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Gran Enciclopedia Rialp: Humanidades y Ciencia. Última actualización 1991
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Gallego, Juan Nicasio
Categoria:
Biografía GER
Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A.
Propiedad de esta edición digital: Canal Social. Montané Comunicación S.L.
Prohibida su copia y reproducción total o parcial por cualquier medio (electrónico, informático, mecánico, fotocopia, etc.)
    Escritor español que en los años de transición entre el neoclasicismo (v.) y el romanticismo (v.) se mantuvo en las dos corrientes, conjugando a veces su irrenunciable formación clásica con ciertos temas románticos.
      Biografía. Su Coetáneo. E. de Ochoa trazó un esbozo de su vida, y el pintor F. Madrazo le plasmó en un retrato publicado por El Artista. N. en Zamora el 14 dic. 1777 y estudió en Salamanca, donde asimiló la lección poética de su escuela y se ordenó sacerdote. Tuvo estrechos contactos con Meléndez Valdés (v.), que había dejado ya su cátedra, con Quintana (v.) y con Cienfuegos. Ya en Madrid, obtuvo un cargo eclesiástico en la corte y colaboró en el Memorial literario. Ante la invasión francesa se retiró a Sevilla y a Cádiz, de cuyas Cortes fue diputado liberal en 1810. Su actividad política le alejó de la literatura y le ocasionó posteriores destierros en la misma Andalucía hasta 1820, comienzo del Trienio liberal. Vuelto a Madrid, recuperó sus cargos y hasta fue nombrado arcediano mayor de Valencia. Pero todo lo perdió tras la restauración absolutista. Emigró a Montpellier y, ayudado por sus amigos los duques de Frías, consiguió un enterramiento digno para Meléndez Valdés, muerto allí en 1817. De nuevo en España, batalló para reivindicar sus prebendas que al fin recuperó. Fue nombrado canónigo de Sevilla y académico de la Española (1830), de la que más tarde fue secretario perpetuo. Instalado en Madrid desde 1833, alternó durante 20 años su vida literaria con sus trabajos en el Tribunal de la Rota. Gozó de gran prestigio personal. M. en Madrid el 9 en. 1853. La Real Academia Española publicó su obra poética dispersa en revistas o inédita (1854).
      Poesía. Su producción es reducida, pero muy trabajada. Se reparte en cinco grupos: a) Cuatro elegías. El dos de mayo (1808), vibrante como correspondía a la ocasión, es ejemplar en su género; sus vigorosos versos de corte clásico presentan a la matrona España, que «yace entre el polvo y el león guerrero», en un escenario acusadamente romántico. A la muerte del duque de Fernandina (1816), también en estancias, está en la misma línea de «canto dolorido», con pasionales incisos exclamativos dentro de los robustos versos. En A la muerte de la reina de España doña Isabel de Braganza, segunda esposa de Fernando VII (1818), en tercetos, hay bellos versos de clara filiación renacentista: «Que no más pronto ¡oh Dios! su aliento pierde, ; por el pérfido plomo sorprendida, / blanca paloma entre la grama verde». En las estancias A la muerte de la duquesa de Frías (1830), G. exagera con el uso de espectaculares efectos propios de la «lira del dolor» y acierta con versos descriptivos de gran porte.
      b) Siete odas. Le hizo famoso la dedicada A la defensa de Buenos Aires (1807) que exalta en tonos herrerianos la heroica repulsa de aquella ciudad frente a un alevoso ataque inglés. En septiembre de 1808 leyó en la Real Academia de S. Fernando una circunstancial oda A la influencia del entusiasmo público en las artes, engolada y llena de citas y alusiones clásicas. De 1801 son las dedicadas a Corina, una en estrofas sáficas que recuerda a Villegas (v.), otra en liras. Destaca la que dedica Al fausto nacimiento de la serenísima señora infanta doña María Isabel Luisa, después reina de España (1830), con pasajes de gran encanto como el del soliloquio de Fernando VII, deseoso de sucesión, que posee delicados detalles: « ¡Oh, cuántas, cuántas veces / soñó mi fantasía / verlos correr con planta vacilante / por los jardines de Aranjuez floridos; / en puro estanque a los dorados peces, / con el sabroso cebo seducidos, / a su mano atraer; sobre una rosa / sorprender la versátil mariposa», y también la de la llegada de la reina María Cristina a Madrid, en la que se rehace un tema tratado en las elegías fúnebres.
      c) Tres epístolas: A Pradina (1803), lamentación de amores ausentes; Al Excmo. Sr. Conde de Haro, animándole al ejercicio y buen uso de la poesía (1807), de contenido moral, y En contestación a unos tercetos improvisados por unos amigos (1840), regocijado poema de gusto anacreóntico.
      d) 38 sonetos, como Garcilaso de la Vega. La mayor parte de impecable factura, en un gran momento para el soneto. Bellísimo el de 1807, A mi vuelta a Zamora, «Cargado de mortal melancolía»; del mismo año, A la memoria de Garcilaso; otros, A la primavera, A Judas, a Los hoyuelos de Lesbia, A un barrilito de vino de Jerez.
      e) Composiciones varias, apartado en el que figuran anacreónticas al modo de Meléndez Valdés y El conde Saldaña (1826), bello poema romántico, en romance la primera parte y en cuartetos la segunda.
      Fue un poeta esencialmente preocupado por la forma, en la que consiguió ser un maestro. Le sobra énfasis y, a veces, el empaque retórico oculta el sentimiento auténtico de la poesía. Abundan las citas mitológicas. Abusa de la prosopopeya y del lenguaje pasional desgarrado. Más que su respetable y rígida solemnidad interesan hoy algunos bellísimos aciertos en versos antológicos con finas notas de observación realista. Su «elevado estro» (Cossío) propendió a la elegía nacida de la amistad, del patriotismo o de su carácter de poeta cortesano. Es de notar su sensualidad anacreóntica. Admiró sobre todo a Garcilaso de la Vega (v.) y a Villegas, a quienes imitó; usó también recursos propios de la poesía barroca.
      Otras actividades literarias. Por iniciativa de Aribau (v.) tradujo Los novios, de Manzoni (v.), en versión magistral. Tradujo y adaptó una oscura tragedia del francés Arnault, Oscar, hijo de Ossián.
J. M. ALDA-TESÁN.
    BIBL.: Ediciones: Obras poéticas, Madrid 1854; Poesías, BAE t. LXVII.-Biografía y crítica: V. DE LA VEGA, Don Juan Nicasio Gallego, noticias biográficas, BAE t. LXVII; E. DE OCHOA (esbozo biográfico sin título), ib.; E. GONZÁLEZ NEGRO, Estudio biográfico de D. Juan Nicasio Gallego, Zamora 1901; M. NÚÑEz ARENAS, Miscelánea romántica, «Bol. de la Biblioteca Menéndez Pelayo» 1927; 1. M. DE COSSÍO, Un afluente del romanticismo. Gallego, en Poesía Española. Notas de asedio, Madrid 1936.
     

Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A. Gran Enciclopedia Rialp, 1991.
Propiedad de esta edición digital: Canal Social. Montané Comunicación S.L.
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