Definición. Enfermedad infecto-contagiosa producida por el Vibrio comma, y caracterizada por diarrea, vómitos y calambres musculares, gran deshidratación, anuria y colapso.
Etiología y patogenia. El Vibrio comma es una pequeña bacteria de 2x0,4 g, perteneciente al género Vibrio o de la familia Spirillocece, cuyo nombre ya da idea de su forma curvada. Posee un flagelo polar. Es un germen muy móvil, Gram-negativo, aerobio y no tiene cápsula ni forma esporas. Para su cultivo se emplea agar nutritivo adicionado de sales minerales, con un pH 8,5-9,5. Las colonias son lisas, convexas y redondeadas. Cuando se cultiva en medio líquido (caldo de peptona alcalina) crecen en la superficie formando velo. Fermenta la sacarosa, manosa y glucosa con producción de ácido sin gas, pero no fermenta la arabinosa. En los medios con triptófano y nitratos, se desarrolla una coloración roja al añadir HZSO4 (reacción rojo cólera). La variabilidad antigénica depende del antígeno 0 que posee una fracción polisacárido responsable de la especifidad. El antígeno flagelar H es común. Este germen sólo es patógeno para el hombre. En el intestino elimina una sustancia, mal conocida en su composición química (no es una endotoXIna), que produce una parálisis del intercambio sodio-potasio entre la célula de la mucosa y el medio extracelular, condicionando la eliminación de potasio, bicarbonato y agua por las heces. Simultáneamente hay hemoconcentración, acidosis e hipokalemia.
Clínica. La enfermedad se desarrolla en cuatro periodos: de incubación, de 3-4 días de duración, con o sin diarrea; de estado, con diarrea de apariencia de «agua de arroz», vómitos y calambres musculares; de malignidad, con colapso en el que puede producirse la muerte; de recuperación, superado el periodo anterior, hay reacción elevándose la temperatura y remitiendo los síntomas.
Diagnósitco clínico. Históricamente, las grandes pandemias de c. justificaban su consideración como enfermedad pestilente. Afortunadamente ya no existen estas grandes epidemias coléricas, siendo, por el contrario, endémica, con brotes epidémicos en ciertas zonas de Asia. En esas regiones todo sujeto con trastornos intestinales debe considerarse sospechoso. Cuando se presenta el clásico cuadro clínico no cabe confusión.
Diagnóstico de laboratorio. El moco de las heces se siembra en los medios ya indicados. Si los gérmenes que crecen poseen la morfología del Vibrion cholerae, se identifican mediante pruebas bioquímicas y serológicas.
Tratamiento. La primera medida a tomar será la de reponer el agua, sales y álcalis perdidas por el enfermo (por vía endovenosa, suero salino fisiológico o líquido de Ringer y bicarbonato al 2%) vigilándose la evolución de la densidad de la sangre. Este tratamiento puede reducir la mortalidad a un 5%. La ftalilsulfacetimida y los antibióticos de amplio espectro son un complemento al tratamiento anterior.
Epidemiología y profilaXIs. La enfermedad es endémica en la India, a lo largo del Ganges y Bramaputra, y en otros lugares circunscritos del sudeste asiático. El reservorio es el hombre enfermo, que elimina el germen con sus heces, vómitos y orina. Estas deyecciones contaminan el agua que se utiliza para el riego de hortalizas o para la bebida. También son fuentes de contagio el convaleciente y el portador sano que conlleva la infección sin manifestaciones clínicas. El contacto directo con las manos u objetos del enfermo y la transmisión indirecta a través de las moscas son también factores de importancia epidemiológica.
Se utilizan vacunas con gérmenes muertos por formol, aunque su eficacia no es absoluta. Más eficaces son los medios de saneamiento colectivo (conducciones de agua potable, desinfección de aguas residuales) y los de educación sanitaria.
V. t.: ENFERMEDADES TROPICALES.
|