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Gran Enciclopedia Rialp: Humanidades y Ciencia. Última actualización 1991
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Rioplatenses, Mártires
Categoria:
Religión Cristiana
Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A.
Propiedad de esta edición digital: Canal Social. Montané Comunicación S.L.
Prohibida su copia y reproducción total o parcial por cualquier medio (electrónico, informático, mecánico, fotocopia, etc.)
    Con este nombre se designa a los beatos Roque González de Santa Cruz, Alonso Rodríguez y Juan del Castillo, los cuales, a principios del s. XVII, ilustraron la misión jesuítica del Paraguay, derramando su sangre en territorio que hoy pertenece al Brasil, y que entonces formaba parte de la gobernación del Río de la Plata y diócesis de Buenos Aires. Por eso, también son llamados mártires riograndenses (de Rio Grande do Sul, en Brasil) o criollos.

      Roque González de Santa Cruz n. en 1576 en Asunción, de noble familia. Fue párroco y provisor en su ciudad natal, pero nombrado vicario general de la diócesis, renunció para ingresar a la Compañía de Jesús, el 9 mayo 1609. Después de un breve noviciado, se dedicó a evangelizar a los indios de su patria, principalmente tupi-guaraníes (v.). Tenía un don especial para atraer a los salvajes, fundando con ellos reducciones (v.), que luego dejaba a cargo de otros misioneros. El mismo construía los pueblos, enseñando a los indios diferentes oficios. El plano de tales construcciones, imitado luego en las demás reducciones jesuíticas, lo realizó por primera vez cuándo trasladó al lugar que todavía tiene el pueblo de San Ignacio, en Paraguay. Por eso, en 1968 en la plaza principal de dicha ciudad se le ha erigido una estatua, con el plano de la villa en la mano.

      En lo que hoy es NE argentino fundó Santa Ana, pero pronto la pasó a los franciscanos, quienes formaron con aquellos indios el pueblo de Itatí. Por los mismos días fundó Itapúa o Itapoá en el sitio de la actual ciudad de Posadas, que siete años después se trasladó al otro lado del río, en lo que es hoy la ciudad paraguaya de Encarnación. Mayor desarrollo obtuvo por aquellos años Yapeyú, donde más adelante, según la opinión común, había de nacer el general José de San Martín.

      El gobernador de Buenos Aires le encomendó, en nombre del Rey, fundar reducciones en el Uruguay. Comenzando por lo que es hoy sur del Brasil, cerca de los pueblos que hasta entonces había establecido, fundó, entre otros, los que había de regar con su sangre y la de sus jóvenes compañeros.

      Alonso Rodríguez n. en Zamora el 10 mayo 1598, y Juan del Castillo en Belmonte (España) el 14 sept. 1596. Después de su noviciado, desembarcaron en Buenos Aires a fines de 1616. Cursaron sus estudios eclesiásticos en lo que es hoy Universidad Nacional de Córdoba (Argentina), entonces colegio máximo de los jesuitas. Antes de Teología, Alonso, de gran capacidad para el estudio, ejerció, probablemente, el magisterio entre los seminaristas de esa misma ciudad, y Juan en un colegio de Concepción (Chile). Ya sacerdotes, misionaron durante pocos años hasta que en 1628 el martirio los sorprendió colaborando con Roque González.

      El 15 ag. 1628 fundaron Asunción de Yjuhí, donde quedó Juan, mientras los otros dos el 1 nov. fundaban Todos los Santos del Caaró. El hechicero de aquella región exigió a los caciques acabar con los misioneros. El 15 de nov. matan por sorpresa a Roque y Alonso. Luego arrastran los cuerpos a la capilla, que profanan e incendian. Al día siguiente, examinando el resultado de su delito, desde el pecho de Roque oyen una amenaza de castigos. Le arrancan el corazón, lo atraviesan con una flecha y lo arrojan a las llamas, que avivan otra vez. El 17 torturan también a Juan del Castillo.

      En cuanto tuvieron noticias, los indios de las otras reducciones y los soldados españoles de Corrientes se lanzaron a salvar las reliquias y castigar a los culpables. Estos mismos, espantados por la forma como se les habían deformado las manos, fueron los principales testigos, porque antes de ser ahorcados nueve de los diez pidieron el Bautismo, declarando que se había cumplido la amenaza del corazón. Las actas para la canonización fueron levantadas entonces y enviadas a Roma junto con el corazón, que aún hoy se conserva incorrupto. Con motivo de la beatificación, proclamada en 1934, esta insigne reliquia fue devuelta, primero a la Argentina y luego al Paraguay, donde es objeto de particular devoción. Los peritajes médicos han confirmado la autenticidad de estos datos. La fiesta de los tres mártires se celebra el 17 de noviembre. V. t.: PARAGUAY IV.
A. IBÁÑEZ PADILLA.
    BIBL.: Todos los documentos están compilados en Causa Bonaérensis, Insulae Liri 1932; J. M. BLANCO, Historia documentada de los Mártires del Caaró e Yjuhí, Buenos Aires 1921; íD, Los mártires del Caaró e Yjuhí, Buenos Aires 1931.

     

Propiedad del contenido: Ediciones Rialp S.A. Gran Enciclopedia Rialp, 1991.
Propiedad de esta edición digital: Canal Social. Montané Comunicación S.L.
Prohibida su copia y reproducción total o parcial por cualquier medio

 
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