Político español, n. en La Rambla (Córdoba) el 4 mar. 1864, y m. en Madrid el 27 jun. 1949. Su juventud, muy turbulenta, fracasada la vía normal de estudiante y tras un accidentado periodo militar, halla cauce en el periodismo y la política, afiliado al núcleo republicano progresista y luego a la escisión acaudillada por el doctor Esquerdo. Sus campañas periodísticas le acarrearon sanciones y encarcelamientos en 1898 y 1899.
Tras una huida a Francia aparece en Barcelona, por cuyo distrito fue elegido diputado en 190l. Se inicia entonces su etapa de orador demagógico y anticlerical, que le da popularidad entre el obrerismo catalán; el emperador del Paralelo, será denominado. En 1908 funda el partido radical. Su actuación como fermento antiburgués y españolista en el momento de crecida del catalanismo burgués de la Lliga hace sospechar que tenga turbias conexiones con la izquierda dinástica encarnada por Moret. La Semana Trágica, para la que sus desenfrenadas campañas demagógicas constituyeron decisivo fermento, le sorprendió fuera de España. Acaudilló las campañas antimauristas por la misma época en que las inmoralidades del radicalismo en el Ayuntamiento barcelonés lanzaban sobre el partido una sombra equívoca, que creció con el tiempo.
Apartado de la actividad política durante la Dictadura, participó, a la caída de ésta, en el pacto de San Sebastián. Ministro de Estado en el Gobierno provisional de la República, la alianza social-azañista le mantuvo al margen del poder, y así acabó de operarse su deslizamiento a la derecha, iniciado mucho antes, que le convirtió en figura clave al producirse el hundimiento de la izquierda en las elecciones de 1933. En alianza con la CEDA, lo que suscitó la escisión de Martínez Barrio, hizo frente al pronunciamiento revolucionario de 1934, pero la liquidación de éste en el impunismo inició ya la descomposición del bienio de derechas, que se consumó luego a consecuencia de los escándalos que durante el otoño de 1935 salpicaron a determinadas figuras radicales. L. hubo de abandonar el poder y, a partir de entonces, quedó cerrada de hecho su biografía política, como pudo comprobarse en las elecciones de febrero, en que no obtuvo siquiera acta de diputado. Exiliado en 1936, volvió a España poco antes de su muerte. |