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Viernes, 3 de Septiembre de 2010
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Gran Enciclopedia Rialp: Humanidades y Ciencia. Última actualización 1991
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March, Ausias
Categoria:
Biografía GER
Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A.
Propiedad de esta edición digital: Canal Social. Montané Comunicación S.L.
Prohibida su copia y reproducción total o parcial por cualquier medio (electrónico, informático, mecánico, fotocopia, etc.)
    Biografía. El mayor poeta valenciano de la Edad Media y uno de los más importantes de la Europa de la época pertenecía a una noble, pero originariamente burguesa, familia de poetas, entre los que se cuentan Pere, su padre, Jaume, su tío y Arnau, su primo, a los cuales algunos incluyen dentro de los epígonos de la escuela provenzalista de Cataluña (v. CATALUÑA VI). A. M., señor de Beniarjó, Pardines y Verniga, halconero mayor de Alfonso V el Magnánimo, nace probablemente en Gandía en 1397. En 1419 había sido ya armado caballero. Al año siguiente participa, a las órdenes del rey Alfonso, en las expediciones de Córcega y Cerdeña y en 1424 en la empresa dirigida por Federico de Luna en Sicilia y en el Norte de África contra los piratas. A partir de entonces vive retirado en Gandía y en Valencia dedicado al cultivo de las letras, a la administración de sus bienes y al gobierno de sus tierras y posesiones. Entretanto, no deja de prestar buenos servicios al rey Magnánimo y recibe de éste continuos honores y privilegios. Por otra parte, como era duque de Gandía, el rey de Navarra, al heredar este ducado el príncipe Carlos de Viana (v.), traba amistad personal y relación literaria con este poeta. En 1437 casa Ausiás con Isabel Martorell, hermana de loanot Martorell (v.), el famoso autor de Tirant lo Blanc, con cuya familia sostiene pleitos y desafíos. Isabel muere en 1439 y de ella hereda nuevos bienes y posesiones. Contrae segundas nupcias con Joana Escorna, de quien enviuda en 1454 y de quien también hereda. Ninguna de las dos esposas da descendencia al poeta, pero está atestiguada la existencia de cinco hijos bastardos. A. M. muere en Valencia, el 3 mar. 1459.
      Principal aportación a las lenguas vernáculas. De él han llegado hasta nosotros 138 poesías. La importancia de A. M. en la historia de la literatura radica, entre otras cosas, en que es el poeta que escribe por primera vez en genuina lengua vernácula. Mientras, por ej., en la prosa la lengua catalana tuvo su representación desde los comienzos con la extraordinaria personalidad de Raimundo Lulio (v.), la primera poesía culta escrita en Cataluña fue, por causas literarias y políticas, en lengua provenzal y sus autores pertenecen, por tanto, a la literatura «de oc». Rota la unidad política con las tierras del Languedoc, a causa de la batalla de Muret (1211), la tradición lingüística y literaria provenzal siguió gravitando en Cataluña y Valencia, pero cada vez con menor intensidad. Gilabert de Próixita, Andreu Febrer, Jordi de Sant Jordi (v.) y los mismos familiares de A. M. escriben en una lengua que se va alejando progresivamente del provenzal y acercándose al catalán y al valenciano (un caso paralelo al que acontece en Castilla con el gallegoportugués). A. M. rompe de una manera definitiva con esta tradición: su lengua literaria es la valenciana; por otro lado, supera el convencionalismo y el artificio de la escuela del amor cortés para ofrecer una poesía que busca sistemáticamente como motivos la introspección del yo y el análisis moral, que se traduce en una trágica y angustiosa lucha entre el bien y el mal. Él mismo declara, con plena consciencia, que abandona dicha tradición: «Leixan1 a pari Pestil dels trobadors, / per escalfa traspassen vernal» (Dejando aparte el estilo de los trovadores, / quienes, por apasionamiento, se alejan de la verdad).
