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LENGUA Y LITERATURA. Bengalí es un anglicismo de bangáli, báhglá o bangbháshá; es la lengua indoaria hablada en el populoso delta del Ganges por más de 40 millones de hombres y que domina la enorme ciudad de Calcuta, en bengalí Kalikáta.
Lengua. El bengalí comprende tres grupos: el huglí del O, los dialectos del norte de la provincia y los dialectos del este, bastante divergentes entre sí cuanto más próximos están a Birmania. El bengalí procede del mágadhi, dialecto local de Magadha, actualmente el Bihár septentrional, forma de prákrit o medio indio, derivado del sánscrito (v.). El bengalí literario, sobre todo el moderno, se encuentra muy influido por el sánscrito clásico y es distinto del lenguaje hablado. Utiliza una escritura particular, procedente de la devanágari. Hoy se trata de una lengua en la que, al lado de ciertos arcaísmos, aparecen fenómenos lingüísticos no arios. La armonía vocal está muy desarrollada; existen tres timbres distintos de la e; no hay géneros, sino una especie de clases con sufijos y palabras para la clasificación. El plural es facultativo y, con frecuencia, incompleto; la noción de número parece que tiende a desaparecer. El verbo es muy complejo y comprende muchos matices. Przyluoki señala que la numeración tiene características no arias. El vocabulario se basa en el sánscrito, aunque con significaciones a veces muy distintas. Como P. Meile subraya, el bengalí moderno tiene una ortografía arcaica que reproduce muy mal la pronunciación; las palabras se escriben bajo una forma sánscrita, pero se pronuncian de modo distinto. R. Tagore ha intentado simplificarlo. Se trata de una lengua melodiosa, una de las más expresivas y de las más artísticas que existen y, ciertamente, la de mayor riqueza literaria de la India.
Literatura. Época prebritánica. Los textos más antiguos de la literatura bengalí son los cantos y los poemas pertenecientes al budismo vajrayána de los s. X al XII, pues B. ha sido budista por excelencia. Es preciso nombrar entre los poetas en lengua vulgar, a Vidyápati, nacido ca. 1360 en Mithila, en el noroeste de Patna, que fue refugio de la cultura sánscrita después de la invasión de B. por los musulmanes; autor de tratados de religión y de derecho en sánscrito, escribió poemas donde la fuerza de la pasión, la musicalidad de la expresión y la belleza de las imágenes, a veces un poco artificiales, anuncian a los futuros grandes poetas bengalíes. B. siempre ha sido una tierra hindú donde se ha desarrollado mucho el culto amoroso de Dios bájo la forma de las encarnaciones terrestres de Visnú; las traducciones o comentarios de textos visnuistas en sánscrito a partir del s. X, favorecieron la elaboración de una lengua poética altamente evolucionada. Después del s. XII, un poeta cortesano, Jayadeva, comenzó a crear la poesía religiosa de B. con una obra en sánscrito desacostumbrada, el Gitágovinda (Los poemas del pastor), que figura en la literatura en lengua vulgar. Las traducciones de textos clásicos sánscritos en bengalí provocaron esta literatura. Así, el texto clásico sánscrito del Rámáyana (v.) fue traducido en versos de forma sencilla en el s. XV por el brahmán Krittivás Ojhá, siendo siempre este texto muy popular. Máládhar Vasu tradujo hacia 1473 el Bhágavata purána. Pero, especialmente, el gran reformador bengalí Krishna Chaitanya (1485-1533), poeta místico visnuista, fue quien cantó al dios Krishna en múltiples himnos. Él y sus sucesores han sido llamados los Padakartas, los «poetas de las estrofas»; los más conocidos son Govindadás, Jñánadás y Vaishnavadás.
