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Domingo, 19 de Mayo de 2013
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Gran Enciclopedia Rialp: Humanidades y Ciencia. Última actualización 1991
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Abraham. 1. Vida. 2. Fuentes y tradicciones del texto bíblico
Categoria:
Religión Cristiana
Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A.
Propiedad de esta edición digital: Canal Social. Montané Comunicación S.L.
Prohibida su copia y reproducción total o parcial por cualquier medio (electrónico, informático, mecánico, fotocopia, etc.)
    El primero de los patriarcas de Israel, raíz genealógica del pueblo hebreo, una de las figuras más relevantes de la historia religiosa del mundo, eslabón entre la gentilidad idolátrica y el pueblo de Israel creyente en la Revelación sobrenatural del único Dios verdadero.

      Etimología del nombre. El nombre A. parece responder al acádico A-ba-ra-ma, de Abu, padre y ra-ma o ra-am, de la forma verbal ramn (amar): el que ama a su padre; esta palabra, en efecto, se encuentra como nombre personal en la literatura acádica de la III dinastía de Ur. Según otros autores, el sentido etimológico de este nombre (Abram, Abiram) puede ser el de «el padre es elevado», es decir, de noble linaje; aunque también podría ser un nombre teofórico: «el padre (Dios) es excelso». El relato del Génesis (17, 5-6) recoge el cambio de nombre del patriarca de Abram en Abraham («padre de multitudes») que tiene lugar cuando Yahwéh le ofrece la alianza; ese cambio refleja la elección que de él ha hecho Dios.

      A Abraham también se le llama en Gen 14, 13 el hebreo; para la etimología -incierta- de este nombre, v. HEBREOS I.

      1. Vida. Los datos sobre la vida de A. se encuentran principalmente en el Génesis, cap. 11-25, que resumimos a continuación.

      El Génesis enlaza a A. y a su familia con los arameos, habitantes de la baja Mesopotamia ca. 2000 a. C. A. nació en Ur ca. 2100 a. C. (según otra cronología ca. 1900 a. C.), de familia idolátrica (los 24, 2). La familia de A. abandonó Ur probablemente durante las revueltas ocurridas a la caída de la III dinastía, y se trasladó a Jarán (V. HARRÁN), hacia el Norte. Allí, muerto su padre, Terah, recibe la revelación de Dios: «Sal de tu tierra, de tu parentela... para la tierra que yo te indicaré. Yo te haré un gran pueblo... Y serán bendecidas en ti todas las, familias de la tierra» (Gen 12, 1 ss.). A. entra en Canaán, la región que Dios le había indicado, y con él Sara su esposa, Lot su sobrino y todos sus siervos y rebaños (Gen 14, 14). Fija su residencia en las cercanías de Siquem, bajando desde Betel y cambiando de lugar según la costumbre de los seminómadas.

      A causa del hambre en aquella región, desciende a Egipto, donde Dios protege visiblemente a A. y Sara de la corrupción que allí domina (ib. 12, 10-20); A. vuelve incluso a Canaán enriquecido. Entonces, para evitar luchas entre sus pastores y los de Lot, se separa de su sobrino y le invita a que elija la región que prefiera. Lot se dirige hacia Sodoma y Gomorra y A. se establece en la región de Hebrón, junto al encinar de Mambré, donde levanta un altar a Yahwéh.

      Después de la separación, tropas procedentes de Mesopotarnia, atacan a los ejércitos de la Pentápolis y además del botín, se llevaron a Lot y a su familia como rehenes. Informado A., persigue la retaguardia con 300 de sus siervos, la sorprende y logra recuperar cuanto se habían llevado los salteadores. Melquisedec, rey de Salem (Jerusalén), sale al encuentro del vencedor, presentando a los combatientes pan y vino, que antes ofrece al Dios Altísimo.

      Dios renueva a A. sus promesas; le promete la tierra de Canaán, descendencia numerosa, etc. Pero Sara, estéril, no tenía la fe de A., y le entrega a Agar, esclava suya, con el fin de que tenga de ella un hijo (que según el derecho de la época era considerado como hijo del ama, cfr. Código de Hammurabi, v.). Así nace Ismael. Pero éste no es el elegido de Dios para realizar sus designios salvadores, sino el hijo que nacerá más tarde de la estéril Sara.

