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De origen lombardo, establecida en Florencia hacia principios del s. XII. Un siglo más tarde los A. iniciaron su encumbramiento en la sociedad florentina al convertirse en importantes mercaderes y banqueros, alcanzando su apogeo en el s. XIV, con sucursales en las principales ciudades comerciales de la época, como Aviñón, Brujas, Londres, París, etc., aunque su actividad principal se desarrolló especialmente en el área mediterránea. Fueron los banqueros de los Anjou en Nápoles, de la Santa Sede y de la Orden de S. Juan de Jerusalén, gracias a cuyo consentimiento establecieron sucursales en Rodas, Túnez y Chipre (Famagusta). También tomaron parte activa en la lucha para expulsar a los catalanes de Atenas y Neopatria. Los A., junto con los Bardi y los Peruzzi, financiaron las pretensiones de Eduardo III sobre el trono de Francia, tomando parte activa en la guerra de los Cien Años durante el primer periodo. Hacia 1355 el imperio comercial de los A. se hallaba en decadencia como consecuencia de las luchas entre Florencia y Lucca. Poco tiempo después, en la pugna entre los Albizzi y los Médicis, se inclinaron a favor de los segundos, quedando desde entonces como una pequeña dependencia del pujante poderío de los Médicis.
Entre sus miembros destacan: Niccolò (1310-65), senescal del reino de Sicilia (1348-65). Fue enviado a Nápoles como representante de la compañía comercial paterna. Entró al servicio de Catalina de Valois-Courtenay, cuñada de Roberto II de Nápoles, de la que fue amante, y pasó a administrar sus dominios en Grecia (1334-38). Recibió los feudos de Elide, Acaya y Mesenia. Protector de las artes y de las letras, escribió la Crónica de Morea, testimonio de la sociedad feudal en Oriente. Vuelto a Nápoles, fue nombrado conde de Melfi y capitán general del ducado de Calabria (1349). En 1360 prestó ayuda al card. Albornoz para que Inocencio VI pudiera regresar a sus Estados Pontificios. Raniero I (m. 1394), n. en Florencia, fue adoptado por su tío NiccoIò. Pasó a Grecia, apoderándose del señorío de Corinto (1372). Mantuvo relaciones amistosas con los catalanes del Ática, firmando un alianza defensiva con Pedro IV de Aragón. Pero en 1385 conquistó Atenas expulsando a los almogávares, gracias a la ayuda de su suegro Teodoro Paleólogo, déspota de Morea. Desde entonces se tituló duque de Atenas, título que conservaron sus sucesores hasta Francesco II (m. 1460). |