1. Prensa. La estimación de la UNESCO para el conjunto del continente es de 1.751 diarios con una tirada conjunta de 66.300.000 ejemplares. El índice de circulación es de 3,8 ejemplares por cada 100 hab. En estas cifras está excluida la URSS e incluso Japón, cuya importancia es decisiva al establecer índices. Aunque el continente asiático puede considerarse el primero del mundo en poseer una información manuscrita (s. II antes de Cristo), la primacía no supone un papel relevante o principal en la hora actual. Escasa, difícil en su desarrollo y pobre en su técnica, la prensa asiática (excepto la japonesa) cuenta con pocos ejemplos dignos de mención. Pero por sus especiales condiciones y su unidad, dentro de la diversidad del continente, se pueden fijar unas características comunes como punto de referencia.
La Prensa, principal medio de información en Asia. Pese a todas las dificultades que debe salvar (enormes distancias, obstáculos insalvables como el analfabetismo, etc.), es el medio de información más desarrollado de A., tanto por el número de títulos como por el total de ejemplares lanzados diariamente y por el índice, sensiblemente superior al de los otros medios de información. Tal predominio se debe, sobre todo, a ser la prensa anterior a los medios audiovisuales (en China se inauguraron los servicios de TV en 1958). La instalación de éstos, su alto costo, la necesidad de un personal muy cualificado del que el continente carece, y el bajo nivel de vida de la mayor parte de los países, son inconvenientes decisivos para los medios de comunicación audiovisuales. Por el contrario, las instalaciones de prensa, con muchos años de servicio (en la mayor parte de los casos), siguen funcionando y cumpliendo su papel de primera fuente informativa.
Aumento creciente del número de diarios y de la tirada. Aunque la tradición informativa asiática sea la primera del mundo, la prensa no ha adquirido verdadera importancia ni ha obtenido especial apoyo hasta 1945 aproximadamente, es decir, hacia el final de la II Guerra mundial.
Entonces se comienzan a producir los grandes cambios de mentalidad y de postura política en la mayor parte de las naciones asiáticas. Con signo independentista, nacionalista, democrático o comunista, la prensa, acusadora, defensora o propagandista, atrae la atención de gobernantes y gobernados como medio para la difusión de las nuevas ideologías o la reivindicación de viejas aspiraciones. 1945 puede considerarse el punto de partida de la prensa en A. A partir de él, la importancia del medio impreso es cada día mayor; comienza su moderno desarrollo, y contra lo que sucede en la Europa occidental o en Estados Unidos, el número de títulos diarios aumenta y con él el número de las tiradas. En la India, p. ej., el número de ejemplares se ha duplicado; en Afganistán, China, Jordania, Israel o Kuwait, aumenta también con caracteres análogos.
Desequilibrio entre periódicos y población. Pese al aumento de tiradas y de títulos se observa un desequilibrio notable entre éstos y el aumento experimentado por la población de los países asiáticos. Sólo la prensa de Japón, Israel y Líbano ha experimentado un aumento paralelo a su evolución demográfica; en el resto de los países los índices quedan muy por detrás.
Concentración de la prensa en las grandes ciudades. La mayor parte de los diarios se concentra, fundamentalmente, en las capitales o en las grandes ciudades; difícilmente en ciudades provincianas, donde el tipo de prensa predominante es la no diaria, de periodicidad que oscila entre una y tres ediciones por semana. Dichas grandes ciudades o capitales siguen concentrando el interés y la actividad nacional, y, por tanto, la población potencialmente susceptible de ser receptora de la información. Por otra parte, la dificultad de comunicaciones entre los centros informativos y las distintas localidades nacionales hacen que dicha tendencia a la concentración en las grandes urbes se siga manteniendo, como normalmente se mantendrá durante bastantes años, hasta que el estado de las comunicaciones permita una mayor difusión y agilidad de las ediciones. No puede pensarse, de momento, que los sistemas de impresión y composición a distancia utilizados por los diarios japoneses puedan establecerse en países cuya prensa es débil y cuyo nivel de vida es igualmente deficiente.
Necesidad de renovación técnica. Es esta nueva necesidad, de renovar técnicamente la industria de impresión, la que se experimenta en el 90% de los países asiáticos. Si se excluye el caso del Japón, país que escapa a todas estas consideraciones, ninguna otra nación cuenta con unos talleres modernos y proyectados hacia el futuro. Un ejemplo lo aclara perfectamente: el teleimpresor de caracteres ideográficos, cuya invención corresponde a la República china nacionalista y que ha supuesto un grandísimo paso para el desarrollo de la prensa oriental, no ha sido todavía instalado en Formosa, porque se carece de los fondos necesarios. Otra dificultad, también común a la mayor parte de los países, es la falta de producción de papel. Sólo siete naciones India, Pakistán, Camboya, Japón, República de Corea y las dos Chinas tienen producción de papel prensa; de ellas únicamente Japón se autoabastece de esta materia primpi. «El número de diarios y periódicos dice la UNESCO hubiera aumentado aún más de existir producción nacional o menor penuria de divisas que frenase la exportación».
