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Se llama lengua a. o nahuatl, a la que hablaban los indios de México a la llegada de los españoles y que éstos creyeron originaria del país, sin saber que pertenece a una amplísima familia, que se extiende desde el desierto de Utah hasta El Salvador, y que se halla emparentada con gran número de lenguas habladas por los indios del Norte de México hasta la costa del Golfo.
Entre otros dioses de menor importancia hay que destacar a Tlazolteotl, diosa de las cosas inmundas, de los placeres sexuales, a la que confesaban sus pecados los a. antes de morir.
El más allá. Los dioses de la muerte por excelencia eran Mictlantecuhth y Mictecacihuatl, los señores del infierno o Mictlan, a donde iban todos los que morían de muerte natural, después de haber recorrido un largo y penoso camino y al que hay que considerar más como un cielo que como un auténtico infierno, pese a hallarse en el mundo subterráneo. Para los a. había otros dos cielos. El más aristocrático era de carácter celeste. A él iban los guerreros muertos en el campo de batalla y las mujeres que fallecían en el parto. Al cabo de cuatro años de acompañar al sol, hombres y mujeres se transformaban en pájaros que podían volar a la tierra. El tercer cielo estaba localizado sobre la tierra: era el tlalocan, o paraíso de Tlaloc a donde iban los ahogados, los muertos por el rayo y los enfermos de la vial.
El sacerdocio. El sacerdocio, tanto en la época imperial como en las etapas anteriores, tenía en el mundo a.
Kroeber forma parte del grupo yutesosónnahua, que se une al caiguataño en el supertronco llamado tañonahua. Esta gran familia se divide en otras, como la monachishoshoni (sosón) yute, la tabutalabal, californiano y pimanahua. Esta última ocupa la mayor extensión territorial, incluyendo como subfamilias al pima, cahitaopatatarahumara, corahuichol y el nahua.
Morfológicamente es una 1. polisintética y aglutinante, con marcada tendencia a la flexión. Su gran capacidad de flexibilidad se traduce en la libertad de poder expresar en un solo vocablo el significado de lo que en otros idiomas sólo se puede expresar con oraciones completas, por ej.: Nixochicuitatinemi, que significa «yo paso la vida cantando cantares floridos». Es una 1. fonéticamente agradable al oído (nahuatl, armonioso). Según Dávila Gaviri, es la «lengua de las gentes que hablan y se explican con claridad». En ella existen 21 sonidos, si se incluyen los compuestos, o sólo 18, si se enumeran únicamente los principales. Ya en los tiempos indígenas hubo gran variedad de dialectos, que posteriormente se han multiplicado. Tiene una enorme riqueza de expresión, a base de un inventario relativamente reducido de raíces y afijos (pre, in y sufijos) formativos. Las inflexiones del nombre y del verbo se realizan con prefijos y sufijos, combinados según una gran lógica.
A la llegada de Cortés (v.), se hablaba un nahuatl comunal y de gobierno, y servía a muchas tribus distantes o sometidas a las conquistas de la Confederación Azteca, para el trato en común. Había algunas diferencias locales de pronunciación (en algunas regiones no se pronunciaba la tl, tan característica del nahuatl) e incluso presentaba variaciones en el sistema constructivo de las oraciones. Fray B. Sahagún estudió el idioma de Tenochtitlán y fue quien más íntimamente conoció la lengua azteca. Hay que distinguir el nahuatl clásico, que se conoce por los escritos y documentos recogidos en el s. XVI y hasta mediados del s. XVII, del nahuatl que se habla hoy, con muchas variantes dialectales, en las que se nota una fuerte influencia del castellano. Actualmente, esta lengua es hablada por cerca de medio millón de indígenas en México, en Hidalgo, Morelos, Guerrero, Tlaxcala, Puebla, Veracruz y San Luis Potosí.
Fonetismo. La fonética es en general parecida a la castellana, especialmente las vocales, aunque parece que había una ei medial entre ambos sonidos, y también otro fonema intermedio entre ou. Modernamente, se usan ambas indistintamente: ompa o umpa. A veces las palabras se componen por una combinación de hasta cuatro vocales o más, lo que da una gran suavidad a la lengua: ueue viejo. Hay una oclusión glotal al final de algunas palabras, a la que los misioneros, autores de las primeras gramáticas indígenas, llamaron saltillo. Entre las consonantes no existían los sonidos b, d, f, j, ñ, r, 11 y z, aunque, inmediatamente, usaron estas letras para representar sonidos ligeramente diferentes. El sonido k se transcribió por los misioneros por c o qu; el sonido de la doble 1 latina se transcribió por la 11; el sonido sh inglés, por x; el s por c ante e, 1, o por p, ante a, o, u, y actualmente se escribe con z. El sonido ts se transcribió por tz. Lo más característico de esta lengua es la partícula tl, tanto como final de sustantivos como en la formación de palabras en general.
Los a. tenían una representación ideogramática de su lengua, que no llega a ser una escritura, pues aunque algunos ideogramas eran ya fonéticoideológicos, no habían llegado a una representación fonética completa. Así, si un lugar se llamaba Xochitepec, su representación era un monte, tepetl, y una flor, xochitl. Por estas razones, los misioneros tuvieron que adaptar la 1. a. al alfabeto castellano. Todas las palabras son allnas o graves, y tan sólo es agudo el vocativo.
