II. HISTORIA. El puerto de V. fue descubierto en mayo de 1536 por el capitán Juan de Saavedra, de la hueste de Diego de Almagro (v.); está rodeado de cerros de 300 a 470 m. de altura, que dejan entre sus primeras estribaciones y el mar un corto plano irregular, en el que se asentaba la población. Frecuentado como puerto de Santiago (v.), jamás fue formalmente fundado según la legislación vigente, de modo que creció lenta y desordenadamente contiguo a la zona más usada en las faenas de embarque, siguiendo sus calles un trazado espontáneo; junto con esta característica urbana, creó desde sus principios problemas edilicios, dado el costoso terraplenado de los cerros, lo reducido de las propiedades y lo incómodo del puerto mismo.
Visitado por piratas y corsarios y asolado por los seísmos comunes al resto del territorio de Chile, llevó una existencia pobre que atrasó su desarrollo, si bien mantuvo una constante actividad comercial como puerto obligado de comunicación de Santiago con el Callao y Lima; el incremento y regularización de las exportaciones a la capital del virreinato determinaron primero la construcción de grandes bodegas, y las reiteradas amenazas piráticas, la de sus defensas. Sin contar alguna batería insignificante levantada con anterioridad, el fuerte de La Concepción fue construido hacia 1680 y dos años después el castillo de S. José, eje de la defensa del puerto y luego residencia de sus gobernadores militares.
Los gobernadores militares fueron instituidos al ser V. presidiado por el presidente Garro, el 11 sept. 1682. Las primeras iglesias y conventos se instalaron en el estrecho plano y en el interior de las quebradas, determinando el sucesivo incremento de vecindario el que desde 1789 se hiciesen gestiones para su erección como ciudad. En 1791 fue creado su Cabildo y el codiciado título lo obtuvo, finalmente, en 1802, con cédula de concesión de armas, firmada el 12 de marzo de aquel año. A finales del s. XVIII incorpora a su población el valle del Almendral, lo que le permite expandirse, alcanzando cierto desahogo urbano. Nuevas baterías completaron el aparejo militar del puerto, pero lo que determinó su ascendente prosperidad fue la intensificación del movimiento marítimo, como resultado del auge económico de Chile en la segunda mitad del s. XVIII.
El desarrollo minero de la zona norte, el movimiento mercante ulterior a la independencia, que usaba la ruta del Estrecho para su comunicación con Europa, consolidaron la situación privilegiada de V., que alcanzó un movimiento mercantil más intenso que- el de la propia capital. El 19 nov. 1822 la ciudad fue devastada por un violento terremoto y el 31 mar. 1866, encontrándose en gran prosperidad, fue bombardeada por la escuadra española al mando del almirante Castro Méndez Núñez. Reconstruida rápidamente, siguió siendo el principal puerto de América del Sur en el Pacífico, aunque la apertura del canal de Panamá detuvo el ritmo de su desarrollo.
En la actualidad forma prácticamente una unidad urbana con el balneario de Viña del Mar, que viene a ser barrio residencial de V., alcanzando una población superior a los 400.000 hab. Cuenta con tres universidades y es sede de la Escuela Naval, fundada en agosto de 1818, como así de importantes centros culturales, sociales y deportivos. Es cabeza de un complejo industrial importantísimo y el primer puerto de la república, punto terminal, además, del camino internacional a Mendoza. Su Bolsa de Valores es la más antigua del país y su Banca económicamente poderosa. Fue destruida casi completamente por el gran terremoto de 1906, que fue seguido de grandes explosiones de gas e incendios. Reconstruida totalmente, es hoy una de las ciudad más atractivas y modernas de Chile. En octubre de 1826 se imprimió en V. El Telégrafo Mercantil, primer periódico publicado fuera de Santiago. |