Francisco Sebastián Manuel Mariano Nipho y Cagigal n. en la localidad aragonesa de Alcañiz a mediados de 1719. Su padre provenía de Nápoles y llegó a ser gobernador de Maellas. Su madre era navarra. Tras unos primeros años difíciles, se trasladó a Madrid, donde habría de afincarse definitivamente y donde le sorprendió la muerte a los 84 años de edad. No fue feliz en su matrimonio con María Pintor, de la que hubo de separarse, y se entendió mal con sus hijos, Manuel Deogracias y María Justina. El fracaso de su vida íntima hubo de influir en las actitudes, a veces extrañas y atormentadas, del periodista. Tampoco el triunfo profesional fue fácil para N. En 1757 se había asociado con Juan Antonio Lozano, y juntos publicaron el primer diario español, pero al año siguiente abandonó la empresa. Posteriores experiencias periodísticas consolidaron su nombre, pero no su bolsillo. El horizonte se le ensombreció más a causa de las polémicas con Clavijo y Fajardo, Romea y Tapia, Ramón de la Cruz, López de Sedano, Fernández de Moratín y Forner. Sólo en la década de los 90 lograría el desahogo económico y la serenidad de espíritu.
La fisonomía intelectual y literaria de N. ha sido desvirtuada por las polémicas del siglo «ilustrado» y las valoraciones de algunos eruditos. Menéndez Pelayo le calificó de bibliófilo estimable y periodista fecundo, pero le juzgaba «escritor proletario» y «detestable poeta lírico y dramático». La literatura de creación y las traducciones de N. no inspiraron dictados más favorables aCotarelo y Mori, Valmar, Serrano Sanz, González Palencia o Sarrailh. Sin embargo, sus defensores vieron que poseía «celo por el bien público», acierto en la tarea vulgarizadora y, en definitiva, sensibilidad para captar los valores nuevos y la nueva temática que se encerraban en el periodismo. Este carácter de divulgador, de erudito a la medida del pueblo, es lo que hace más interesante el análisis de sus ideas, porque, gracias a ellas, podemos acercarnos a la versión popular de los saberes. El pensamiento de N., o, si se quiere, la réplica que el periodista ofrece a las doctrinas y programas de las minorías rectoras, nos brinda la imagen de un espíritu de la época, un hombre «moderno», en el que se hace compatible la educación cristiana y el criterio «castizo» con una actitud «reformista» hacia los problemas económicos o culturales y, en menor medida, hacia los sociales y políticos.
A él se debe el primer diario de habla castellana, primero también del continente europeo, titulado. pomposamente Diario noticioso, curioso-erudito y comercial, público y económico. El periodista supo servirse de fallidos ensayos anteriores y de las «hojas de avisos y anuncios» para armonizar, con habilidosa maestría, la información, la publicidad y la erudición. El buen tino del autor se manifiesta asimismo en la prensa literaria. El Caxón de Sastre unía, a la intención moralizadora, la selección de piezas variadas de grandes clásicos y autores antiguos españoles poco conocidos, hecha con vivacidad y gracia. El Diario Estrangero brindaba recensiones, comentarios y resúmenes de publicaciones españolas y europeas, acompañados de reflexiones sobre el teatro y auténticas críticas de las piezas estrenadas en los coliseos de Madrid. -Desde 1762 cultiva la prensa política, y antes, la de costumbres. Se entiende la primera, no a la manera inglesa -prensa de partidos o de información política-, sino más bien en relación con algunos modelos franceses preocupados por la cosa pública. La Estafeta de Londres y el Correo General de Europa sirven al proceso de las «reformas» económicas y pedagógicas e incluyen también consideraciones sobre las ideas y las estructuras políticas. Más importancia informativa y práctica posee el Correo General de España, que cuenta con la protección de la monarquía y utiliza noticias de primera mano sobre la situación económica y los problemas de toda índole de los pueblos y regiones de España. Al interés evidente que ello supone se agrega el de los artículos de tema económico, la reproducción de textos clásicos y las reflexiones del autor.
Cuatro periódicos de costumbres salieron de la pluma de N.: El Duende especulativo sobre la vida civil de atribución dudosa, el endeble Pensador Christiano, el Murmurador Imparcial y el Bufón de la Corte. Los dos primeros evidencian una intención moralizadora, mientras que los otros se inclinan al humorismo entendido a la manera clásica española. bras menores, y muchas veces simples traducciones, son: Varios discursos elocuentes y políticos, El novelero de los estrados y tertulias, El erudito investigador y El filósofo aprisionado. La atribución del Correo de los Ciegos resulta muy probable, y pueden desecharse las de El hablador juicioso y crítico imparcial y el Correo Literario. La nómina se cierra con la Guía de Litigantes, especie de anuario imitado del Almanaque Real de Francia.
Pese a la continuidad y diversidad de su obra periódica, a pesar de los instrumentos técnicos que aportó al periodismo español, muchos de los periódicos de N. alcanzaron una difusión limitada y todos en conjunto no han sido debidamente valorados hasta época reciente. |