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Arquitecto francés; n. en París, en el Faubourg Saint-Germain en 1571. Adepto al protestantismo, miembro de una dinastía de arquitectos, fue discípulo de su abuelo y de su padre, así como de su tío Jacques II Androuet du Cerceau, entonces ilustre y a quien debía suceder como arquitecto del rey en 1614. B. fue el constructor preferido de la aristocracia, consiguiendo fama y fortuna. La mayor parte de los hoteles parisinos creados por él han desaparecido. Pero se pueden apreciar sus méritos por otras obras: el noble y severo castillo de Blérancourt al N de París (1614), el palacio de la Audiencia de Bretaña en Rennes (1618, terminado según sus proyectos, algo modificados, en 1654) y sobre todo el palacio del Luxemburgo en París, encargado en 1611 por la reina viuda María de Médicis, que fue su obra maestra, Allí B. realizó felizmente una fórmula «franco-italiana», añadiendo al plan típicamente francés (cuerpo principal entre patio y jardín, precedido por alas laterales que une un pórtico que da a la calle), elementos italianos como el almohadillado y la cúpula.
La mejor prueba de la fama del artista es que, a pesar de su religión y después de haber construido unos templos protestantes, hoy desaparecidos, fue solicitado también por el clero católico. Aunque no va documentada, se puede mantener la atribución tradicional a B. de la hermosa fachada de s. Gervais, primera iglesia parisina con superposición de órdenes. B. aparece como el restaurador, con mayor severidad de la tradición renacentista de Philibert de L'Orme, después del manierismo arquitectónico reinante durante el último tercio del s. XVI, y como el iniciador, a principios del reinado de Luis XIII, del estilo típico del París clásico. M. en 1626.
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