Gramática. La gramática es muy lógica. El pronombre se divide en personal y verbal. El personal es absoluto: nahua, nehuatl, ne; tehua, tehautl, te; yehua, yehuatl, ye; yehuan, tehuantin; amehuan, amehuantin; yehuan, yehuantin, o nominal, que se antepone a los nombres: no, mo, 1, to, ami, in, como, p. ej.: calli, casa, vocal, mi casa, total, nuestra casa. El verbal se une a los verbos e indica el sujeto o el objeto de la acción; los que sirven de sujeto son ni y ti (singular) y ti, an (plural) sin tercera persona; p. ej., notza, llamar, ninotza, yo llamo. Los que sirven de complemento son nech, mitz, c o qui, tech, anmech, quin, y su posición es entre el sujeto y el verbo; p. ej., nimitznotza, yo te llamo. Hay también pronombres reflexivos: vino, timo, nzo y tito, anmo, mo. Otros pronombres son los demostrativos, indefinidos, de identidad, de exclusión, de dualidad, interrogativos y distintivos.
El verbo carece de infinitivo y se enuncia por la tercera persona del singular, que termina en las vocales a, i y o. Los tiempos del verbo son: presente, imperfecto, perfecto, pluscuamperfecto y futuro. El perfecto y el futuro añaden que en las personas del plural. En el presente todas las personas tienen igual forma, diferenciándose por los prefijos de sujeto: ninotza, yo llamo. Para el imperfecto se añade el sufijo ya al presente, y a veces se antepone una o, signo de los perfectos: ninotzaya. El perfecto añade, aunque no siempre, una o: oninotz. Para el pluscuamperfecto se añade ca al anterior: oninotzca. El futuro se forma añadiendo una z al presente, o sustituyendo la a del presente por el sufijo z; p. ej: tlatoa, hablar, nit1atoz, yo hablaré.
Los modos pueden ser morfológicos y sintácticos, los primeros expresan aspectos especiales del verbo y se forman mediante sufijos y pueden ser: de acción persistente (ninotzalca, estoy llamando), que se forma añadiendo el verbo ca, ser y la ilativa ti; de acción posible, de acción intensificada y los llamados por Garibay de acción intraversa y extraversa. Los modos sintácticos pueden asimilarse a los castellanos y son imperativo, exhortativo, vetativo, optativo y subjuntivo. Las formas verbales son activa, pasiva, impersonal, reflexiva, denominativa, reverencial, etc.
El sustantivo puede terminar en tl, tli, fi, i e in, que son sufijos primarios, formando plural con me, que, tin o reduplicando la primera sílaba. No hay modificación morfológica para el género, pero usan palabras distintas colli, abuelo; citli, abuela, o se antepone oquich, de oquichtli, hombre, o ciua, de ciuatl, mujer. Para el reverencial o afectuoso usan el sufijo tzin. Las circunstancias de lugar, instrumento, procedencia, etc., se expresan por posposiciones que se unen a la raíz: tepetl, monte, tepepan, en el monte.
Literatura. Hay que distinguir dos etapas bien diferenciadas: a) la 1. propiamente nahuatl, transmitida oralmente y producto de la inspiración indígena, y que nunca se escribió, pero que se ha conservado por halDerse escrito cuando los indios aprendieron a usar de los caracteres latinos, y b) escritos en lengua nahuatl, efectuados después de la conquista española.
Ángel María Garibay K., sin duda el más profundo conocedor contemporáneo de la lengua nahuatl y de sus producciones literarias, clasifica la 1. nahuatl en dos grandes grupos: testimonios poéticos y testimonios en prosa. Los primeros comprenden cinco grupos: 1. Poemas sacros épicos, como El quinto sol, Restauración del género humano destruido o juego de pelota funesto. 2. Poemas épicos históricos: Quetzalcoatl busca a su padre, La hermana de Huitzilihuitl, El conquistador de papel, etc. 3. Líricos, breves y largos, destacando entre los primeros La amistad, El colibrí florido, Qué es la poesía y entre los segundos En plena primavera, Enigma del más allá, etc. 4. Poemas religiosos, Valor del sacrificio, Canto a la madre de los dioses, Diálogo guerrero místico. 5. Poemas dramáticos, Bailete de Nezahualcoyotl, Embajada de Huexotzinco, etc. Puede servir de ejemplo uno de los poemas breves, Vida falaz, debido a la pluma del príncipe Nezahualcoyotl, de Texcoco, quizá el más renombrado poeta en lengua nahuatl:
¿Es verdad, es verdad que se vive en la tierra? ¡No para siempre aquí: un momento en la tierra! Si es jade, se hace astillas, si es oro, se destruye; si es un plumaje de quetzal, se rasga.
¡No para siempre aquí: un momento en la tierra! Los testimonios en prosa los divide Garibay en proverbios, como el famoso, que aún perdura en castellano, en el habla mexicana: cuix nelli, cuix no amo nelli (Puede que sí y puede que no); discursos educativos, como la Amonestación del padre al hijo..., Contra mentira y falsedad, etc., y sagas históricas, como la Caída de Tula. De la literatura posterior a la conquista, en la que se reproducen sin duda viejas tradiciones, que fueron incorporadas a obras de escritores españoles o mestizos, hay que destacar principalmente la Historia de las Cosas de la Nueva España, de fray Bernardino de Sahagún (1499-1590), que hizo que sus informantes le redactaran en su propia lengua todo lo que sabían de su cultura y tradiciones. Un descendiente de los reyes de Texcoco, Fernando de Alva Ixtlilxochitl (ca. 1568 ca 1648), para defender sus derechos a territorios que reclamaba, redactó una Historia Chichimeca. Destaca también Fernando de Alvarado Tezozomoc (ca. 1525 ca 1600) que llegó a ostentar el título de nahuatlato o docto en la lengua nahuatl.
El conocimiento de la lengua nahuatl se debe especialmente a la labor de los misioneros, que la aprendieron para mejor cumplir su ministerio habiendo dejado, desde el s. XVI al XVIII, numerosas Artes o gramáticas y Vocabularios. |