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Ciudad de Siría noroccidental, situada a orillas del río Quweiq, fundada por los seléucidas ca. el 200 a. C. Con sus 578.861 hab., es el segundo núcleo de población del país, después de Damasco (v.). De todos los factores que han contribuido a su supremacía, destaca el de su situación en la confluencia de cuatro regiones geográficas distintas: la zona montañosa de Asia Menor, al N; las estepas del Fértil Creciente, al E; los oasis de Hama, Homs y Damasco y los puertos mediterráneos de Latakia, Beirut y Trípoli, al SO; y el desierto sirio, al SE, convirtiéndose de este modo en el punto de relación entre Siria, Mesopotamia y Anatolia. De todas estas regiones recibe sus productos (lanas, pieles, ganado, cereales, frutas, metales, etc.). Pero su función no es sólo comercial, sino que cuenta con industrias textiles (de seda principalmente), de curtidos y alimenticias, todo lo cual la convierte en el centro económico e industrial más importante de toda Siria, aunque Damasco la aventaje en población e importancia política. Su interés como centro comercial ha tenido oscilaciones. En la época de las caravanas conoció días de esplendor. Con el descubrimiento de la ruta del cabo de Buena Esperanza sufrió una grave crisis, consecuencia del desplazamiento del comercio hacia el Atlántico; posteriormente, la apertura del canal de Suez, que abrió una nueva ruta entre Europa y Extremo Oriente, privó a A. de parte de su función comercial, aunque continúa siendo un importante nudo de comunicaciones dentro del Oriente Medio.
V. t.: SIRIA I.
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