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Gran Enciclopedia Rialp: Humanidades y Ciencia. Última actualización 1991
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Agrigento
Categoria:
Historia
Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A.
Propiedad de esta edición digital: Canal Social. Montané Comunicación S.L.
Prohibida su copia y reproducción total o parcial por cualquier medio (electrónico, informático, mecánico, fotocopia, etc.)
    La antigua Acragas. Ciudad griega siciliota junto al río del mismo nombre. A. fue fundada por colonos procedentes de Gela ca. el 580 a. C. La ciudad fue construida cerca del mar -el puerto se hallaba en la desembocadura del río- en una zona visitada de tiempo por comerciantes griegos. El crecimiento de la ciudad tropezó con un primer obstáculo, la resistencia del pueblo indígena de los sicanos y su rey Cocalos. Esto no fue grave obstáculo puesto que, en el s. V, A. era una de las ciudades más ricas y pobladas del mundo griego. El núcleo más antiguo se hallaba en la cima de la colina, acrópolis, pero se extendió hasta alcanzar las orillas del Hipsas y el Acragas, ocupando una superficie de 600 hectáreas.

      Aliada de Gela consiguió aumentar su territorio en la lucha contra los cartagineses. Tras el 488 a. C. se adueñó de Hímera y de Minoa. Con ello el tirano de A., Terón, consiguió dominar toda la región central de Sicilia, Esta política beneficióse además de la gran derrota de los cartagineses en Hímera (482-480).

      Con estas victorias se interrumpe el crecimiento del poderío de A. y se inicia un periodo caracterizado por el esplendor y las grandes construcciones. Todo ello debía terminar el 406 a. C. al ser tomada y destruida por los cartagineses. A. no consiguió recuperarse de este golpe. De hecho vivió en lo sucesivo como vasalla de Siracusa o de Cartago. Tras la primera guerra púnica Roma se adueñó de la ciudad. En esta época A. aparece como una ciudad modesta y pacífica, aunque no careció de cierto auge. Los restos de construcciones de la A. romana muestran, si no grandiosidad, sí cierta riqueza. Cabe sospechar incluso de relaciones comerciales directas con los territorios romanos de Asia. Poco a poco, sin embargo, fue desarrollándose la decadencia económica de la ciudad durante el Imperio y su núcleo urbano reduciéndose a la zona de la antigua acrópolis.

      Monumentos. El moderno desarrollo urbanístico de A. constituye un grave peligro para la conservación de los restos de la antigua ciudad y el estudio de los mismos. Esto es tanto más grave cuanto que los hallazgos de A. -si se prescinde de alguna que otra escultura como el conocido Efebo, los mosaicos de las construcciones romanas y los ajuares de vasos griegos procedentes de la necrópolis- son principalmente arquitectónicos.

      En primer lugar deben recordarse los templetes arcaicos de la llamada Rupe Atenea, el santuario rupestre de S. Biagio y en especial la serie de templos dóricos. El más antiguo es el llamado templo A, mientras los restantes corresponden al periodo de florecimiento de A., entre el 480 y el 460 a. C. Tales son el de Atenea, cuyos restos fueron reutilizados durante la Edad Media para construir una iglesia, el de Deméter, el supuesto de Juno (templo D), el llamado de la Concordia (F), el atribuido a Hércules (A) y el de Zeus Olímpico (B), de dimensiones colosales. A estas construcciones deben añadirse los restos de las murallas y sus puertas, una serie de casas helenísticoromanas y las tumbas de época republicana llamadas Oratorio de Falaris y Tumba de Terón, la necrópolis, romana de Giambertone y la paleocristiana de las grotte di Fragapane. Las ruinas de los templos constituyen el elemento más característico y conocido por su singular importancia en el estudio de los templos gríegos dóricos. Hasta el siglo pasado sus ruinas fueron utilizadas como cantera -así en el s. XVIII para construir los muelles de Porto Empedocle- y sólo en el presente se ha atendido a su reconstrucción. Las circunstancias apuntadas y el hecho de no haber sido nunca A. una ciudad abandonada, no han facilitado una conservación análoga al de los restos de Pesto, pero por su número y antigüedad constituyen el más interesante conjunto de edificaciones culturales griegas en Occidente.
ALBERTO BALIL.
    BIBL.: P. MARCONI, Agrigento, 3 ed. Roma 1956; W. DINSMOOR, The Architecture of ancient Greece, 3 ed. Londres 1950, 91-112; J. BÉRARD, La colonisation grecque de l'Italie méridionale, París 1957-Para las monedas: A. BELTRÁN, Numismática antigua, Cartagena 1950, 10; E. Rizzo, Monete greche della Sicilia, I-II, Roma 1947; L. HOLM, Storia della moneta siciliana, I-III, Catania 1888-92.

Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A. Gran Enciclopedia Rialp, 1991.
Propiedad de esta edición digital: Canal Social. Montané Comunicación S.L.
Prohibida su copia y reproducción total o parcial por cualquier medio

 
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