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Viernes, 3 de Septiembre de 2010
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Gran Enciclopedia Rialp: Humanidades y Ciencia. Última actualización 1991
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Roncesvalles, Batalla de
Categoria:
Historia
Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A.
Propiedad de esta edición digital: Canal Social. Montané Comunicación S.L.
Prohibida su copia y reproducción total o parcial por cualquier medio (electrónico, informático, mecánico, fotocopia, etc.)
    Recibe este nombre, que proviene de las tradiciones épicas francesas y en particular de la Chanson de Roland (v.), la batalla que terminó el 15 ag. 778, expedición desafortunada que dirigió el futuro Carlomagno en la España septentrional durante la primavera y verano del 778. Los textos analísticos, al igual que la Vita Karoli de Eginardo la sitúan «in summo Pyrenaeiugo», sin especificar más. Estos textos son tendenciosos, porque si la batalla en cuestión no era para Joseph Bédier más que un hecho indiferente, en la realidad fue una de las derrotas más graves sufridas por el rey de los francos. Este último, por razones que todavía no se han esclarecido, había recibido en Paderborn, en el 776, una embajada compuesta por los principales jefes musulmanes de Zaragoza y de las regiones vecinas, aceptando apoyarles en su revuelta contra el emir de Córdoba.
      Durante el 777 hizo sus preparativos y, en la primavera siguiente, dispuso sus tropas en dos cuerpos que, cruzando los Pirineos, uno por el O y otro por el E, se unieron ante los muros de Zaragoza. Esta ciudad, que no debía haber ofrecido resistencia, puesto que pertenecía a uno de los conjurados, Sulaymán ibn al-`Arabi, no se rindió. El lugarteniente de este último, al-Ansari, traicionó a su señor y rehusó abrir las puertas de la ciudad. Después de haber intentado sitiarla durante algunas semanas, Carlomagno decidió volver a Francia y, convencido de que había sido traicionado, se llevó consigo a Ibn al-`Arabi. Este gesto debió de provocar la enemistad de otros jefes árabes, de manera que el rey de los francos se vio obligado a seguir el camino más corto, el del NO, para volver lo antes posible a su reino. Este camino era también el más difícil, puesto que al N de los Pirineos estaba la Gascuña, cuyo duque Loup estaba siempre a la espera de la posibilidad de rebelarse contra el rey franco. Aprovechándose de las circunstancias, puesto que prácticamente las tropas francas estaban huyendo, Loup esperó al ejército real en un paso de los Pirineos occidentales, y le deparó una gran derrota, en la que encontraron la muerte varios jefes francos, entre los cuales «Eggihardus, regiae mensae praepositus», «Anshelmus, comes palatii», así como, según Vita Karoli, «Hruodlandus Brittannici limitis praefectus».
      Reiteradas veces se ha intentado situar exactamente la batalla. Habiendo destruido Carlomagno Pamplona, antes de pasar los montes, no puede tratarse más que de uno de los pasos que unen esta ciudad con-la Gascuña. Pero la realidad es que el nombre de Roncesvalles no aparece por primera vez, bajo la forma de Rozaballes, más que en la Nota Emilianense descubierta y explicada por Dámaso Alonso, quien la fecha a mitad del s. XI, luego bajo la forma de Rencesvals en el manuscrito de Oxford de la Chanson de Roland, texto que debe datar del 1100 aprox. También se ha querido ver en los vascones, ayudados por los musulmanes, a los autores de la derrota de los francos. Pero parece que los árabes no tomaron parte de ningún modo en el combate; su intervención se limitó a un reducido ataque, en algún lugar entre Zaragoza y Pamplona, de las tropas de los francos que se batían en retirada, a los que cogieron de nuevo como prisionero a Ibn al-`Arabi. En cuanto a los vascones, no desempeñaron ningún papel en el asunto; los textos no hablan más que de «wascones», y a este término hay que darle el sentido que siempre tiene, es decir, el de «gascons».
      La batalla de R., que tuvo lugar el 15 ag. 778 (fecha suministrada por el epitafio de Eggihardus), toma de este modo todo su sentido trágico. No se trata de una emboscada debida a los montañeses pirenaicos, sino, de una batalla organizada por el duque Loup y sus gascones, en un lugar escogido de antemano, es decir, que la expedición del 778 fue doblemente desafortunada, primero porque, contrariamente a sus planes, Zaragoza no se rindió, y Carlomagno tuvo que volver precipitadamente a Francia, y después, porque en un lugar particularmente difícil, en el paso de los Pirineos, los gascones, que se habían guardado muy bien de oponerse al paso de las tropas reales a la ida, les atacaron y les derrotaron en el momento en que ellos estaban metidos con toda su impedimenta en los desfiladeros pirenaicos, con los jefes árabes amenazándoles detrás de ellos, y delante la Gascuña en rebelión.
      Se comprende la razón por la que las crónicas oficiales, en los años que siguieron a esta gran derrota -derrota que puso a la monarquía franca a dos pasos de su caída-, no hablaban de ello más que en términos muy vagos. Hasta después de la muerte del Emperador, los Anales reales de hasta 829, el poeta Saxo y la Vita Hludovici imperatoris no cuentan la verdad. De esta verdad se apodera más tarde la poesía, transformándola e idealizándola, porque si para el autor de la Chanson de Roland (cuyo verdadero título fue al principio Roncesvalles o Batalla de Roncesvalles) Rolando y todo su ejército murieron en R., no fueron menos los vencedores de los musulmanes, que murieron en el combate o fueron puestos en fuga.
PAUL AEBISCHER.
    BIBL.: R. MENÉNDEZ PIDAL, La Chanson de Roland y el neotradicionalismo, Madrid 1959, 469-482; R. FAWTIER, La Chanson de Roland. laude historique, París 1933; R. D'ABADAL, La expedición de Carlomagno a Zaragoza. El hecho histórico, su carácter y su significación, en Coloquios de Roncesvalles, 11,4, Zaragoza 1956; R. MENÉNDEZ PIDAL, La Chanson de Roland y la tradición épica de los francos, 2 ed, París 1960, 189 ss.; P. AEBISCHER, Rolandiana et Oliveriana, Recueil d'études sur les chansons de geste, en Publications romanes et franpaises, XCII, Ginebra 1967, 83-98; íD, Les vainqueurs de la bataille des Pyrénées, Basques ou Gascons?, en Mélanges Georges Bonnard, XVIII, Ginebra 1966, 161-178; A. SORRET, Carlomagno, Roldán y Sancho el Fuerte en Roncesvalles, Pamplona 1957; J. M. JIMENo, Roncesvalles, Pamplona 1969.
     

Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A. Gran Enciclopedia Rialp, 1991.
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