      Temática de su obra. Precisamente por su temática A. M. es un poeta de difícil lectura e interpretación, puesto que siempre hay en él como una acumulación o superposición de conceptos e ideas; su estilo es tenso y desgarrado a la vez y lleno de elisiones; su sintaxis parece a menudo como violentada, como resultado de un forcejeo; el ámbito del verso o de la estrofa es de una densidad inusitada; su frase tan pronto adquiere un tono sentencioso y epigramático como se dilata en amplias consideraciones y comparaciones discursivas. Su obra se ha venido dividiendo, a partir de la primera edición, en «Cantos de amor», «Cantos de muerte», «Cantos morales» y «Cantos espirituales», división falta de fundamento y de la que han prescindido los modernos editores. Los temas alrededor de los cuales gira de una manera obsesiva e insistente la poesía de este autor son: el bien y el mal, el buen y mal amor, el pecado y la virtud, el dolor y la muerte. Sus fuentes son Aristóteles (v.), los moralistas clásicos y' medievales, Dante (v.) y Petrarca (v.) y, de una manera especial, la filosofía escolástica, la cual, con su casuística, le es de gran utilidad para la introspección moral.
      El amor en Ausiás March. Detrás de sus especulacionespoético-filosóficas, hay un ser real, una dama, a quien el poeta alude en los senhals «Plena de seny» (Llena de juicio), «Llir entre cards» (Lirio entre cardos), «Mon darrer bé» (Mi último bien) y «Oh, foll amor» (Oh loco amor). Sabemos el nombre de una de ellas, Teresa, aludida en una sola composición y a quien la leyenda ha equiparado con Beatriz y con Laura. Ahora bien, el amor, en A. M., está idealizado e intelectualizado en sumo grado: sólo es realizable en un estado de perfección moral. Si ello no es posible no es por culpa del amor, que en sí mismo es capaz de dicha perfección, sino por culpa de los defectos humanos, del hombre y de la mujer. Y es que, por más que él quiera elevarse, es la pasión humana lo que pesa de una manera decisiva. Muchos de sus poemas son precisamente testimonio de esta lucha, de este desgarramiento interior, entre el ideal de perfección moral y la incapacidad del hombre para conseguirlo. Un excelente ejemplo de ello es su famoso Cant espiritual (Canto espiritual), tremenda confesión en la que denuncia cuán difícil le es ir hacia Dios y el bien, a pesar de que sabe que es un hombre libre («car fo só cert haver voluntat franca, pues tengo la certeza que poseo voluntad franca»); la fe no le ayuda («Católic só, mes la fe no m'escalfa», Católico soy, pero la fe no me enardece) e implora desesperadamente, por lo menos, la atrición. Siempre hay en él, como una constante, la prosecución de un ideal, más allá de los límites humanos.
      Como muy bien ha dicho Joan Fuster, A. M. es un caso de «Megalomanía amorosa»: se presenta como un hombre a quien han sido revelados los altos secretos del amor, que, en cambio, han sido ocultados a los más sabios; él es como los amantes de la Antigüedad, de los que se ha perdido ya la especie. Como los grandes cantores de la Edad Media, desde Bernat de Ventadorn hasta Petrarca, afirma que él es el mejor enamorado. En realidad, la diferencia que en él hay mayor conflicto psicológico. De hecho, más que cantar el amor perfecto, A. M. explica el intento de alcanzarlo, la lucha interior a la que ya hemos aludido. Ahora bien, esta concepción tan sublimada del amor quizá pueda ser objeto de un desviacionismo o de una perversión, como parece confirmarlo un inquietante documento hallado hace unos años por Jordi Rubió. Si dispusiéramos de más datos, acaso tendríamos que interpretar de una manera muy distinta el concepto que tenemos del poeta y el sentido que ha venido atribuyéndose a su obra; versos como «pur amor no pot en dona cabre» (puro amor no tiene cabida en la mujer), abundantes en la obra, o afirmaciones por el estilo de que las mujeres desean tan sólo el «amor común», mientras él persigue al «verdadero amor», no podríamos interpretarlos bajo el mero prisma de la idealización.
      Repercusión e influencia de su obra. Mención especial merece el prestigio y la imitación de que fue objeto el poeta en la literatura catalana hasta bien entrada su Decadencia y en la literatura castellana del Siglo de Oro. En esta última es editado, traducido, imitado y, sobre todo, propuesto como autor de altísima consideración, hasta el extremo de llegarse a creer que vivió un siglo antes y que Petrarca fue discípulo suyo. Le imitan Juan Boscán (v.), Garcilaso de la Vega (v.), Hurtado de Mendoza (v.), Gutierre de Cetina, Jorge de Montemayor (v.), Lope de Vega (v.), Fernando de Herrera (v.), Villamediana. Su eco llega hasta fray Luis de León (v.) y los portugueses Camoens (v.) y Sá de Miranda (v.). Todo ello es debido a las ediciones y traducciones de que es objeto en el s. XVI y a la asimilación que de su pensamiento poético realizó Boscán.
