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Viernes, 3 de Septiembre de 2010
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Gran Enciclopedia Rialp: Humanidades y Ciencia. Última actualización 1991
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Maeztu, Ramiro de
Categoria:
Biografía GER
Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A.
Propiedad de esta edición digital: Canal Social. Montané Comunicación S.L.
Prohibida su copia y reproducción total o parcial por cualquier medio (electrónico, informático, mecánico, fotocopia, etc.)
    Pensador político y escritor español; n. en Vitoria el 4 mayo 1874, dos días después de que las fuerzas liberales hubiesen roto el cerco de Bilbao, con lo que decidieron a su favor la segunda guerra carlista. Hijo de padre vasco y de madre inglesa, desde niño oyó hablar castellano e inglés en un hogar distinguido, en el que se criaron, además de Ramiro, sus hermanos Gustavo, célebre pintor, y María, conocida pedagoga. De 1882 a 1887 cursó los estudios de bachillerato en el Instituto de su ciudad natal, que hoy ostenta su nombre. En los años de su adolescencia vivió la bancarrota de la hacienda familiar, por lo que, a los 16 años, marcha a París con la intención de dedicarse al comercio. Regresa a Vitoria sin haber triunfado en sus actividades mercantiles y marcha a Cuba, todavía española, a trabajar en el ingenio que fue de su padre (1891). Visita fugazmente lugares de América Central y también del Norte, hasta que, requerido por su madre, regresa a Vitoria en 1894. El mismo año, muere su padre y la madre traslada su domicilio a Bilbao, donde fundó un colegio en el que se enseñaba inglés a las familias pudientes. Allí comienza la carrera literaria y periodística de M., verdadera vocación de su vida.
      Precisamente se da a conocer con un artículo sobre el problema cubano, que coincide con los primeros intentos de insurrección. Las primeras influencias vienen señaladas por su predilección en la lectura de los escritos nórdicos. En 1897 se traslada a Madrid, donde entrará de lleno en la vida literaria. Juntamente con Azorín (v.) y Baroja (v.), constituye el grupo de Los tres, primer germen de lo que sería la célebre generación del 98 (v.). Propugna otra España con repulsa de la tradicional que, a sus ojos, había hecho quiebra con la pérdida de los últimos restos del Imperio. Precisamente Hacia otra España (1899) sería el título de su primer libro, en el que reúne los artículos de este periodo. Andando el tiempo renegaría de él: «todas sus páginas merecen ser quemadas, pero el título expresa el ideal del 98 y el de ahora». Con fuerte tendencia crítica, colabora en las revistas más significativas del 98; es éste el periodo más bohemio y agitado de su vida. Se siente muy unido a Unamuno (v.), diez años mayor que él, el cual le dedicó en 1900 su ensayo La ideocracia, así como a Ortega (v.), nueve años más joven, que le dedicaría, con gesto fraternal, su primer libro, Meditaciones del Quijote. Ortega reconoció públicamente deber a M. su inclinación a los estudios filosóficos.
      A comienzos de 1905 marcha a Londres como primer corresponsal de La Correspondencia de España en Inglaterra, donde también actuará como corresponsal de La Prensa de Buenos Aires. Allí -salvo sus salidas a otros países, su paso universitario por Marburgo y las visitas a su patria- reside por espacio de 15 años, los más fecundos de su vida. Serena su ánimo, completa su formación y perfila definitivamente su personalidad de columnista cotizado e influyente, de ensayista y pensador de corte europeo. Denuncia en su patria la ausencia de un ideal verdaderamente nacional que él trata de perfilar con las más amplias y elevadas miras. Hasta muy avanzada su estancia en Inglaterra domina en él su fe en la industrialización y, en general, en los valores económicos, y en lo que él llamaba su libero-socialismo. Pero experimenta una honda evolución a raíz de su contacto con los guildistas, entre los que M. es considerado como un maestro, así como con T. E. Hulme. Critica la libertad desenfrenada y equívoca, denuncia la crisis del humanismo y acentúa el principio de la función o la capacidad del individuo para contribuir al bien social. La I Guerra mundial acelera este proceso evolutivo, compendiado en una de sus más importantes y significativas obras, Authority, Liberty and Function in the Light of War (Londres 1916), traducida al castellano con el título La crisis del Humanismo (Barcelona 1919). El 14 dic. 1916 casa con una inglesa, y en Londres nace su único hijo. Hacia esa fecha, años más o menos, suele situarse lo que impropiamente se llama su conversión al catolicismo, pues M. nunca se consideró un converso.
