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X. ETNOGRAFIA Y FOLKLORE. Vivienda. Indumentaria. Los aborígenes, más de dos millones, constituyen una nación, una lengua y una cultura diferente. En la Costa se construye con caña y paja: guaduz y toquilla o biajo, con hojas de palmera y maderas diversas. Las casas son de dos pisos. Así se defienden de las inundaciones en la estación lluviosa. En la Sierra son de un solo piso con la tierra por «planta baja», la techumbre de paja o teja y gruesas paredes de adobe; muchas son circulares.
Indumentaria. Es la misma que en tiempos de los conquistadores españoles. El poncho o ruana, prenda difundida en un área muy extensa del continente, es inevitable en el varón, como la tupullina en la mujer. Ellos usan camisa y calzón, y ellas camisa y anaco. El hombre teje la lana, y las mujeres bordan sus prendas. Unos y otras lucen, por lo común, sombrero de lana, ahora de ovino, antes de llama. Los indígenas del litoral perdieron con su lengua, su ropaje, pero el montuvio, personaje híbrido en el que no falta sangre negra, vistió a su modo hasta principios de este siglo, y sólo en los días de fiesta se sometía al suplicio del zapato.
Los hombres llevaban sombrero de paja toquilla, palma de mocora, de la cual se hacen además bellas y deliciosas hamacas. Las mujeres usaban pollera larga y holgada, polca de mangas largas, adornadas con arambeles y con grecas o encajes fabricados en el exterior. El cabello, áspero y negro, lo llevaban trenzado y casi siempre adornado con lazos de cintas vistosas y flores. Cotona y pantalón eran las prendas de su compañero. No le faltaban el cinturón, generalmente de cuero de animal salvaje, y las espuelas, pues el montuvio era hombre de a caballo, jinete valeroso, tanto como buen domador de ganado.
Comidas. Como en otros aspectos se diferencian la Costa y la Sierra; en la primera hacen tortillas y buñuelos de yuca, que se preparan de diversos modos. Los plátanos se comen verdes y maduros; los preparan en guisos con sal y en dulce, con un complemento de pescado y marisco. En la Sierra las papas y la carne de cerdo son los alimentos básicos. El arroz es hoy plato nacional, se come a diario en las dos regiones. Con él alterna el maíz, que se consume tierno (choclo) o seco. Guisan las mazorcas y el grano lo hacen harina. La bebida más popular es la chicha (como refresco y fermentada).
Fiestas. Cada pueblo tiene su patrón (o patrona), al cual ofrecen su novena con bombos y platillos. En ciertos pueblos de la provincia costeña de Manabí «repicaban con caja» durante la temporada festiva. En Navidad, Reyes y Semana Santa se representan autos sacramentales, de procedencia española. En la fiesta de S. Juan, salen comparsas, al son de primitivos instrumentos, que confunden lo totémico con lo religioso.
Artesanía. La primitiva tradición alfarera se perdió casi por completo, y lo que ahora se produce es, en general, tosco. En la parte baja del país hay un pueblo, Samborondon (Guayas), en donde se hace alfarería. Un pequeño museo del oro, que puede visitarse en Guayaque, da idea de lo que en este mineral y aun en piedras preciosas, hicieron las civilizaciones antiguas; los mestizos, principalmente los de Quito y Cuenca, se dedican a la orfebrería. En este caso, como en otros, los nativos, mezclados con los foráneos, han dado lugar a un mestizaje artístico muy estimable. Se trabaja la madera en Quito y San Antonio de Ibarra; el cuero en Cotacachi, labor que llevaron los cordobeses en el s. XVI. Todos estos trabajos, antiguamente tan primorosos, han perdido calidad debido a la demanda del turismo. En Riobamba se ofrecen al viajero preciosos objetos en tagua (marfil vegetal). Allí mismo se fabrican rudimentariamente objetos de bronce. Y en una población cercana a esa ciudad andina, en Guanose, tejen desde la era colonial bellas alfombras muy apreciadas. La Costa es pobre en este aspecto. Únicamente en la provincia de Manabí se elaboran todavía los afamados sombreros jipis, o de panamá (y. I, 3). Los más finos proceden de Montecristi. En Calceta se trabaja con mocora y con mimbre. Tejidos ornamentales y bordados artísticos, hasta en hilo de oro y plata, constituyen una actividad que ocupa a muchos ecuatorianos. Se realizan ponchos y alforjas, además de arneses para caballería, de buena calidad. En algunos lugares de la Costa se trabaja en carey y balbas marinas, inclusive concha de perla. Tanto en la Costa como en la Sierra, la fibra de la cabuya (agave americano) sirve para innumerables artículos que tienen mucha demanda.
V. t.: I, 2. |