La vivienda. En V. encontramos viviendas típicas que responden a las necesidades ambientales y que están hechas con los materiales que provee la naturaleza: palos (cortados en menguante «para que no se pudran») para sostén de la casa, cañas, bejucos y barro para las paredes, y hojas de palma para los techos. Las casas de tipo colonial llevan paredes encofradas o de adobes, empañetadas y pintadas de blanco, con zócalos pintados con añil, techos de tejas y pisos de ladrillos, de madera o de piedra, sobre todo en la región andina.
En lo que concierne a la vivienda indígena, las hay de uso temporal en la selva, desde el simple y el doble paraviento, cerrado a veces con hojas de cambur (banano); o la casa tinglado-taller para trabajo o rancho provisional; viviendas palafíticas levantadas en las orillas de los ríos, muy comunes entre los indios warrau; la casa comunal, de forma semi-cónica denominada «churuata»- típica entre los panare, piaroa y makiritare; y la casa ovalada, propia de los guahibo, yabarana, sanemá y los barí. La casa unifamiliar, de forma rectangular y techo a dos aguas, es propia de la población criolla, así como de indios aculturados. Ranchos especiales son usados también por los indios como casas de reclusión, en casos especiales como el parto, o para guardar el símbolo de una deidad, como ocurre entre los warrau. Entre el criollo, el rancho es en el presente casa provisoria.
El traje y prendas especiales. Se usan ciertos tipos de guayucos, que se complementan con significativas pinturas corporales y/o faciales para diferentes ocasiones. Usan también vestidos especiales los indios aculturados, como ciertos caribes: paños como faldas, decorados, para los hombres y «camisón» para las mujeres. Los hombres guajiros que asisten a los mercados de «la Guajira arriba» usan a veces guayuco y camisa. Las mujeres poseen, en cambio, un bello y largo traje muy particular semejante al árabe, que se complementa con unas sandalias con enormes «bellotas» o pompones de colores en la punta. Entre la población criolla no existen trajes particulares.
El traje masculino más típico es el liqui-liqui, especie de guerrera que se hace de lino blanco. Este traje se acompaña con un sombrero alón de fieltro pelo guama porque su color y textura recuerdan al fruto del guamo. Para el trabajo corriente el campesino prefiere el «sombrero de cogollo», de palma o de caña. El calzado puede consistir en un par de sandalias de cuero crudo o en un par de alpargatas con capelladas tejidas en telar. Las mujeres mayores, sobre todo en los Andes, suelen usar faldas largas y blusas. El traje típico es poco corriente, aunque hay detalles en cuanto al gusto en la elección de las telas y de los colores, así como del peinado y de las joyas.
Alimentación y bebidas. Del indio procede el casabe, la torta grande y fina de yuca (mandioca) con que se acompañan las comidas en el oriente del país. Más típica y generalizada es la arepa o pan de maíz. Comidas criollas son el pabellón, compuesto de arroz, caraotas (fríjoles negros), carne desmechada y plátano maduro frito; el hervido (o sea, el cocido español), y la hallaca, una especie de empanada cocida, hecha de carne y masa de maíz envuelta en hojas de plátano. Como bebidas señalaremos el guarapo de papelón (azúcar morena), que puede ser hecho también con piña u otra fruta; la chicha andina, así como otras bebidas enfuertadas de herencia indígena, o bien hechas con alcohol.
Alfarería. La arqueología de V. es rica en cerámica, pero su tradición se ha perdido casi completamente. Algunos indígenas fabrican ollas y piezas rudimentarias, como los waika, piaroa y makiritare; los panare son excepción, por cuanto fabrican lindas vasijas antropomorfas. Las alfareras criollas, con la técnica aborigen del enrollado sobre una base o «arepa» de barro, fabrican gran número de piezas diferentes, todas de carácter funcional, como tinajones y mollones para almacenar Agua, chicha o guarapo, tinajas para transportar agua -que las mujeres cargan elegantemente sobre la cabeza-, botijones, pimpinas y cántaros, jarros, ollas y cazuelas, tiestos, aripos y budares para dorar el casabe, alcancías, candelabros y adornos. Estas piezas se decoran algunas veces con «caolí» o tierra blanca, o pueden llevar decoración incisa; los bordes pueden ser acintados. Además, muchas piezas llevan asa.