      En 1919 regresa y se instala definitivamente en España. En 1923, con la Dictadura del general Primo de Rivera, pasa a un primer plano de la vida nacional. Fracasa en su empeño de llevar a los intelectuales a colaborar con el Gobierno por lo que, en 1927, se ve moralmente obligado a cesar en sus colaboraciones en El Sol. En 1925 da un curso de conferencias en los EE. UU. En 1926 publica Don Quijote, Don Juan y la Celestina, denunciando de nuevo la ausencia de un ideal nacional. En 1928 es nombrado embajador en la Argentina. En este periodo sobresalen sus reflexiones morales y sus artículos en los que fundaba una salida constitucional a la Dictadura, así como sobre el sentido reverencial del dinero, idea muy discutida en el ambiente intelectual de entonces.
      El 16 dic. 1931 firma M. el primer editorial de la revista «Acción Española» (v.). En ella publicará sus ensayos doctrinales de más empeño: Defensa de la Hispanidad y Defensa del espíritu. No llegó a escribir su anunciada Defensa de la monarquía como amparadora de la justicia y de la libertad cristiana. Con estos tres libros quería M. corresponder a los términos del tradicional lema: Dios, Patria y Rey. Diputado monárquico en las Cortes republicanas, es nombrado académico de Ciencias Morales y Políticas en 1932, y en 1935 de la Lengua, donde lee su discurso La brevedad de la vida en nuestra poesía lírica. El Alzamiento Nacional le sorprende en Madrid. El 31 de julio es detenido y encarcelado por el Gobierno republicano. Sin previo juicio, es sacado de la prisión el 29 de octubre y fusilado en Aravaca, según unos ese mismo día y, según otros, el 2 de noviembre.
      Maestros de M. fueron Costa, Galdós y, finalmente, Menéndez Pelayo. Le marcaron poderosamente el ensayismo y el periodismo inglés. Su obra, más citada que conocida, entraña una evolución más convincente y orgánica de lo que a primera vista parece. Ha sido el único escritor del 98 que acertó, más allá de la crítica, con un sentido militante de la cultura. Su afán, su desinteresada entrega y su lucidez en el perfilamiento de lo que él llama un ideal nacional influyó decisiva y poderosamente en el nacimiento de la España de después de la guerra. Todavía gozan de gran actualidad muchas de sus preocupaciones: sus ideas, brindadas cómo salidas constitucionales a la Dictadura militar; sus reflexiones sobre el sentido reverencia) del dinero, sobre las relaciones España-Europa, economía-espíritu, amor-saber-poder; su crítica al liberalismo, su concepción de la Hispanidad, etc. Es esta última la parte de su ideario que más ha trascendido al gran público, En sus últimos años fue M. un infatigable pregonero de que la historia española ofrece al mundo un ideal que no tiene el resto de Europa. Inclusive, en 1934, en las mismas Cortes republicanas, se quejó de que «a los hombres del 98 no se nos hubiera educado en la enseñanza de que España había hecho la unidad física del mundo, con el descubrimiento de sus rutas marítimas; la unidad moral del género humano, con su pensamiento en el Concilio tridentino; la incorporación a la civilización cristiana de cuantas razas han estado bajo su influencia, con la consiguiente posibilidad de una historia Universal». Profundamente persuadido de que la España tradicional tenía razón, y con ella su gran defensor Menéndez Pelayo, considera que sólo de la Teología, ciencia universal y enciclopédica, puede derivarse un derecho, una política, un arte y un modo de vivir a los que los hombres se acomoden de un modo permanente. Por otra parte, su flexibilidad de pensamiento y su estilo, de los más modernos entre los ensayistas de la España contemporánea, no han perdido actualidad, como han puesto de relieve un buen número de trabajos universitarios extranjeros dedicados a su aportación.
      V. t.: ACCIÓN ESPAÑOLA; GENERACIÓN DEL 98.
V. MARRERO SUÁREZ.
    BIBL.: Está en curso de publicación una amplia selección de las obras de M., en 30 vol., Madrid 1957 ss., varios de ellos recogiendo artículos publicados en periódicos y revistas. VARios, Homenaje a D. Ramiro de Maeztu, «Cuadernos hispanoamericanos» no 33-34, Madrid sept.-oct. 1952; V. MARRERO, Maeztu, Madrid 1955; G. FERNÁNDEZ DE LA MORA, Maeztu y la teoría de la revolución, en R. MAEZTU, Frente a la República, Madrid 1956; A. VÁZQUEZ DE PRADA, Ramiro de Maeztu: de la meditación a la acción, «Nuestro Tiempo» n, 19, en. 1956, 3-18; l. L. VÁzQuezDODERO, Ramiro de Maeztu, en Forjadores del mundo contemporáneo (dir. F. Pérez-Embid), IV, 6 ed. Barcelona 1970, 145-157; A. LÓPEZ QUINTAS, Filosofía española contemporánea, Madrid 1970, 506-516.
     

Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A. Gran Enciclopedia Rialp, 1991.
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