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Viernes, 3 de Septiembre de 2010
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Gran Enciclopedia Rialp: Humanidades y Ciencia. Última actualización 1991
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Boileau-despréaux, Nicolas
Categoria:
Biografía GER
Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A.
Propiedad de esta edición digital: Canal Social. Montané Comunicación S.L.
Prohibida su copia y reproducción total o parcial por cualquier medio (electrónico, informático, mecánico, fotocopia, etc.)
            Poeta francés y el teórico más representativo de las doctrinas clásicas en literatura. N. en París el 1 nov. 1636 y m. en la misma ciudad el 13 mar. 1711. Pertenecía a una familia de empleados de justicia; fue abogado, pero se dedicó exclusivamente a la literatura. Fue historiógrafo del rey, con Racine (1677), y miembro de la Acad. Francesa (1684). En 1687-94 tomó parte activa en la polémica con Ch. Perrault, conocida con el nombre de Disputa de los Antiguos y de los Modernos, defendiendo la idea de la absoluta superioridad de los clásicos antiguos y negando implícitamente la posibilidad del progreso en literatura. Escribió 12 Sátiras (la primera ed., de 1666, sólo contiene ocho), crítica pintoresca de la sociedad burguesa, de la nobleza, de las mujeres, de la vida parisina, ocasionalmente trata de temas literarios, tales como la rima o el género satírico. También hay numerosos juicios literarios en sus 12 Epístolas, escritas, como las sátiras, a imitación de Horacio. El Facistol (1673, ed., completa en 1686) es un poema heroico-cómico: extraña contradicción de quien condenaba el estilo burlesco y la mezcla de los géneros.
              Su obra más importante es Arte poética (1674), poema en cuatro cantos que expone, de modo no muy sistemático y bastante incompleto y superficial, la doctrina clásica. Su parte histórica es muy pobre y, además, sus esquemas teóricos, sus definiciones de los géneros y sus criterios estéticos no representan ninguna novedad, en comparación con Horacio y con los tratados similares del Renacimiento y ni aun con las ideas de los críticos franceses del siglo. Sin embargo, B. ha sido considerado como una especie de código del clasicismo francés y sus preceptos han sido leyes ineludibles e indiscutibles, hasta el romanticismo y aun posteriormente. Esta calidad de «regente del Parnaso» que se le ha atribuido tradicionalmente no se debe, pues, a su originalidad ni a su voluntad de imponer su punto de vista, sino al acierto que tuvo de dar a su doctrina una forma poética, más fácilmente asequible que la literatura técnica y especializada, en que debían buscarse, antes de él, los principios de la literatura.
              Sus máximas, que son, en general, tópicos de preceptiva literaria, se han fijado en la memoria de las generaciones, debido a su aspecto de dogmas versificados, que se imponen con mayor autoridad que las normas críticas. Las reglas generales que propone al poeta son: el amor a la razón, principio cartesiano que establece la necesidad imperativa de la lógica como criterio del arte; la identidad de lo bello con lo verdadero, esto último entendido como lo natural o lo que corresponde a la realidad, en oposición con lo enfático, lo burlesco, lo exagerado o lo preciosista; la necesidad de despertar en el lector un sentimiento de agrado y un movimiento de simpatía, por medio de lo bello; y, en fin, la posibilidad de obtener la representación artística de lo bello por medio de la doble imitación de la naturaleza y de los autores antiguos, así como por la aplicación de unas reglas constantes y universalmente valederas, que rigen cualquier obra de arte. Este sistema no carece de fuerza ni de cierta serenidad confiada. El crítico exige la aplicación de reglas universales, para conseguir, por este medio, productos artísticos de valor universal, ya que el caso general y típico es el único que debe retener el interés, mientras que el caso individual, en sí mismo, carece de normatividad. Se comprende, pues, el respeto casi religioso que han inspirado sus reglas durante cerca de tres siglos, a pesar de sus numerosas insuficiencias y lagunas. De todos modos, el dogmatismo que se le achaca a menudo no es tanto una actitud suya cuanto una rigidez provocada por el uso. En realidad, B. no forja ni impone criterios propios, sino que recoge los vigentes a la sazón y los que derivan del sentido común. En su crítica, al igual que en su moral social, B. no ha sido creador y su rango como poeta es infinitamente inferior a su papel histórico.
     
ALEJANDRO CIORANESCU.
            BIBL. : N. BOILEAU, Oeuvres, 7 vol. París 1934-43; ÍD, Arte poética, trad. I. B. DE ARRIAZA, Madrid 1807; ÍD, El Facistol, trad. F. A. IOVER Y VIDAL, Alicante 1835; E. MAGNE, Bibliographie générale des oeuvres de N. Boileau-Despréaux, París 1928; D. MORNET, Boileau, París 1942; R. BRAY; Boileau, l'homme et l'oeuvre, París 1942; R. DUMESNIL, Boileau, París 1943; A. ALBALAT, L'Art poétique de Boileau, París 1929; M. BONFANTINI, L'Art poétique di Boileau, Milán 1957; I. R. MILLER, Boileau en France au XVIIle siecle, Baltimore 1942.
     

Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A. Gran Enciclopedia Rialp, 1991.
Propiedad de esta edición digital: Canal Social. Montané Comunicación S.L.
Prohibida su copia y reproducción total o parcial por cualquier medio

 
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