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La diócesis de O. (Auriensis) es sufragánea de Santiago de Compostela y está situada en la provincia civil del mismo nombre, ocupándola casi en su totalidad, a excepción de los partidos judiciales de Barco de Valdeorras y Viana del Bollo. Limita con las diócesis de Santiago de Compostela, Lugo, Tuy-Vigo y Astorga; y con las portuguesas de Braganza, Vila Real y Braga. En 1973 tenía una superficie de 5.281 Km² y una población de 435.503 hab., de los que 428.586 eran católicos. Está dividida en 45 arciprestazgos y 734 parroquias. Son 665 los sacerdotes incardinados; tiene además 81 sacerdotes regulares, 131 religiosos y 492 religiosas (Ann. Pont. 1973).
La ciudad celta, romanizada, de Auria (raíz celta Oria) en la hondonada de las Burgas, con restos de haber poseído un culto ancestral, se convierte en sede episcopal en la más temprana evangelización de Galicia. En los primeros Conc. de Lugo y Braga los obispos aurienses, de nombre desconocido, figuran como los de mayor antigüedad. En el s. v, además de la irrupción de los suevos y su definitivo establecimiento en Galicia, tiene importancia la extensión de la herejía de Prisciliano (v.), que tanta huella dejó en Galicia; el daño ocasionado lo describe en su Cronicón -el primero de España- Idacio, obispo de Aquas Flavias y procedente de Forum Limicorum (en O.). Al convertirse el rey suevo Karriariko (o Teodomiro), en el 550, la capital es Auria y en ella predica el húngaro S. Martín de Dumio (v.); el rey elige una iglesia dedicada a S. Martín de Tours, en las inmediaciones de la antigua S. María Madre (que había sido erigida sobre un antiguo templo pagano, del que conservaban ocho columnas en su fachada). El Dumiense ejerció una notable actividad apostólica y monástica en la tierra orensana; el primer obispo de nombre conocido de la sede auriense es suevo y pertenece al círculo dumiense: es Witimer (o Witimiro), quien asistió al Conc. II de Braga (572). Tras la reconquista, Alfonso lI el Casto unió la diócesis de O. a la de Lugo en el 832 (sin embargo, seguía existiendo el obispo, pues firmó el privilegio que este rey concedió a Oviedo). En el 877 se restauró la sede y Alfonso III el Magno repobló O. y dotó su iglesia (886). El S. X tiene una especial importancia por la extensión de la vida monástica, sobre todo en las dos comarcas del Valle del Sil: la Ribera Sacra y la Limia. El monasterio de S. Esteban de Ribas del Sil, fundado por el santo Franquila, es tal vez en su arquitectura el mejor de O., y fue centro de evangelización a la par que refugio de varios obispos de O. perseguidos, como Ansurio y Bimasario. En la Limia, el historial religioso es profundo y antiguo en relación con Portugal y Galicia. El monasterio benedictino fundado por el famoso obispo compostelano S. Rosendo, en el 937, conserva todavía la capilla de S. Miguel como ejemplar mozárabe del S. X, en el marco de una grandiosa edificación de los S. XVI-XVlII, y las tumbas de S. Rosendo y S. Torcuato; en la vida gallega fue un foco de religiosidad, cultura y arte. En la misma comarca está Baños de Bande (Aquis-Querquernis, del Itinerario de Antonino), con la joya arquitectónica de su iglesia sueva y el viejo sepulcro del varón apostólico S. Torcuato (v. VARONES APOSTÓLICOS). Es asimismo importante Marín, que conserva la tradición de la vida y martirio de S. Eufemia, patrona de O.
Tras la razzia de Almanzor (v.), la diócesis auriense queda prácticamente oscurecida, y sólo resaltan los obispos Ederonio, que restauró la antigua basílica de S. María Madre; Pedro Seguín (1157-69), que obtiene el señorío de la ciudad; y D. Lorenzo (1218-48), que es considerado como el tercer fundador de O. En el S. XIV, destaca la personalidad del obispo Pérez Mariño; pero es el card. Pedro Quevedo (1775-1818) el obispo más representativo de los últimos siglos: fundador del Seminario y defensor del pueblo frente a la invasión napoleónica y frente a la anarquía; fue desterrado por su fidelidad a la Iglesia, en las Cortes de Cádiz.
La catedral fue consagrada el 4 jul. 1194. Mediante un Breve del papa Pío IX fue elevada a basílica, agregada a la romana de S. Juan de Letrán. Está dedicada a S. Martín de Tours y es depositaria de las reliquias de S. Eufemia, patrona de la ciudad. Son importantes, como mezcla de religiosidad y costumbrismo, las romerías de S. Benito da Coba do Lobo; la Virgen de La Saleta, en Cea; Nuestra Señora del Cristal, en Vilanova das infantas; b. Wintila, en Punxin, que contiene la tumba del beato, del s. vi; Nosa Señora de Xures es una de las más célebres, de carácter galaico-portugués. Conservan también las costumbres populares, de folklore y religiosidad, las fiestas de S. Pedro Mártir y de la Virgen del Portal en Ribadavia. |