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Miercoles, 22 de Mayo de 2013
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Gran Enciclopedia Rialp: Humanidades y Ciencia. Última actualización 1991
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Acento
Categoria:
Literatura
Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A.
Propiedad de esta edición digital: Canal Social. Montané Comunicación S.L.
Prohibida su copia y reproducción total o parcial por cualquier medio (electrónico, informático, mecánico, fotocopia, etc.)
    El a. tiene por finalidad poner de relieve un fonema o un grupo de fonemas, que formen sílaba, valiéndose de un aumento de la energía articulatoria. Por medio de él es posible distinguir en cualquier lengua las sílabas acentuadas o tónicas de las inacentuadas o átonas. Hay que tener también en cuenta que el a. no sólo afecta a una palabra, sino a un grupo de palabras, ya que las que no tienen ninguna sílaba acentuada se agrupan en torno de las palabras que la tienen (toda palabra pronunciada aisladamente lleva a., pero puede ocurrir que cuando se emita en el interior de una frase carezca de él). En español, ciertas partes de la oración no llevan a.; el artículo determinado: «el hombre y las almas»; la preposición: «vamos por la carretera de Pinto»; la conjunción: «ni el perro ni el gato están»; los pronombres átonos: «se lo dije seriamente»; los posesivos apocopados: «mi padre y tu hermano»; los adverbios relativos cuando no funcionan como interrogativos: «lo dejé donde lo vi». Sin embargo, otras palabras siempre llevan una sílaba acentuada: los sustantivos: «el perro»; los adjetivos: «él perro blanco»; los pronombres tónicos: «él y nosotros jugaremos»; los numerales: «dos perros», «es el primero», pero si el numeral es compuesto, el primer elemento no se acentúa: «dos mil pesetas»=[dos míl pesetas]; el verbo: «Juan corre»; el adverbio: «Juan corre bien»; los pronombres relativos interrogativos: «¿quién viene?». Y, por último, hay un grupo de palabras, los adverbios terminados en -mente, que tienen dos sílabas acentuadas: buenamente= [buénaménte].

      En algunas lenguas, la posición del a. en la palabra es fijo: en francés, está situado siempre en la última sílaba; en finés y en checo siempre cae sobre la primera sílaba de la palabra; en polaco, sobre la penúltima, etc. Sin embargo, hay otro grupo de lenguas en las que la situación del a. es libre: puede recaer sobre cualquier sílaba de la palabra. En estas lenguas la diferente situación acentual da lugar a importantes cambios significativos en la palabra, cosa que no ocurre con las lenguas de a. fijo: p. ej., en inglés, content, con a. en la primera sílaba es un sustantivo: cóntent 'contento', mientras que con el a. sobre la segunda sílaba es un verbo: contént ,'contentar'; lo mismo ocurre con la palabra import: ímport 'importación', frente a impórt 'importar'. En alemán, unterlaufen, con a. principal en la primera sílaba, únterlaufen, significa 'deslizar', y con a. principal sobre la tercera, unterláufen, 'mostrar sobre la superficie'; umgehen, con a. principal en la primera, úmgehen, significa ,'rodar', frente a umgéhen, 'evitar', con a. sobre la segunda. En español veamos cómo tienen distinto significado, p. ej., célebre-celebre-celebré, libro-libró, depósito-deposito-depositó, etc.

      Según el lugar que ocupa la sílaba acentuada en el interior de una palabra, se puede realizar la siguiente clasificación. Oxítona (o aguda), cuando la sílaba acentuada ocupa el último lugar en la palabra: reunió, papel, comer. Paroxítona (o llana), cuando ocupa el penúltimo lugar. Los vocablos paroxítonos son los más corrientes en español, de ahí que la ortografía no los distinga con ningún signo diacrítico: hermano, resultado, mechero. Proparoxítona (o esdrújula), cuando la sílaba acentuada está situada en antepenúltimo lugar: célebre, régimen. Superproparoxítona (o sobresdrújula), cuando se adelanta aún a la antepenúltima sílaba: cómetelo, recogiéndoselo, etc.

      Aunque acabamos de decir que las palabras acentuadas en español sólo poseen una sílaba acentuada, ocurre a veces que por un énfasis especial que tiene por objeto poner de relieve una determinada palabra, o por afectación propia de algunas personas, se marca con un a. de intensidad la primera o segunda sílaba inacentuada: bajo mi résponsabilidad, intérpretáda, estoy refiriéndome a ímportación no a éxportación. A veces, por este motivo, puede cobrar a. una palabra que normalmente es ¡nacentuada: me refiero al trabajo de lá memoria. Este tipo de a. recibe el nombre de acento afectivo o enfático.
ANTONIO QUILIS
    BIBL.: J. KURYLOWICZ, L'accentuation des langues indoeuropéennes, Cracovia 1952; L. MEYN, Der Akzent im Spanischen, «Die Neuen Sprachen» 40 (1932) 493-498.

Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A. Gran Enciclopedia Rialp, 1991.
Propiedad de esta edición digital: Canal Social. Montané Comunicación S.L.
Prohibida su copia y reproducción total o parcial por cualquier medio

 
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