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Se entiende por a. la explotación metódica y adecuada de las abejas (v. I), para obtener con fines económicos sus productos: miel y cera. La utilización de la a. como animal de interés económico es remotísima. Pinturas rupestres, como la de la Cueva de la Araña (Valencia), representan al hombre prehistórico en disposición de sacar miel de una colmena natural. Las enseñanzas detalladas de carácter colmenero parece que se transmitieron a Egipto desde España donde la a. se practicaba extensamente por los tartesios. Incluso la primera obra sobre agricultura, De re rustica, de Columela, contiene algunas precisiones sobre el arte cuidadoso de manejar las abejas, que debieron tener singular relieve económico en la Roma imperial. A mitad del s. XIX la a. comienza a racionalizarse desde un enfoque científico gracias a las invenciones de Langstroth sobre el cuadro movible y los métodos de extracción de la miel sin deterioro de los panales. Los perfiles de naturaleza económica de la a. son éstos: 1) Es una actividad de relativa importancia para la agricultura, en el sentido de que la acción absorbente de la a. sobre las plantas y sus frecuentes traslados y alimentación dispersa respecto a las mismas, facilita la fecundación floral con el consiguiente impacto beneficioso en la obtención del fruto. En este sentido, es muy importante la contribución de la a. en el desarrollo de los cultivos forrajeros y en Rumanía se la considera indispensable en la fecundación extra del girasol. 2) Es un tipo de explotación que exige muy poco equipo capital y escasos medios financieros, por lo que se presta a cultivos familiares suficientemente extendidos. 3) La aportación necesaria de trabajo es reducida, si bien requiere una determinada especialización.
En cuanto al número conocido de colmenas existentes en Europa, destacan determinados países, tales como la República Federal de Alemania y Polonia, con algo más de 1 millón cada uno, siendo también dignos de mención Grecia (900.000), Checoslovaquia y Rumanía (800.000), Yugoslavia y Bulgaria (700.000) y España (600.000). En 1966 las colmenas españolas movilistas de raza hispana ascendían a 330.000; las movilistas de raza extranjera a 30.000 y las fijistas de raza española a algo más de 200.000. En América, Estados Unidos posee más de 5 millones de colmenas; México, 1 millón; y Argentina, 700.000. Turquía es el país asiático de más entidad colmenera (1,5 millones) y, en África, destaca la RAU, con 700.000. URSS y Australia también cuentan con un censo importante de abejas.
Las producciones principales de miel se distribuyen geográficamente así, en miles de toneladas:
Estados Unidos ... ...125 Italia ... ... ... ... ... ... ...6
URSS ... ... ... ... ... ... 60 Polonia ... ... ... ... ... .6
Argentina ... ... ... ... ... 25 Japón ... ... ... ... ... ....6
Australia ... ... ... 20 Nueva Zelanda ... ..6
Canadá ... ... ... 17 Chile... ... ... ... ... ... ... 5
Turquía ... ... ... 10 Hungría ... ... ... ... ... .5
Alemania Oc. ... ... 10 Alemania Or. ... ... ...5
Brasil ... ... ... ... 8 Austria ...... ... ... ... ...5
Grecia ... ... ... ... 7 Checoslovaquia ... 4
Rumanía ... ... ... 7 Yugoslavia ... ... ... ..4
Fuente: FAO y autor.
España produce unas 8.500 t. de miel, la mayor parte de las cuales procede de las denominadas colmenas inovilistas. Las provincias melíferas de producción más elevada son: Valencia, Castellón, Cuenca, Teruel, Guadalajara, Lugo y Zaragoza. Aunque existen materias primas vegetales productoras de cera, como las hojas tiernas de la llamada palmera cerífera, que dan origen a la abundante cera carnauba de Brasil y los troncos de algunos otros árboles americanos que exudan las ceras de palma, es dentro del campo económico de la a. donde se obtiene la de más calidad. La producción y su distribución geográfica está íntimamente ligada a la miel, aunque con cifras menos elevadas. España produce anualmente casi 500 t. de este producto apícola. |