El culto a las diosas madres, los shakti, antiguas formas de creencias, se impuso e inspiró a los poetas; el autor más importante fue Mukundarám Chakravarti, llamado Kabi Kankam, el «más preciado de los poetas», que en 1589 terminó el Cliandikáya (el poema de Chandi), del que existe un manuscrito autógrafo. Lo fantástico juega aquí su papel. Citemos también a otros dos grandes poetas: Bháratáchandra (1712-60), autor del Annadámangala, compuesto. por tres poemas, perfectos de forma, aunque extremadamente sensuales, y Rámprasád Sen (1718-55) que escribió un Vidyásundar, célebre por sus numerosos cantos a la madre divina, Káli, aún hoy muy populares. Estos himnos a la diosa han tenido muchos imitadores y forman los cantos ágáman! e ivjayá, ejecutados por los cantores profesionales o los ascetas. En el s. XVIII, los poetas imitaron el estilo de Bháratáchandra e intentaron aventajarle en artificio y en indecencia. Entre los poetas de esta época prebritánica, citemos a Ishvarachandra Gupta (1809-58), que representa con sus poemas, sus traducciones del sánscrito y como editor de la revista literaria «Samvádartnákara», la transición de la poesía clásica bengalí a la poesía moderna.
Influencia de la cultura británica. La instalación del imperio británico en la India y sus consecuencias culturales, sobre todo en B., ya que Calcuta se convirtió en capital, hizo de esta provincia la vanguardia intelectual de la India. El hombre que simboliza este cruce de ambas culturas es Rám Mohan Roy (1772-1833), brahmán, que se ocupó de la reforma religiosa del hinduismo y que hizo nacer el bráhmasamáj, unificando las diversas creencias sobre el monoteísmo védico; en sus escritos en bengalí, persa e inglés, trató de cuestiones religiosas y sociales y escribió poemas admirables; su obra reformadora fue continuada por una serie de personalidades, entre ellas la familia de Tagore. Puede considerarse a Rám Mohan Roy como el creador de la moderna prosa bengalí. El teatro se puso al servicio de las reformas sociales.
Las piezas modernas y las traducciones de obras inglesas se representaron ya en 1795 en Calcuta, en el teatro del ruso Lebedeff. Por entonces apareció un gran poeta, Michael Madhusúdan Datta (182473), que primeramente escribió dramas, inclinándose después hacia el poema no rimado, y cuya obra maestra es el Meghanúdabadha (El asesinato de Meghanád).
El padre de la novela bengalí es Bankimchandra Chattopádhya (183894), que imitó a Walter Scott en su Durgesh nandini (1864) y escribió una serie de novelas históricas y sociales, tales como su famoso Ánandadamath (El claustro de la felicidad), donde se encuentra el himno Bande Mátaram (Yo saludo a la madre), que ha llegado a ser el himno nacional de B. La vida de familia bengalí halló su cantor en Táraknáth Ganguli con Svarnalatá (1873), y la vida social de Calcuta, con sus defectos, fue descrita por Nabinachandra Sen (1846-1909). Otro buen escritor es Dvijendra Lál Róy (18641913), autor de dramas históricos y sociales, que aún se representan en nuestros días y que han sido traducidos a otras lenguas de la India. Sus cantos tienen una forma perfecta y es muy fuerte en ellos el sentimiento nacional. Hay que situar aquí al más conocido de los poetas bengalíes de la primera mitad de nuestro siglo, Rabindranáth Tkákur, o sea, Tagore (v.), britanizando el apellido, que vivió de 1861 a 1941.
Si la gloria universal del Premio Nobel de la India ha eclipsado a los poetas y escritores compatriotas de su época, eso no quiere decir que no existan grandes novelistas. Tal es el caso de Saracchandra Chattopádhyáya, que firmaba Sarat Chandra Chatterjee (18761938), y cuya obra principal, Srikanta, ha sido traducida al inglés; más romántico que naturalista, sentimental, intérprete extraordinario de la infancia, ha sido comparado a veces con Dickens. Hay que tener en cuenta también una literatura bengalí musulmana que trató temas de la poesía árabe y persa, y también hindúes. Kazi Nasrul Islám inflamó a sus compatriotas después de la I Guerra mundial con el poema Vidrohi (El rebelde) y sus cantos heroicos. Son muy activos los grupos literarios en B. y existen notables autores dedicados siempre a este tipo de literatura; señalemos a Bibhúti Bhúsan Banerjee y su obra Pather Pantchali (Canto del camino), traducida en toda la India. Las tendencias actuales pueden dividirse en tres grupos: los escritores que siguen más o menos la tradición de Tagore; los poetas ultramodernos que se inspiran en lo occidental, y los escritores que se preocupan de los problemas sociales. En cuanto al teatro actual, cae frecuentemente en el melodrama popular sin gran valor literario. V. t.: INDOARIAS, LENGUAS.
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