El término b. comprende distintas formas poéticas, según épocas y países. El rasgo unificador es el de ser una composición corta para ser cantada, con estribillo para coro, acompañada ó no de baile. Desde el s. XV la palabra b. se usó sin diferencia alguna para referirse a cualquier tipo de canción sencilla, romántica, sentimental y, sobre todo, popular. Las b., como canciones o poemas narrativos, se perpetúan por tradición oral. Son objetivas impersonales en su presentación y dramáticas en su estructura. En el norte y centro de Europa son de estrofas cortas de dos o cuatro versos y la melodía se repite en cada una de ellas.
Las b. aparecieron en la Edad Media. Debido a las migraciones entre los distintos países las b. europeas tienen muchos temas en común. Las fronterizas entre Escocia e Inglaterra dan una buena idea de los grupos que las produjeron: eran pequeños, autosuficientes y centrados en una localidad casi homogénea y organizada. Las b. son episódicas y locales, mientras que los poemas épicos son una ficción completa y de interés nacional. Entonces, lo más importante para el hábito literario era el oído; por tanto, una b. escrita era sólo una ayuda para su presentación oral. La b. europea tradicional es puramente medieval y va desde el s. XII hasta el s. XVI. Probablemente muchas pertenecen al s. XV, transición entre la Edad Media y la Moderna. Quizá algunas se compusiesen ca. 1100, época en que se empezó a emplear la rima en inglés.
Eran poemas tradicionales más que imaginativos. El público podía criticar al poeta si éste conocía la tradición erróneamente. Hasta se puede decir que el estilo de las b. es el del pueblo: aunque por otra parte todas las b. tienen autores individuales, unos anónimos, otros conocidos, como el obispo Ambrosio Montesinos que, a las órdenes de la Reina Isabel la Católica, compuso por lo menos una. A pesar de eso las b. tenían forma de tradición impersonal. No eran propiedad del autor y cobraban vida solamente en cada narración. Los poemas épicos llegaban a tener de 1.000 a 150.000 líneas, mientras que la b. era más breve, desde una estrofa hasta 2.000 líneas. Además tenían una forma métrica fija que las distinguía de otros géneros en verso. El esquema más común era la estrofa de cuatro versos, de seis y ocho sílabas, de rima a b a b. Uno de los elementos asociados con la b. es el baile regional y aun hoy se puede ver, algunas veces en las islas Feráe, una canción o b. acompañada por un baile (gesunkenes Kulturgut).
Uno de los fines de las b. fue hacer circular noticias, (p. ej., Chevy Chase, La cacería de Chevy, y otras muchas b. de la frontera angloescocesa) y otro fue extender entre los pueblos el placer de la literatura. También había otra clase de b.: las de aventuras, que no exigen ninguna veracidad en los hechos, ni simpatía por sus héroes.
Cuentan historias simples, alegres o trágicas con sencillez de lenguaje, carácter e incidente, p. ej., Sir Patrick Spens y The Twa Sisters of Binnorie (Las dos hermanas de Binnorie).
Después de las b. medievales o populares vinieron las broadside ballads (broadside es la terminología de imprenta para grandes y sencillas hojas de papel), que eran b. impresas y cantadas por sus vendedores en ferias o tabernas con melodías populares. Es una forma de periodismo que hubo en Inglaterra e Irlanda del s. XVI al XIX. Estas broadside ballads daban noticias de los sucesos políticos de la época y contaban historias sentimentales, sensacionales o cómicas. Finalmente, tenemos las American frontier ballads de los s. XIX y XX. En el siglo pasado hubo nuevos núcleos donde florecieron b., p. ej., los ranchos y sus vaqueros, los campamentos de hacheros en los bosques y las pandillas de ferroviarios, que nos proporcionan las b. modernas tales como Stagolee, Frankie and Albert, The Old Chisholm Trail (El viejo camino de Chisholm) y la muy conocida John Henry.
En el s. XIII la literatura francesa y provenzal era conocida en el norte de Italia y se desarrolló un tipo de literatura francoitaliana. Los escritores italianos copiaron frecuentemente los romances populares franceses, e incluso en los círculos italianos cultos, las canciones líricas de amor provenzales eran admitidas de un modo tan similar que muchos de los poetas italianos tenían un conocimiento exacto del lenguaje y de la técnica de los escritores provenzales.
La canzone di ballo (canción de baile) italiana, pasó a la literatura provenzal, donde se convirtió en la pulida y elaborada ballade (balada), que floreció en los s. XIV y XV en Francia y llegó a ser popular en el reinado de Carlos V. Este género es diferente de la canción popular (chanson populaire) o romance, es decir, de la b. en su idea de forma poética basada en una tradición impersonal. La ballade fue una forma fija de poesía, que consistía básicamente en tres estancias y una conclusión de poema, envoi o envío; p. ej., Villon (v.) en Ballade des dames du temas jadis (Balada de las damas de antaño) repite el verso Mais oú sont les neiges d'antan (¿Dónde están las nieves de antaño?). Generalmente, toda la ballade tiene sólo tres o cuatro rimas, que se repiten en cada estancia. Este método provenía de Guillaume de Machaut (v.). Jean Molinet definió el método de la ballade de Art et Science de Rhétorique (Arte y.Ciencia de la Retórica), 1493, y una de las formas requerida por él era que el envoi del poema empezase con Prince (Príncipe) o alguna otra forma similar, dirigiéndose a la persona que le patrocinaba. No la emplean así Charles d'Orleáns y Villon. Algunas veces el envoi es completamente omitido, lo mismo en las ballades inglesas que en las francesas (p. ej., Chaucer y Villon). Villon altera también la longitud del envoi, que llega a tener de cuatro a siete líneas. En Francia los escritores que obtuvieron éxito con las ballades fueron Machaut, Eustache Deschamps (1346-l406), Charles d'Orleáns, Jean Froissart (v.), Henri Baude (ca. 1430-96), pero el maestro del género fue Frangois Villon (v.). Solamente en Francia e Inglaterra obtuvo favor la ballade. Chaucer (v.), Gower (ca. 1330-1408) y John Lydgate (ca. 1370ca. 1449) escribieron en este género con gran éxito.
En los s. XVII y XVIII casi no se escribieron ballades en Francia e Inglaterra, pero hacia el final del s. XIX hubo una reintroducción de la ballade en inglés: Lays and Lyrics of Old France (Canciones y Poemas líricos de la Vieja Francia), 1872, de Andrew Lang (1844-1912), y en francés, Trentesix ballades joyeuses (Treinta y seis baladas. alegres), 1873, de Théodore de Banville (1823-91). |