El analfabetismo, un obstáculo para su difusión. Un límite insalvable encuentra la prensa en su desarrollo: el alto nivel de analfabetismo que domina la mayor parte de los países. Exceptuando Japón (2% en 1950), los índices oscilan entre 35% (poco frecuente), y cifras que llegaban incluso al 99% (Arabia Saudí en 1950). Pese a los esfuerzos realizados por los distintos Gobiernos, los progresos son muy lentos, y ello condiciona de modo decisivo el desarrollo de la prensa, agravado, además, por la gran variedad idiomática que tienen muchas de estas naciones. Ello obliga a la prensa a fragmentarse para responder a los deseos de un público potencialmente limitadísimo, impidiendo, de este modo, una mayor labor conjunta. Podrían suprimirse, p. ej., los gastos de traducción de los servicios de las agencias de noticias, que por esa misma razón dan boletines restringidos sobre el total de su servicio, con la consiguiente pérdida de capacidad informativa.
Escasez de agencias. Las agencias han aumentado en número. En 1966, 20 países tenían una agencia general y una o varias especializadas; entre ellos se encuentran la China nacionalista, India, Indonesia, Israel, Japón, Corea, Pakistán y Filipinas. El papel de estas agencias se circunscribe, por lo general, a la recepción de servicios informativos nacionales; las menos ofrecen servicios internacionales. Sus principales fuentes de información son, por este orden, los corresponsales propios en el país, los corresponsales eventuales nacionales (y en poquísimos casos extranjeros), las cinco agencias mundiales de información, más la Kyodo japonesa, la DPA de Alemania occidental y la ITIM israelita. 23 países carecen de agencia de noticias. La prensa de estas naciones se informa a través de contactos directos con agencias mundiales, servicios de las oficinas de dichas agencias en la nación, boletines facilitados por el Gobierno e, incluso, por la escucha de emisoras extranjeras durante las transmisiones de servicios informativos. El problema de la variedad idiomática presenta graves complicaciones a las agencias (caso de Filipinas o de la India), aunque existe la tendencia, cada día más acentuada, de que sea el periódico mismo quien se ocupe de la traducción del servicio que le interesa.
El Japón, caso aparte. Como quedó expresado, el Japón es la excepción en toda A., hasta el punto de podérsele considerar como aparte y sin puntos de contacto con la prensa asiática. Sobre las cifras dadas para el conjunto del continente, las del Japón suponen, 160 diarios, 44 millones de tirada y 42 ejemplares por cada 100 hab., siendo uno de los primeros países del mundo en índice de circulación.
Calidad de la prensa. Sobre el conjunto de los 1.751 periódicos del continente, sólo dos Asahi Shimbun, del Japón, y Times of India se cuentan entre los diarios mundialmente reconocidos como periódicos de calidad.
Legislación. No puede aventurarse una característica común para la legislación de prensa en A. El problema es complicado y difiere según los países. En general el signo dominante es una tendencia hacia el control de la información por distintos canales: directamente sobre el periódico o diario y sus directivos; a través del control de la agencia nacional de información, o mediante el establecimiento de una censura previa a la publicación. El ejemplo más típico es el de la China comunista, país que nunca ha disfrutado de libertad de prensa, y su oponente el de la prensa nipona. Entre los dos extremos hay una amplia variedad de posturas más cercanas al dirigismo que a la libertad.
2. Radio. Todo el continente, a excepción de la URSS, disponen de 1.300 emisores de amplitud de modulación y frecuencia modulada, ondas cortas, etc , y un total de unos 38 millones de receptores. El índice de audiencia teórica es de 2,2 por cada 100 hab. Si de las cifras deducimos las correspondientes al Japón, los resultados para A. son: 878 emisores, 18.él5.000 receptores, y un índice de 1,1 por cada 100 hab. Estos datos, correspondientes a la evaluación de la UNESCO, nos muestran el claro predominio de la prensa sobre la radio, que es el segundo medio de información más importante del continente. Al contrario de lo que sucede en África y América del Sur, la radio se ha desarrollado menos que la prensa, a causa del alto costo de las instalaciones, y del precio de receptor, elevado para los niveles de vida. Desde el punto de vista de los emisores, A. ha experimentado un considerable aumento con respecto a 1950 (444). En todos los países, con excepción de Japón, China nacionalista, Hong-Kong, Corea del Sur y Filipinas, la radio es monopolio estatal, y, por tanto, ha corrido con las instalaciones de emisores, sin que, en cambio, haya aumentado de la misma forma la venta, mucho menor, de receptores. La falta de un número paralelo de radiorreceptores queda ligeramente paliada con la audiencia colectiva de los existentes en lugares públicos.
La misión fundamental de la radio concebida de este modo la audiencia colectiva no es la finalidad radiofónica está en la educación y la cultura del pueblo. Así la China comunista cuenta con dos universidades radiofónicas, Japón tiene receptores de radio y TV en el 99% de las escuelas, Pakistán transmite programas regionales de educación, etc.