      En 1539 aparecieron impresas por primera vez en Valencia 46 composiciones suyas con traducción castellana de Baltasar de Romaní (de esta edición depende otra de fines del s. XVI). Los graves defectos de la edición valenciana movieron a don Ramón Folch de Cardona, duque de Soma (a cuya esposa dedicó Boscán sus composiciones italianizantes), a preparar una segunda mucho más cuidada: contenía 122 composiciones y apareció en Barcelona, salida de las mismas prensas (las de Carles Armorós) y el mismo año (1543) que la primera edición de las obras de Boscán y Garcilaso; de esta edición se hizo otra dos años después. En 1555 apareció otra en Valladolid (con 124 poesías), al cuidado de Juan de Resa, capellán de Felipe II. En 1560 vio la luz en Valencia la traducción de la primera parte de las obras de A. M., debida a Jorge de Montemayor, que fue reimpresa en Zaragoza en 1562 y en Madrid en 1579. El famoso Brocense tradujo, entre otros, piezas del gran poeta valenciano.Juan Boscán, por su parte, le imitó servilmente en la única composición que escribió en su lengua nativa, «Dos pensaments ma pensa han tant turbada» (Dos pensamientos han turbado de tal manera mi mente), le elogió en la Octava rima y en la Carta a la duquesa de Soma y aprovechó en sus sonetos y canciones muchas de sus comparaciones. Entre otros muchos ecos, cabe destacar cómo Garcilaso en su soneto XXVII («Amor, amor, un hábito vestí, / el cual de vuestro paño fue cortado; / al vestir ancho fue, más apretado / estrecho cuando estuvo sobre mí») se inspira en la composición de M. «No pot mostrar lo món menos pi elat» (No puede mostrar el mundo menos piedad): «Amor, amor, un hábit m'he tallat / de vostre drap, vestint-me l'esperit; / en lo vestir, ample molt l'he sentit, / e Jort estret quan sobre mi és posat» (Amor, amor, un hábito me he cortado / con vuestra tela para vestir mi espíritu; / al ponérmelo, lo he encontrado muy ancho, / pero muy estrecho cuando lo he tenido puesto).
     
      V. t.: PETRARQUISMO; PETRARCA, FRANCESCO
A. COMAS PUJOL
    BIBL.: Textos: 1) Ediciones críticas: Les obres d'Ausiás March, por A. PAGÉS, Barcelona 1912-14; Poesies, por P. BOHIGAs, Barcelona 1952-59.-2) Ediciones populares: Antología poética, por 1. FUSTER, Barcelona 1959; Págines escollides d'Ausiás March, por P. BoHIGAS-3) De las traducciones: Las obras de Ausiás March traducidas por Jorge de Montemayor, por F. CARRERES DE CALATAYUD, Madrid 1947.-Estudios: A. PAGés, Documents relatifs á la vie d'Ausiás March, «Romania» XVII (1888) 188-206; íD, Ansias March et ses prédécesseurs: essai sur la poésie amoureuse et philosophique en Catalogne au XIVe et XVe siécles, «Bibliothéque de 1'École des Hautes J;tudes», París 1912; M. DE RIQUER, Traducciones castellanas de Ausiás March en la Edad de Oro, Barcelona 1946; 1. RUBIó, Literatura catalana, en Historia general de las literaturas hispánicas, III, Barcelona 1953; 1. FUsTER, Ausiás March, el ben enamorat, «Rev. Valenciana de Filología» VI (1959-62) 55-83; 1. RUBtó, Las Cortes de Alfonso el Magnánimo y la espiritualidad del Renacimiento, en Estudios sobre Alfonso el Magnánimo, Barcelona 1960; M. DE RIQUER, História de la literatura catalana, II, Barcelona 1964; A. COMAS, Ensayos sobre literatura catalana, Barcelona 1968
     

Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A. Gran Enciclopedia Rialp, 1991.
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