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Soldados fuertes, frugales y mercenarios, que constituyeron en los s. XIII y XIV las mejores fuerzas europeas de choque. Curtidos en las luchas contra los musulmanes españoles, su historia constituye uno de los capítulos más sorprendentes y novelescos de la expansión catalano-aragonesa por el Mediterráneo; rodeados de enemigos, se mantienen en Grecia durante casi un siglo, en luchas contra turcos, bizantinos, búlgaros, alanos, genoveses, franceses y navarros. Son los últimos soldados cristianos que llegan a las Puertas Cilicias, teniendo el Papa el proyecto de utilizarlos en una cruzada para liberar el Santo Sepulcro. Sánchez Albornoz compara su gesta con la de los conquistadores de América.
«Estas gentes que llevan el nombre de almogávares -afirma la Crónica de Desclot...- no viven sino de las armas; no residen en ciudades ni en pueblos, sino en las montañas y en los bosques; guerrean siempre contra los sarracenos, entrando en sus tierras una jornada o dos, robando y apresando muchos sarracenos y sus bienes, y de ello viven. Sufren muchas privaciones, que los demás hombres no podrían soportar, pues están dos días sin comer, si es necesario, o comerán yerbas del campo... Son muy fuertes y tan ligeros en la huida como en el ataque. Y son catalanes, aragoneses y serranos».
Su nombre es adaptación del árabe al-mugáwir, «el que hace algaras», refiriéndose a unas tropas fronterizas de choque, existentes tanto entre los musulmanes como entre los cristianos; Las Partidas de Alfonso X citan los a. a caballo, aunque se desarrollaron más en la Corona de Aragón, especialmente en los reinados de Jaime I y Pedro III. La institución va perfilándose, con el tiempo, como milicia permanente, formada por guerreros de oficio, que actúan en la frontera, viven de la guerra y el botín y llevan una vida frugal, basando su superioridad bélica en la fortaleza física, la rapidez y el empleo de armas ligeras.
La expedición a Oriente. Antes de ella los a. desempeñan un papel importante en la conquista de Sicilia por Pedro III (Muntaner afirma que fueron en número 20.000), así como en los 20 años de luchas sicilianas, hasta que por la paz de Caltabellota (1302) quedaron sin trabajo. Llamados por el emperador bizantino Andrónico II Paleólogo, Federico III de Sicilia les facilita el transporte, deseoso de alejarlos de su tierra. Aunque ha predominado el nombre de expedición de a. a Oriente, los documentos la designan como Compagnia Catalana, Compagnia de Maiolica, Compagnia de Chatallanis e incluso Societate Catallanorum. Estaba formada por a. y caballeros de todos los Estados de la Corona de Aragón, Mallorca y Sicilia, además de contingentes castellanos. Su jefe, Roger de Flor, hijo de un halconero alemán del emperador Federico II, había sido templario y pirata antes de entrar al servicio del rey de Sicilia.
En 1303 llega a Constantinopla, al frente de 7.000 a. Se le nombra megaduque y casa con María, hija del zar de los búlgaros y sobrina del emperador; sus tropas, a sueldo, aparecen ya con un claro signo mercenario. En varias campañas acaban con la dominación turca de Anatolia: vencen en las batallas de Artaqui, Aulax y Ania, levantan los asedios de Filadelfia y Thira y ocupan, entre otras, las ciudades de Magnesia y Éfeso, llegando hasta el Tauro. Tras estas victorias se instalan en Gallípoli; Roger de Flor asciende a la categoría de césar y Berenguer de Entenza (noble catalán que llega con la misión secreta, de Jaime II, de incorporar las conquistas a la Corona Aragonesa), a megaduque.