Tejeduría. Con fibras vegetales y con hilo de algodón o de lana hilado en huso, el indio y el criollo tejen las prendas que necesitan. Unas veces sin telar, por los procedimientos del filet o «malla», o del croché, que emplean sobre todo los guajiros para sus bolsos. Otras, con telares precolombinos.
En algunos lugares, los criollos usan el telar aldeano español, con pedales, para tejer hamacas de algodón o cobijas de lana ruanas y chamarras. Los materiales empleados, así como la técnica del tejido de los chinchorros, varía bastante según el grupo indígena o criollo que la practica.
Sombrerería. El uso de sombrero es de rigor, debido al clima. El campesino usa sombreros hechos de cogollo de palma, de paja o de caña brava, generalmente por el procedimiento del tejido de crinejas y el cosido en espiral comenzado desde la copa.
Cestería. Se observan tres técnicas principales: El tejido de tres elementos por la superposición y cruce de fibras planas, en las «cestas de ojo» o de tejido hexagonal que fabrican los waika, piaroa, warrau y otros indios de V. y los criollos del oriente del país. El tejido de dos fibras planas en forma de V. llamado cruzado aparece en los sebucanes del Oriente venezolano que se usan para prensar la yuca amarga rallada y exprimirle el yare (jugo venenoso). Esta técnica se desarrolla también en los manares o cedazos que forman parte del «tren de casabe», necesario para fabricar la torta casabe. También aparece en las cestas de los panare, los warrau y otros grupos, así como en carrieles y petacas del oriente y de los Andes. Existe además una variedad de «guapas», especie de bandejas de fibras decoradas con plumas multicolores. El entrecruce de «parales» o montantes rígidos, que se entretejen primero para formar la base.
Esteras, «chingaleas» y petates. Se usan para dormir y se colocan sobre las maderas de las camas o directamente sobre el suelo, a veces se emplean para secar granos al sol. Se hacen de hojas de coco cortadas por la vena y entretejidas a mano, en telares especiales.
Fiestas y ceremonias. Los indios de V. celebran la fiesta waika del pijiguao o cosecha del fruto de la palmera del mismo nombre, la fiesta de iniciación de los piaroa, el baile sagrado del Najanamu y el Jabisanuka de los warrau y el baile de la Chicha o Chichamaya de los guajiro. El calendario folklórico es pródigo en fiestas de fondo religioso, comenzando por la Navidad (procesiones, como la de Posadas y la Paradura del Niño; el Robo y Búsqueda del Niño; juegos de compadres, y hasta manifestaciones del teatro y la danza populares, como la Degollación de los Inocentes, la Semejanza de Pastores, las Parrandas de oriente, la Bajada de los Reyes, etc.). Otra fiesta de fuerte raigambre entre la población de ascendencia africana es la de S. Juan. Durante ella se practican los bailes de tambor grande y los de tambor redondo, sobre todo en la zona costeña de Barlovento.
En el Estado de Lara se celebra a S. Antonio el 13 de junio con el juego de la Batalla (especie de esgrima libre) y las danzas del Tamunangue o «Son de negros». Otra fiesta de gran importancia en casi toda V. es la de la Cruz, que se celebra en los hogares y en los «calvarios», donde se reúnen decimistas y cantores.
El joropo, baile nacional. Es el baile venezolano por antonomasia, al punto de que la fiesta lleva su nombre. Es de rigor que la música de Golpes. Pasajes y Corridos sea ejecutada con arpa y maracas, o arpa, cuatro y maracas en algunos Estados, y con bandola y maracas en otros. (El cuatro es una antigua guitarrilla europea que tiene cuatro cuerdas y se ha constituido en el instrumento nacional de Venezuela).
La música. El estudio de la música entre las culturas indígenas de V. nos permite establecer sistemas y maneras del canto desconocidos hasta ahora en la música occidental. Los piaroa son los más extraordinarios músicos de la selva, y poseen gran número de instrumentos musicales, especialmente aerófonos. Los warrau, al igual que otros indios, tienen muchos cantos relacionados con el shamanismo. Algunos grupos caribe se destacan por la ejecución de las flautas de Pan o «carrizos». Los guajiro han heredado instrumentos y un curioso tipo de toques y cantos de ascendencia árabe. |