Una de las características comunes de la radio asiática es que todos los emisores centrales o regionales se dirigen a una audiencia muy numerosa, en función de la densa población. Son los casos de la India, que transmite para 432 millones de oyentes, de la China comunista y del Japón. Junto a esa masa de oyentes, el problema de la variedad idiomática obliga a multiplicar los esfuerzos de la radio.
3. Televisión. Es, ciertamente, el medio menos desarrollado. Con sólo 423 emisores y 16.006.500 receptores, el índice es bajísimo: 0,9 por cada 100 hab. Descontadas las cifras del Japón, A. cuenta sólo con 47 emisores, 2.410.000 receptores y un índice de 0,1 por cada 100 hab.; esto es, el mismo que el continente africano. En conjunto, los dos continentes son los de menor número de televisores, lo que se corresponde con el desarrollo incipiente de la televisión. Con las mismas excepciones que la radio, la televisión es controlada, en los 19 países donde existe, por el Gobierno. Lo único digno de mención en cuanto a la televisión asiática es que la televisión nipona transmite en color desde 19él, y que sus servicios para la información de la Olimpiada de 1964 quedaron como modelo de este tipo de transmisiones.
4. Cine. Como industria, el cine asiático es el mayor productor del mundo. En el continente se encuentra el primer productor mundial, Japón (549 largometrajes anuales), India (324), HongKong (273), etc. Son principalmente estos países los que colocan al continente en el lugar que ocupa. La producción de otros países, con ser notable, no se puede comparar ni en cuanto a número, ni en calidad. El mismo problema de equipamiento, y económico, que tienen en la prensa y la televisión, se reproduce en el cine. En general, los equipos técnicos de producción son de escasa calidad, además de haber quedado anticuados; tanto por lo que se refiere a filmación como a proyección. A. cuenta con 17.323 salas de proyección y 9.084.000 localidades; el índice de frecuentación es de 4 por hab. y año, mientras que el índice por cada 100 hab. es sólo de 0,5. Descontadas las cifras del Japón, queda como sigue: 10.581 salas, 6.046.509 localidades, 3,2 de tasa de frecuentación y 0,4 localidades por cada 100 hab.
Como producción artística, el cine asiático no ha conseguido conquistar un puesto en la cinematografía mundial. Únicamente los films japoneses son aceptados en todo el mundo, junto con algunos de excepcional calidad producidos por la India. El resto de las películas son de proyección exclusivamente nacional, o, a lo sumo, de intercambio con otros países asiáticos. Por lo demás, la larga duración de las producciones (algunas hasta seis horas) les priva de toda posibilidad de comercialización fuera de su área. En cuanto al cine como medio de educación dista mucho de ser aprovechado en todas sus posibilidades; es notable la actividad de los cines ambulantes de la India, cuyo número asciende a 957, así como la producción de cine educacional y cultural del Japón, de unos 1.000 títulos anuales, caso excepcional.
5. Teatro. Si los medios de información están poco desarrollados, el teatro lo está todavía menos. Exceptuando las representaciones del teatro tradicional de cada nación (algunos de ellos riquísimos, como el japonés, el de China o la India), las actividades teatrales en sentido moderno carecen de importancia. Son destacables las representaciones japonesas y las hindúes. Como medio de educación popular, el teatro dista mucho de estar aprovechado en sus posibilidades. Los teatros populares de la China comunista, con su adaptación ideológica, tienen una notable actividad; como en todos los casos anteriores, Japón posee el teatro popular más desarrollado de todo el continente. La tasa de frecuentación es bajísima: 0,9 por hab. y año, mientras que el número de localidades por cada 100 hab. desciende considerablemente: 0,04.
6. Actividad editorial. Con una tercera parte de la población mundial, la producción de libros no alcanza en todo el continente más que a una veinteava parte de los títulos publicados en el mundo entero. La edición es fragmentaria y muy desigual. La diversidad lingüística obliga a editar en muchísimas lenguas, lo que condiciona que las tiradas no sean superiores a una media de 3.000 ejemplares por título. Por ello, todos quedan, en la fase de impresión, con un mantenimiento inamovible de los costos, o en tendencia alcista. Las licencias de importación, los impuestos y los derechos de autor (ya que el 89% de la producción es traducida), así como las escasas disponibilidades de divisas, encarecen y dificultan de tal modo la edición de libros, que la convierten en una industria marginal en la que apenas se invierte algún capital. En 14 países no existe protección alguna de los derechos de autor, y en otros, los altos impuestos de traducción cortan toda iniciativa.
En general la situación de los medios de comunicación es totalmente insuficiente, y más que eso, subdesarrollada. Ninguno de los medios tiene un índice superior a 4, contando en todos los casos con la aportación japonesa que los eleva considerablemente. La tendencia al autoritarismo en los regímenes de prensa hace que estos medios sean inoperantes a la hora de promover una auténtica opinión pública, con las excepciones señaladas. Por el contrario, la misión formativa de la radio, ya en franco desarrollo, y la incipiente de la televisión, hacen abrigar esperanzas de un futuro mejor, aunque muy lejano, dada la población del continente, la insuficiencia de los medios y el bajo nivel de vida. Únicamente el rápido incremento en el número de receptores de radio puede dar mejores resultados, con los' consiguientes beneficios informativos. |