana es el ritmo entendido como un complejo polifónico. La insuficiencia de estudios y grabaciones había hecho pensar a muchos musicólogos que tales ritmos, por su propia complejidad, no eran subsumibles en esquemas. La tendencia más moderna estima, por el contrario, que se trata de complejos rítmicos formados por elementos muy simples que jamás se oyen aisladamente, sino dentro de un conjunto instrumental. De cualquier forma, estas consideraciones sobre el ritmo tienen su aplicación más en el campo de la danza que en otras manifestaciones musicales donde la pulsación rítmica se diluye considerablemente.

      Ha escrito Stokowski: «El sonar de los tambores en una danza ritual es indescriptiblemente excitante. La relación que guardan entre sí los contrastes rítmicos es más compleja que cualquier otra forma rítmica conocida por nosotros en nuestra música occidental. La afinación de los tambores se sujeta a ideas sobre el diapasón y frecuencia, extrañas por entero para nosotros».

      No está tampoco estudiado a fondo el sistema interválico de las músicas africanas, aunque se cree que en su mayoría siguen la escala pentatónica, esto es, de cinco notas, sin semitonos o, en todo caso, sistemas que tienden a la pentatonalidad, salvo en las regiones influidas por el Islam en las que el heptatonismo es evidente. De todas maneras no hay que considerar el heptatonismo como cierta cantidad de grados indefinidos que acompañan muchas veces el desarrollo de las escalas pentatónicas.

      Es en el terreno de la catalogación instrumental en el que los estudios están más avanzados. Como consecuencia del predominio rítmico, los diversos tipos de tambores son los instrumentos predominantes. Los hay de una variedad inimaginable. Sin membrana, con una o dos membranas, de madera, percutidos con manos, palillos, baquetas, de agua, tierra, arena, de percusión o de fricción, etc. Aunque pueden usarse aisladamente, no es raro que formen grupos más o menos complejos. En algunas regiones, como Uganda, se ha llegado a encontrar baterías de 15 tambores diferentes. También abundan los instrumentos de cuerda pulsada o friccionada con arco. Abundan mucho instrumentos similares a las arpas y laúdes. Entre los instrumentos de viento se pueden contar tipos de flautas y oboes muy variables, construidos con madera, bambú o cuerno. En las regiones orientales, de mayor influencia árabe, se encuentran diversos tipos de trompas y trompetas. Todos estos instrumentos acostumbran a poseer un timbre muy complejo, ya que la generalidad de la música africana huye del sonido puro y procura añadirle a los tonos básicos una gran cantidad de armónicos, silbidos o chirridos (captados mejor por el oído africano que por el occidental) que dan su peculiaridad tímbrica a esta música.

      El cultivo profesional de la música es conocido y muy difundido en todo el Á. negra. Pese a que los cantores-cronistas reales, que forman una casta muy cerrada y definida, sólo se conozcan en las zonas de influencia árabe, los músicos profesionales abundan en el resto del continente. Casi siempre tienen una función claramente especificada y que se concreta a veces en mantener de una forma no escrita la transmisión de los diferentes acontecimientos en el seno de su propia comunidad. A medida que avanzan los estudios sobre estas músicas se ve más claramente la existencia de estilos muy diferentes. Asís en la zona del Níger predomina la forma melódica descendente, la polirritmia y los tonos sobreagudos. En otras zonas, por el contrario, encontramos coros homófonos o bien las terceras paralelas. Por su parte, la música de los pigmeos presenta características muy independientes y otro tanto ocurre con los bosquimanos, hasta el punto de que en un próximo futuro los estudios musicales habrán avanzado de tal forma que ya no podrá hablarse de música africana en general, sino de las diversas clases de música existentes en Á.
TOMÁS MARCO.
    BIBL.: A. M. JONES, Studies in African Music, Nueva York 1959; África negra (la música en), en Enciclopedia Salvat de la Música, I, Barcelona 1967, 198-200; P. KIRBY, Music instruments of the natives races of South Africa, Londres 1934; D. H. VARLEY, African native music and annotated bibliography, Londres 1936; diversos estudios que acompañan a las colecciones de discos de la UNESCO.

Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A. Gran Enciclopedia Rialp, 1991.
Propiedad de esta edición digital: Canal Social. Montané Comunicación S.L.
Prohibida su copia y reproducción total o parcial por cualquier medio

 
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