Las intrigas cortesanas, dirigidas por el príncipe heredero Miguel IX, ocasionan el asesinato de Roger de Flor y sus acompañantes en un banquete, seguido de una matanza general de catalanes y a. Éstos, tras comunicar al emperador la ruptura del pacto, inician la célebre venganza catalana, a base de devastar, saquear e incendiar las poblaciones imperiales, reduciendo sus poblaciones a esclavitud (Verlinden ha documentado las ventas de esclavos griegos en el mercado de Creta). «Fue hecha tan gran venganza por la Compañía, con la ayuda de Dios, que jamás se había hecho -afirma Muntaner...-, pues más valía morir con honor que vivir en deshonra». Además del asesinato y la traición, los embajadores a. enviados al emperador habían sido muertos y sus cuerpos vendidos en las carnicerías de Rodosto.
Tras Roger de Flor, estallan las rivalidades entre sus sucesores, siendo famoso Bernardo de Rocafort. Se ponen, sucesivamente, al servicio de Carlos de Valois, del señor de Tesalia y del duque franco de Atenas, hasta que -tras la batalla de Cefís (1311)- fundan los ducados de Atenas y Neopatria, que tienen durante 80 años y ponen bajo la soberanía de los reyes de Sicilia y Mallorca, y en 1380 de Pedro IV de Aragón (son famosos los capítulos de Atenas, en los que los a. piden integrarse en la «sacrosanta Corona de Aragón»). Después vendrán las luchas contra la compañía navarra de Juan Fernández de Heredia, que llega a formar el principado de Morea (1379).
Cara y cruz de los almogávares. Guiados al combate por los adalides, acompañados por caballeros, luchan a pie con armas arrojadizas, que hacen chocar, mientras suenan las trompetas y atacan a los gritos de ¡Desperta, ferre!, Firam, Aragó y Sant Jordi. Confiesan, oyen Misa y comulgan antes del combate. A ruegos de Jaime II, renuncian al saqueo de los célebres monasterios del Monte Athos. Tienen muy desarrollados los sentimientos de honor, humanidad, igualdad y justicia. Pero son hombres sin freno, para los que la paz es una maldición («que ells menys de guerra no porien viure», afirma Muntaner). El saqueo, botín, rapiña y venganza son el reverso de aquellas cualidades. Viven con sus mujeres o amigas e hijos, que les acompañan en los combates y correrías. |
BIBL.: Fuentes: Son básicas las coetáneas Crónicas de Desclot y Muntaner, ed. de la colección Els Nostres Clàssics, 5 vol. Barcelona 194950, 2 vol., Barcelona 1927-51, respectivamente en especial la del último, que asistió personalmente a la expedición; F. DE MONCADA, Expedición de los catalanes y aragoneses contra turcos y griegos, Madrid 1924. La mejor colección de documentos es el Diplomatari de l'Orient Català (1301-1409). Collecció de documents per a la història de l'expedició catalana a Orient i dels ducats d'Atènes i Neopàtria, ed. A. RUBIÓ Y LLUCH, Barcelona 1947; a los que hay que agregar los publicados por DÖLGER, Els documents de l'emperador bizantì Andrònic II per a Catalunya-Aragó en el regnat de Jaume II, «Estudis Universitaris Catalans» XVIII (1933) 300 ss. y por LOERNETZ, Athènes et Néopatrie. Regestes et notices pour servir à l'histoire des duchés catalans, «Archivum Fratrum Praedicatorum» XXV (1955) y XXVIII (1958). Obras de carácter general: Es abundantísima la bibl. especializada, con valiosos trabajos monográficos de N. D'OLWER, L'expansió de Catalunya en la Mediterrània Oriental, Barcelona 1926; SETTON, Catalan Domination of Atenns. 1311-1388, Cambridge (Masa.) 1948; A. RUBIÓ Y LLUCH, Los catalanes en Grecia, Madrid 1927. Interesantes obras de conjunto y divulgación son F. SOLDEVILA, Els almogàvers, Barcelona 1952; R. TASIS, L'expedició deis almogàvers, Barcelona 1960. El trabajo más reciente es el de F. SOLDEVILA, Gli almogarari, «Nuova Rivista Storica» LI (1967) 41-78.
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