Escritor español, conocido también como Fernando del Pulgar. No se sabe con certeza ni el lugar ni el año de nacimiento. Se cree que era natural de Toledo, n. en 1430 probablemente, hijo de judíos conversos, y que m. ca. 1493, sin que se sepa tampoco el lugar. Su padre era escribano de Toledo Diego Rodríguez. Estuvo en la corte de Juan II de Castilla, en los últimos años del reinado de éste, y en la de su hijo y sucesor Enrique IV, hasta 1468. La estancia en la corte de Enrique IV le sirve para escribir su Libro de los claros varones (le Castilla (Toledo 1486), que es tal vez su obra más importante, considerada, en ciertos aspectos, como una continuación de Generaciones y semblanzas, de Fernán Pérez, en la que imita, además, el estilo y modo de narrar de Plutarco (v.) en su colección de biografías conocidas en castellano bajo el título de Vidas paralelas. Se compone de 24 semblanzas, apologéticas de los biografiados en su mayoría, con observaciones morales, largos discursos y citas eruditas, pero escritas también con fantasía y muy bien ambientadas, de modo que constituyen un material de primera mano para conocer la época de Enrique IV y sus principales personajes, entre los que incluye al conde de Haro, a los marqueses de Villena y Santillana, a Rodrigo de Villandrando, etc. Esta obra ha sido editada por J. Domínguez Bordona (Madrid 1924) y por I. L. Romero, con un estudio preliminar (Buenos Aires 1944).
En 1471 era secretario de los Reyes Católicos y en 1474-75 su embajador en Francia. Retirado de la política y de la corte desde 1479, fue llamado por Isabel la Católica, en 1482, para ocupar el cargo de cronista. Como historiador, tampoco fue original en la concepción de su obra, que es una imitación, en la forma, de Tito Livio y otros historiadores de Roma, especialmente en lo referente a intercalar discursos y razonamientos. En este estilo está escrita su Chrónica de los muy altos y esclarecidos reyes Cathólicos don. Fernando y doña Isabel, historia incompleta y no muy exacta del reinado de los Reyes Católicos, que comprende desde 1468 a 1490, dividida en tres libros, de los que el último está dedicado a la guerra de Granada, también incompleta, pues ésta termina en 1492. No obstante estos defectos, tiene el valor de ser su autor un testigo de los hechos que narra, pues acompañó a los Reyes Católicos en sus desplazamientos, pero también desfigura la verdad y yerra en la cronología, exponiendo hechos en versión poco acorde con otras fuentes narrativas y documentales, que parecen más verídicas. Escrita en castellano, en excelente prosa, por lo que puede considerársele uno de los mejores cronistas de su tiempo en lengua castellana, fue traducida al latín por Antonio de Nebrija, a encargo de Isabel la Católica, y publicada en 1545 y 1550. En castellano, se publicó en Valladolid (1565) y en Zaragoza (1567) y, en edición más cuidada, en Valencia (ed. Monfort 1780). Más modernamente la ha editado J. de M. Carriazo, con un estudio preliminar, bajo el título Crónica de los Reyes Católicos (Madrid 1943).
Para el conocimiento de su época son muy útiles sus 32 Cartas escritas a diversos personajes, amigos y a una hija suya monja (Burgos 1485). Se suele considerar a H. del P. como el primer periodista de la Edad Moderna, por la ambientación y descripción de detalles, costumbres, etc., pero su desfiguración de la verdad deja mucho que desear. Las Cartas las han editado E. de Ochoa, en Epistolario español, I, Madrid 1850, 37-60; y J. Domínguez Bordona (Madrid 1929). Escribió también una Crónica de los reyes de Granada y su origen y comentó las Coplas de Mingo Revulgo. |