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Producción cinematográfica dirigida a facilitar la introducción del alumno en las sucesivas etapas de la educación y en las distintas ramas del saber. Tratándose de públicos infantiles, el c. e. se diferencia sustancialmente del denominado cine infantil o películas para niños (v. 11i) en que su contenido se dirige de modo especial a colaborar en la enseñanza, mientras que el segundo trata simplemente de entretener de modo adecuado a la capacidad de comprensión de los espectadores.
La importancia en la educación de las películas, como sección específica de los medios audiovisuales, tomó extraordinario auge a partir de la II Guerra mundial como resultado positivo de las experiencias realizadas en la instrucción bélica de los ejércitos. Como consecuencia del antiguo proverbio chino «más vale ver una vez que oír cien veces», el Departamento de Guerra de los Estados Unidos movilizó a la industria cinematográfica de Hollywood para la producción de cortometrajes que enseñaran a los reclutas lo mismo las teorías militares, desde la corrección del saludo al intrincado ensamblaje de las modernas armas, que las prácticas del despliegue en campo abierto. La utilización de todos los recursos técnicos de la cámara, así como el empleo abundante de los dibujos animados, demostraron la eficacia gráfica de este medio expresivo para acelerar el adiestramiento de los soldados. La utilización del armamento norteamericano por la mayor parte de las naciones aliadas contribuyó a la difusión de estos f ilms de información en el resto de América y en Europa. Igualmente, para contrarrestar el efecto propagandístico de documentales alemanes excelentes, como La campaña de Polonia y Victoria en el Oeste, la Oficina de Información de Guerra difundió entre los aliados de los Estados Unidos y en los países liberados del Eje Roma-Berlín-Tokio numerosas películas expositivas de los principios democráticos. Los resultados obtenidos con el c. en la difusión de las técnicas y las ideologías se tradujo en la posguerra en su constante empleo como auXIliar de la enseñanza.
Este último punto conviene tenerlo muy en cuenta, pues el c. e. es un magnífico instrumento para mejorar la calidad pedagógica de un profesor, pero nunca puede sustituirle. Según la opinión del prof. André Soulairac, de la Facultad de Ciencias de París, las películas son «ser-vidores irremplazables, pero maestros detestables». La utilización del c. ha obtenido excelentes resultados en las disciplinas de medicina, ciencias naturales, geografía y lenguas vivas. Igualmente, ha sido una ayuda eficaz para las ciencias físicas, la historia, las letras y la psicología. Concretamente, ha resultado un procedimiento de indudable éXIto en la detallada enseñanza de la cirugía, los fenómenos biológicos y la fonética, uniendo equilibradamente la imagen, cada vez con más frecuencia en color, y el sonido.
Se puede afirmar que el campo de las posibilidades cinematográficas es ilimitado, tanto en la instrucción como en la comunicación científica de las investigaciones. Uno de los antecesores de la técnica cinematográfica, el inventor Marey, fijó con su «fusil fotográfico» la descomposición del movimiento en el vuelo de un pájaro y el salto de un hombre. Ese análisis de las fases motoras fue continuado por otros investigadores como Muybridge, dando indirectamente una base científica a las artes plásticas, pues hasta dichas investigaciones de detención del movimiento había detalles de la vida que los artistas no podían plasmar acertadamente, como la posición de las patas en un caballo al galope. Así, la investigación y la enseñanza aparecieron ya en los primeros rudimentos cinematográficos, y actualmente el progreso de las técnicas de rodaje puede mostrar en la pantalla desde los sucesivos efectos de una bala al atravesar un objeto, a la rápida germinación de una semilla hasta abrirse la planta en flor y fruto. Apoyados estos logros en la atractiva esquematización de los dibujos animados (v. ii), pueden conseguir en un simple cortometraje un notable potencial educativo. Especialmente en zonas culturales atrasadas donde predomina el analfabetismo, las películas son insustituibles como sistema de comunicación e información mediante la conjunción de imagen y palabra.
Aunque hay quienes afirman que la enseñanza a través de las películas es perjudicial, ya que pueden constituir un vicio visual que aparte de la lectura como medio de información, lo cierto es que a los alumnos que poseen ya una cultura básica los anima precisamente a leer, y por ello las bibliotecas públicas de los Estados Unidos organizan sesiones de c. e. cen la seguridad de que están promoviendo el interés por los libros.
El perfeccionamiento de la impresión cinematográfica en las cintas de 16 mm. y el reducido tamaño de sus películas respecto al formato standard de 35 mm. (2/5 de la longitud del film; y la mitad de la anchura de cada rollo) ha fomentado también la utilización del c. como enseñanza por la facilidad del transporte del material. Igualmente, la sencillez del manejo de los proyectores de 16 mm. facilita su inmediata utilización en cuarteles, fábricas o comunidades agrícolas que carecen de instalación cinematográfica normal. De tal modo se han mejorado estas técnicas de impresión y proyección, que aun en la exhibición comercial se emplea cada vez más el formato de 16 mm.
La producción de este género de películas se efectúa en todas las instituciones que necesitan facilitar instrucción o información a sectores amplios de público. Desde las instituciones docentes a los organismos oficiales, de las grandes industrias a las compañías de aviación, estas corporaciones se ayudan del c. para dar eficacia práctica a las enseñanzas. El campo que ofrece la televisión a los cortometrajes educativos es también muy amplio, y casi todas las grandes cadenas televisivas tienen su producción especial, asesorada por expertos en educación. Los programas que emite y distribuye la cadena americana NBC son buena muestra de ello. Igualmente, las películas son el medio más claro y económico para que los centros de investigación científica e industrial intercambien sus descubrimientos. Es, pues, el c. el mejor medio de iniciación colectiva inmediata para el trabajo práctico del alumno, familiarizándolo con las materias con economía de explicaciones, y relajando la tensión de la rigidez pedagógica.
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