      Yahwéh concreta su promesa a A. con un pacto solemne (V. ALIANZA), en el que empeña su santidad y su omnipotencia. En una visión, le dice a A. que no tema, ya que Él es su escudo protector y que su recompensa será muy grande. A. descuartiza una ternera y dos cabritos; pone sus respectivas mitades una frente a otra y un fuego del cielo las consume. Es el sacrificio que ratifica el pacto; como señal exterior del compromiso, se establece la circuncisión.

      Dios descubre a A. la inminente destrucción de Sodoma y Gomorra, merecida por los graves pecados de sus habitantes. En atención a la plegaria de A., Dios salva a Lot y a sus hijas, mientras que toda la comarca, rica en betún y azufre, se incendia, a consecuencia de una erupción, se hunde y queda sumergida bajo las aguas del Mar Muerto. La mujer de Lot se detiene en la huida y queda convertida en una estatua de sal (hecho para el que algunos buscan una explicación natural, diciendo que, alcanzada por las emanaciones del azufre, muere y su cadáver fue recubriéndose de incrustaciones salinas, de ahí el aspecto de estatua de sal).

      Luego A. pasa de Mambré al Negueb; siendo ya anciano, tuvo de Sara al prometido Isaac, heredero de las promesas divinas. Pero Dios quiere probar la fe de A. y le ordena que inmole a Isaac. Abraham obedece, cuando está a punto de sacrificarlo, un ángel le detiene; al lado se encuentra un carnero que le servirá para sacrificio: «Ahora he visto que en verdad temes a Dios pues por mí no has perdonado a tu hijo, a tu unigénito. En tu descendencia serán bendecidos todos los pueblos de la tierra» (Gen 22).

      Sara muere en Hebrón y A. la sepulta en la caverna Macpela, que a tal fin compra a los hijos de Jet, dueños del lugar. Después envía a su siervo Eliezer a Jarán, para buscar una mujer de entre sus parientes, para Isaac. Se casa luego con Cetura, de la que nacieron los padres varias tribus nómadas y seminómadas que habitaban el Sur de Palestina. Finalmente, muere a los 175 a (cifra que podría ser sólo simbólica: V. PATRIARCAS) y sus hijos Isaac e Ismael le entierran junto a Sara en la misma gruta de Macpela.

      2. Fuentes y tradiciones en el texto bíblico. El tema las fuentes del texto del Génesis es un tema conocido de antiguo, ya que entre la época en que ocurrieron hechos que allí se narran (la vida de A. y los otros patriarcas) y la consolidación de Israel bajo Moisés ocurre un periodo de más de 400 años. En ese periodo no consta que se redactaran documentos escritos, por que la vida de A. y los patriarcas sería narrada probablemente sólo por tradición oral. Diversos críticos del s. XIX, entroncados con las escuelas históricas racional sostuvieron la tesis de que el Pentateuco, tal y como ha llegado a nosotros, no habría alcanzado su redacción definitiva en tiempos de Moisés, como se pensaba racionalmente, sino en época posterior hasta la cual ha continuado perviviendo tradiciones en parte orales parte escritas que habrían sido luego unidas. Wellhausen sistematiza esa teoría, distinguiendo entre tradición yahwista, elohísta y sacerdotal, etc.; a la par que la desarrolla uniéndola a una interpretación de conjunto historia de Israel. La teoría de Wellhausen es, en su globalidad, inaceptable y fruto de un apriorismo; en mucho puntos ha sido por lo demás desmentida incluso a nivel historiográfico. El intento de analizar posibles capas redaccionales en el texto del Pentateuco y de distinguir entre las tres tradiciones mencionadas ha pervivido y encontrado seguidores aunque tampoco faltan críticas y se señale en general que es una hipótesis sujeta a revisión. El Magisterio de la Iglesia ha intervenido advirtiendo frente al trasfondo racionalista que muchas veces supone y declarando que, si bien puede admitirse que haya habido aportes redaccionales, etc., debe mantenerse la sustancial autenticidad mosaica de toda la obra.
MIGUEL ÁNGEL MONGE
    BIBL.: F. SPADAFORA, Diccionario bíblico, 2 ed. Barcelona 1968, 2-5; J. PRADO, Enciclopedia de la Biblia, I, Barcelona 1963, 60-83; A. COLUNGA, El problema del Pentateuco y los últimos documentos pontificios, «Estudios bíblicos» 10 (1951) 313-331; A. COLUNGA y M. GARCÍA CORDERO, Pentateuco, en Biblia comentada, 2 ed. Madrid 1962.

Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A. Gran Enciclopedia Rialp, 1991.
Propiedad de esta edición digital: Canal Social. Montané Comunicación S.L.
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