N. en París hacia 1510 y m. en 1575. Una de las figuras más destacadas de la arquitectura francesa renacentista, cuya fase «franco-antigua» abre con la reconstrucción del Louvre, es también un caso interesante de «aficionado» cuyo talento quedó, sin embargo, fuera de discusión. Perteneciente a una familia de magistrados, hijo de un «preboste» del comercio de París, sus conocimientos matemáticos como sus condiciones para la pintura impresionaron a sus contemporáneos. Amigo de humanistas y poetas_ (Ronsard le elogió en uno de sus poemas), tuvo la confianza amistosa de Francisco L.
Pero su carrera, y sobre todo su primera formación, siguen siendo mal conocidas. Se sitúa entre 1540 y 1545 su asociación con el gran escultor lean Goujon (v.), también muy enterado de las técnicas arquitectónicas. En 1546 el rey encarga a L., pocos meses antes de morirse, la creación de un palacio renacentista, para sustituir la antigua fortaleza del Louvre, cuyo torreón había sido derribado en 1527. L. construyó durante el reinado de Enrique II los dos cuerpos, al sudoeste del palacio actual, con los tres salientes columnados que animan las fachadas, la planta baja de arcos, la principal con frontones, el ático con la profusa y refinada decoración alegórica que realizó lean Goujon. Empezó también la galería que debía unir el Louvre con el nuevo palacio de las Tullerías. El Ayuntamiento confió a L. el primer edificio de estilo «antiguo»: la Fuente de los Inocentes (1547), elegante templete para el cual Goujon hizo su obra maestra, con las ninfas y los juegos acuáticos de niños. L. es también autor probable del Hotel edificado por el presidente de Ligneris (Hotel Carnavalet). Todas sus construcciones llevan el mismo carácter de elegancia y armonía, de aquel «aticismo» que constituye la nota propia del artista. |