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Viernes, 3 de Septiembre de 2010
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Gran Enciclopedia Rialp: Humanidades y Ciencia. Última actualización 1991
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Craneometría
Categoria:
Antropología
Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A.
Propiedad de esta edición digital: Canal Social. Montané Comunicación S.L.
Prohibida su copia y reproducción total o parcial por cualquier medio (electrónico, informático, mecánico, fotocopia, etc.)
    La c. es la parte de la Antropología física que versa sobre las diferentes medidas que es posible obtener en un cráneo, con el objeto de definir, por medio de ellas, el tipo o raza a que pertenece y poder compararlo con otros ejemplares de diferentes especies o razas. Dada la importancia que el cráneo tiene como albergue de la masa cerebral y las profundas modificaciones que ha sufrido en el curso de la evolución de los seres vivos, y en particular de la especie humana, la c. tiene un interés peculiar, tanto dentro de la propia materia en que está integrada, como para todos los estudios de Paleoantropología, Antropología histórica y Anatomía comparada.
      Las medidas del cráneo son muchas y su número varía según los diversos autores; p. ej., Martín propone 282 medidas y 108 índices; Montagu, 29 y 18; Vallois, 36 y 20. Todas ellas se realizan con ayuda de un compás de espesor, un calibre, una cinta métrica metálica y un antropómetro, que se sitúan siempre sobre puntos craneométricos universalmente aceptados. Aquí sólo se van a señalar un reducido número de valores absolutos e índices; el plano de orientación, utilizado para situar el cráneo en una posición más o menos convencional, pero uniforme. Actualmente se emplea eI de Francfort (1884), tangente al borde superior del orificio auricular y al punto inferior de la órbita.
      Las dos medidas más importantes en el cráneo son la longitud máxima, que se toma desde la glabela (punto más prominente entre las arcadas superciliares) al opistocráneo (punto más saliente del occipital hacia atrás), y la anchura máxima a la altura de los eurios, puntos más salientes del cráneo hacia los lados, localizados generalmente en los parietales. Multiplicando esta medida por 100 y dividiéndola entre la longitud máxima, se obtiene el índice cefálico, uno de los de mayor interés, por el cual se puede incluir al cráneo dentro de unos tipos ya establecidos: dolicocráneo (si la anchura es hasta un 74,9% de la longitud), mesocráneo (si varía entre 75 y 79,9%) y braquicráneo (80% o más).
      De la misma manera podemos tener una idea de la altura del cráneo si medimos la longitud entre el basion (punto en el borde anterior del agujero occipital) y el bregma (punto de intersección de las suturas coronal y sagital). Para saber la relación que existe entre esta medida y la longitud máxima, se multiplica también por 100 la primera y se divide por la segunda. Mediante este índice vérticolongitudinal los cráneos se clasifican en camecráneos (bajos; su altura es menos del 69,9% de su longitud), ortocráneos (de 70 a 74,9%) e hipsicráneos (muy altos; de 75% y más).
      Aparte de estas tres medidas y dos índices, los más importantes del neurocráneo o zona del cráneo en que se aloja el cerebro, es necesario procurar conocer las proporciones de la región del esplacnocráneo o cara. Para ello son imprescindibles, como mínimo, las medidas e índices de las órbitas, la nariz, la altura de la cara, tomada entre el nasion (punto central de la sutura nasofrontal) y el postion (punto medio entre los dos incisivos centrales superiores), y la anchura de la cara, medida en los dos zigion (puntos más laterales de los arcos cigomáticos). Multiplicando la primera por 100 y dividiéndola por la segunda se obtendrá un valor que, si es menor de 49,9%, indicará una cara baja y ancha (eurieno), entre 50 y 54,9%, de tipo medio (meseno), y de 55% en adelante, larga y estrecha (lepteno).
      Entre las numerosas informaciones que por medio de diferentes medidas es posible obtener de un cráneo, es necesario destacar el mayor o menor grado de prognatismo, o saliente del macizo facial, muy acusado, p. ej., en las razas melanodermas, y la capacidad craneal. Esta última, de enorme interés en el estudio del curso de la evolución humana, nos permite comparar y conocer sus variaciones y el enorme aumento que ha sufrido a lo largo de miles de años; pero, al ser ambas medidas muy complicadas y difíciles de obtener, remitimos al interesado a cualquiera de los textos especializados que hay.
      Con todo esto es posible efectuar una gran cantidad de comparaciones, tanto en el tiempo como en el espacio, y lograr que, ayudados por los resultados de las otras partes de la Antropología física, sea posible avanzar en el estudio del hombre propiamente dicho, de su diversidad actual (razas) y de los progresivos cambios que ha ido sufriendo a lo largo de su evolución.
     
     
M. ALMAGRO BASCH.
    BIBL.: J. COMAS, Manual de Antropología Física, México 1966; E. FRIZZI, Antropología, Madrid 1940; V. MARCOZZI, El hombre en el espacio y en el tiempo, Madrid 1962; M. F. A. MONTAGU, An introduction to Physical Anthropology, Springfield 1960.
     

Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A. Gran Enciclopedia Rialp, 1991.
Propiedad de esta edición digital: Canal Social. Montané Comunicación S.L.
Prohibida su copia y reproducción total o parcial por cualquier medio

 
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